Maurizio Bagatin
El 27 de enero es el Día Internacional de la Memoria (Liberación por parte de la Armada Roja del campo de concentración de Auschwitz)
«Quien salva una vida salva el mundo entero» – Talmud –
El 5 de septiembre del 1938 inicia una de las páginas más vergonzosas de la historia italiana, vienen promulgadas las leyes raciales, y en Trieste, en la Plaza Unidad de Italia, el 18 de septiembre, Mussolini fue a presentar la vergüenza italiana.
La que contaré es una historia verdadera, es la historia que vivieron dos hermanas de mi pueblo, Cecchini. Una historia que acompaña una época.
A Trieste las dos hermanas, María y Teresa, fueron de empleadas, destino de muchas mujeres de aquellos años, cuando la miseria y el hambre eran al orden del dia, y las familias campesinas numerosas se veían obligadas en buscar trabajo y suerte en las ciudades. María y Teresa Bagatin salieron rumbo a Trieste, destino de los nombres, justo en la ciudad de María Teresa de Austria, “La mucama que convirtió un puerto de piedras en el emporio del imperio austríaco”, así escribió sobre ella Enzo Bettiza. Y es ahí donde encontraron trabajo en una familia judía, la familia del ingeniero Marco De Parente.
Podría haber sido una historia como muchas otras, ir de empleadas domésticas, “aprender un oficio”, ahorrar un poco de dinero para enviar a las familias, y después de algunos años volver a la tierra natal. Pero la guerra y las leyes raciales hacen de esta historia una historia singular, que se vuelve única.
Aquel 18 de septiembre del ’38 a Trieste, muy cerca de donde vivían los De Parente, el Duce lee el contenido de las infames leyes raciales, un hilo de terror recorre el cuerpo de todos los judíos che viven en Trieste, también por el cuerpo del ingeniero Marco. Entonces no queda que la fuga, abandonar todo y todos, la ciudad, su gente, el trabajo. Y así también las hermanas, María y Teresa, se quedarán sin trabajo y tendrán que volver a Cecchini. Pero aquí nace la acción que hace reconocer cuando un ser humano ve la vida ante todo y todos, y ante de cualquier ley. Y antes que el ingeniero termine en la Risiera di San Saba e inmediatamente después en los campos de exterminio, lo llevan a Cecchini y ahí lo ocultan en una casa del pueblo. Y es gracias a la complicidad del párroco del pueblo, Don Luciano Bernardi (el cura noble, que en bicicleta iba hasta Visinale, el pueblo colindante donde era la sede del Comando nazista, intentando salvar las vidas del mayor número de paisanos posible) el ingeniero De Parente vivirá escondido, protegido y bajo falso nombre durante siete años.
El 18 de mayo del 1945, pocos días después de la Liberazione (Liberación), el morirá. Su cuerpo fue enterrado en la cripta de la iglesia del cementerio de Cecchini, en el mismo cementerio donde descansan también María e Teresa Bagatin, las dos Giorgio Perlasca de Cecchini.
Nota: este texto fue publicado en mi dialecto, el Meneghél, en febrero de 2021. La memoria, siempre más frágil en esta nuestra época, necesita ser alimentada continuamente para recordarnos que una humanidad sin memoria es una humanidad sin futuro y que quien no recuerda el pasado está condenado en repetirlo.
*Giorgio Perlasca, ciudadano italiano que se hizo pasar por cónsul español en Hungría para salvar la vida de miles de judíos del Holocausto nazi.