Los nervios del MAS.

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Es evidente que Evo Morales, su gobierno y las hordas de chupatetillas están nerviosos. El relato de la izquierda, del “vivir bien”, de la “revolución democrática y cultural” se agotó hace tiempo. Hoy solo queda la avidez y la angurria por permanecer en el poder a como dé lugar, pero no hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se cobre.

Las últimas encuestas, que a mi parecer se quedan cortas, muestran una caída sostenida de la aprobación de Evo y su pandilla. No es casualidad, casi doce años de gobierno y el ejercicio casi total del poder, desgastan. Si al desgaste natural le sumamos la ineptitud y corrupción del régimen, podemos entender la causa de su nerviosismo.

El populismo solo funciona cuando hay plata, cuando esta se acaba, la impostura ya no se puede sostener. Dicen que la mentira tiene patas cortas y este gobierno ya esta reptando. No se pude estar en campaña todo el tiempo, olvidándose de gobernar con responsabilidad, sin atragantarse de mentiras.

En poco tiempo más, el chancho estará listo para el horno, marinado en su propio jugo de corrupción e ineptitud. No hay día que no se produzca un nuevo escándalo. Todo lo que toca el MAS lo corrompe. Los propios fundadores del partido pueden dar testimonio de aquello.

Resulta patético observar a ministros de estado repartir bonos a lo largo y ancho de la geografía nacional. Tratar de justificar sus narco-vínculos, comparándolos con los “nefastos” gobiernos neoliberales del pasado, como si se tratara de un concurso para ver quién es más o menos corrupto.

Declarar impúdicamente que la plata de los bolivianos se derrocha caprichosamente, sin ningún criterio técnico, solo por sacar redito político, ya es el colmo del cinismo. No sé si es por efecto de la ansiedad y el nerviosismo, o es que estos ya nacieron imbéciles.

Últimamente los impostores no dan pie con bola, seria largo de enumerar los despropósitos e ilegalidades en que incurre cotidianamente el gobierno del MAS. Ahora quieren penalizar la protesta. Nada más fascista que pretender encarcelar a la gente por reclamar sus derechos.

La pandilla está nerviosa, y se nota. Parece que se les acabaron los trucos para seguir embaucando a la gente, ya muy pocos de verdad les creen. Hay que estar vigilantes, porque estos no se irán sin dar pelea