Maurizio Bagatin / Inmediaciones

«Miguel, flaneur desencantado, buscando a su aparapita; en un lugar, seres sin tiempo, sin origen, en otro – tiempo inmóvil, sin una estación certera – banderas inciertas, tal vez camufladas y el hombre sin nombre. Girovagueando, elogiando aquel ocio de las tardes de verano, de todos los veranos de nuestra eterna juventud; Beat & Be Bop y THC; la vida es como el cielo, un día crees en la anunciada primavera, en golondrinas efímeras y en el sol que penetra la tierra, las primeras grietas en la fría arcilla…otro día en el aire que avisa el fresco otoño, está en la voz de Ella Fitzgerald. Primavera arriba, otoño abajo, que importa, los gatos entran en celos a todas latitudes, sobre un cualquier techo adonde la luna escolte y proteja la pasión, a licántropos y lunáticos, a Lilith y a todos los locos. La vida es como el cielo, un ritmo que a cada hora esquiva nubes, o se lanza, libre, entre hilares de membrillos maduros y guayabas del perfume exstasiante. O en las callejuelas de una Madrid, de una Ámsterdam hoy, de una Roma, de una Denver o Cochabamba mañana… ciudades que ya no parecen ciudades. Como el cielo o un paseo cibernético».