La Habitación, un filme de Lenny Abrahamson

0
661
De: Viviana Gonzales  / Para Inmediaciones

Te va a encantar el mundo, dijo mamá

Te va a encantar el mundo, dice ella. Una mujer que vive junto a su hijo en una habitación. Pero ¿qué es el mundo? Para ella, todo lo que dejó fuera: los árboles, su casa, los colores de las hojas, los amaneceres, el aire contra el rostro, etc. Para él, únicamente la habitación en la que ha vivido durante toda su corta vida.

La película narra el día a día de una joven mujer víctima de un secuestro (Brie Larson) y su hijo (Jacob Tremblay) fruto de ese encierro. El verdugo es un hombre del que apenas vemos su rostro y que aparece únicamente para proveerles lo básico necesario: alimento, agua y calefacción. La llegada de ese tercero supone un ritual, aprendido casi de memoria por el pequeño, debe dormir o, por lo menos, guardar silencio y encerrarse en el armario para que mamá pueda estar a solas con aquél hombre.

Él es el pequeño Jackson que acaba de cumplir cinco años y lo festeja con ella, a quien conocemos como Ma. Sin caer en cursilerías o sentimentalismos, esa relación de madre e hijo conmueve hasta las lágrimas. Jackson festeja su cumpleaños con un pastel horneado por ellos. El regalo de sus cinco años será la libertad de ambos pero para eso necesitan engañar al viejo Nick, el criminal, el psicópata. Un monstruo como los tantos que caminan entre nosotros y es por esa razón que no nos importa su rostro, porque puede ser cualquiera.

Una historia que escarba en las profundidades de la monstruosidad del ser humano. El viejo Nick, que bien podría ser nuestro vecino, es un hombre como cualquier otro, un desempleado, un cliente de supermercado, aquél al que saludamos cada mañana.

La cotidianidad de Ma y Jack resulta, ante todo, asfixiante: cepillarse los dientes, aprender a leer, jugar, hacer algo de ejercicio, todo eso (que cualquier persona lo realiza todos los días) en un diminuto espacio en el que apenas llega el sol por un tragaluz.

La vieja televisión es, para el pequeño, una ventana hacia todo lo desconocido. Ahí aparecen perros, otras mujeres, niños, canciones, pero nada de eso es real. Lo real, lo único verdadero es eso, la habitación.

Casi la mitad del filme nos quedamos con ellos y en ningún momento caemos en el hartazgo o el aburrimiento, al contrario, gritamos con ellos. Queremos salir huyendo. Escapar, pero como espectadores, sabemos que eso es imposible, ¿lo es?

Pese a que la situación nos lleva al borde de la locura, ella saca fuerzas para intentar huir. Lo logran. Y no es el final feliz. No. No son la madre y el  hijo libres y juntos que pueden dejar el pasado donde pertenece, atrás. Ese pasado los sigue y a nosotros como espectadores también nos acecha. ¿Cómo olvidar lo que ocurrió entre esas paredes, lo innombrable, lo oscuro?

Están libres, respiran, se reencuentran con los suyos, pero caen nuevamente en un encierro dentro de su libertad. Las culpas, el pasado, la gente…todo vuelve a conformar una habitación aún más terrible que la real: la habitación que no los deja ser.

Aparentemente caemos en una visión pesimista, “después de un episodio de estas características no hay salida posible”. Ma es víctima de las culpas y Jack se encuentra con un mundo que lo asombra pero que también lo aplasta. Los otros (la familia) no saben qué decir ni cómo actuar. Y todos vuelven a encerrarse, cada uno en sus miedos. El mundo en su amplitud se convierte también en una habitación oscura llena de monstruos que habitan sus mentes.

Hay una necesidad de huir, necesidad que también como espectadores la sentimos, sin embargo, esta vez no hay salida posible. ¿Dónde huir si estamos en libertad?

Las noticias locales, los vecinos y los amigos se hacen eco de aquel suceso. Ma y Jack son ahora estrellas que “deben” (porque así se los impone el mundo) hablar de lo ocurrido. Las luces, el maquillaje, los camarógrafos, los entrevistadores son también una especie de verdugos que siguen encerrando a una madre y su hijo en una nueva habitación, la de no saber qué decir, hacer y hacia dónde ir.

La habitación (Room, 2015) ha sido nominada a cuatro premios de la Academia y Brie Larson ha sido galardonada con el Óscar a mejor actriz. Un filme escalofriante, demoledor y asfixiante. El encierro del hombre por el hombre. El encierro que ejerce el miedo hacia nosotros y la búsqueda por una salida, una puerta, un camino que nos permita existir. Pero ese camino no siempre es sencillo, en ocasiones, como ésta, a veces la vía es la muerte y el olvido completo y así lo ve Ma.

En el momento en que la única salida es el suicidio hay algo que la devuelve a la vida y, aunque cuesta, Ma sostiene la mano del pequeño Jack y en una especie de renacimiento, Jack vuelve a salvar a su madre. Entonces recién, después de tocar el infierno, podemos, junto a los protagonistas, acariciar a un perro, ver la hoja de un árbol, comer hamburguesas y saber que, aunque es difícil, podemos ser libres y que la felicidad que buscamos está justo ahí, riendo mientras una madre y un hijo comen una hamburguesa, después de todo.

 

La habitación (Room, 2015)

Director: Lenny Abrahamson

País: Canadá, Irlanda, Reino Unido, Inglaterra

Premios: Nominada a cuatro premios Óscar

Ganadora del Óscar a Mejor Actriz

Globo de Oro, Mejor Actriz