Lula, política y corrupción en América Latina

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¡¡Lula da Silva está en prisión!! El hecho parece haber polarizado las corrientes de opinión no sólo en Brasil, sino en gran parte de América Latina. Y es que todavía está fresca en la memoria colectiva que, en diciembre de 2010, al dejar Lula el gobierno, el 87% de la población aprobaba sus ocho años de gobierno. ¿Cómo se explica entonces el apresamiento del más popular de los ex-mandatarios brasileros?

Una corriente de opinión considera que se trata de una burda maniobra política para impedir que Lula, favorito en los sondeos de preferencia electoral, sea nuevamente candidato a la presidencia. Así, la oligarquía brasilera y, por supuesto, el imperialismo habrían instrumentado a los órganos de la justicia, comenzando por el juez Sergio Moro, para eliminar al casi seguro ganador, pese a que no existirían pruebas en su contra.

La corriente adversa afirma que “Lula está preso por enriquecimiento ilícito, resultado de la recepción de recursos de poderosas empresas constructoras (OAS, Odebrecht y otras) a cambio de la adjudicación indebida de multimillonarios contratos”. “Las pruebas fueron entregadas por los empresarios involucrados”, concluyen quienes se afilian en esta corriente y se apresuran a recordar que, además de la investigación de Sergio Moro, se encuentran en curso otros cuatro juicios contra Lula.

Nadie debería asumir una u otra explicación sólo por simpatías o preferencias ideológicas, menos todavía sin conocer los detalles de las indagaciones judiciales. Por otro lado, si el apresamiento de Lula respondiera sólo a una manipulación judicial, tendría que tratarse de un hecho relativamente aislado, lo que, por cierto, no parece tener sostén en la realidad. A continuación detallamos una larga lista de ex-presidentes procesados y encarcelados por actos de corrupción, en las dos últimas décadas, en América Latina:

Argentina: Carlos Saúl Menem, condenado a 10 años de prisión. No se ejecuta porque tiene fuero parlamentario. Cristina Fernández de Kirchner, con dos órdenes de encarcelamiento en su contra, pero protegida por ser senadora. Ambos del Partido Justicialista.

Brasil: además de Lula, el propio Presidente Michel Temer, del PMDB, partido de centro derecha, se encuentra a la espera de su suspensión y probable encarcelamiento.

Costa Rica: Rafael Ángel Calderón, sancionado a 5 años de prisión, militante del Partido de Unidad Social Cristiana (PUSC) de centro derecha. Miguel Ángel Rodríguez, de orientación liberal, designado también Secretario General de la OEA. Recibió sentencia de 5 años de presidio, aunque después fue absuelto.

El Salvador: fueron sometidos a juicio Francisco Flores y Elías Antonio Saca, dos ex-presidentes militantes de ARENA, conocido partido de la derecha salvadoreña. El primero falleció antes de la sentencia, mientras que el segundo fue encarcelado en enero de 2017. Y Mauricio Funes, del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN), refugiado hoy en Nicaragua para evitar su enjuiciamiento y condena.

Guatemala: Otto Pérez Molina y su Vicepresidenta Roxana Baldetti, del derechista Partido Patriota; ambos guardan prisión preventiva.

Honduras: Rafael Leonardo Callejas, presidente por el Partido Nacional de Honduras (PNH) de nítida tendencia derechista, enjuiciado en EE. UU. por malos manejos en la Federación de Fútbol de su país.

Panamá: Ricardo Martinelli, del partido conservador Cambio Democrático, detenido en EE. UU. a petición del gobierno panameño para su extradición.

Perú: Alberto Fujimori, gobernante autoritario de centro derecha, enjuiciado y condenado. Ollanta Humala y su esposa guardan detención preventiva mientras avanzan las investigaciones. Alejandro Toledo, presidente por el partido Perú Posible, de orientación centrista, esperando los trámites de extradición en EE. UU.

Venezuela: Carlos Andrés Pérez, socialdemócrata, dos veces presidente, condenado en 1996.

No cabe duda, la corrupción en América Latina es un mal que aqueja a todo el espectro de posiciones políticas, desde la izquierda hasta la derecha. Y, al mismo tiempo, parece también que el control y represión de este mal comenzó y está avanzando. ¡¡Bolivia no debe ser, ni será, la excepción!!