Márcia Batista Ramos

Aunque a veces, el sub género de la narrativa conocido como drama, no es muy comentado, hay que hacer hincapié que en Bolivia es un género bastante explorado por muchos escritores, como es el caso de la actriz, escritora y poeta Mary Carmen Monje, que siempre ha estado activa en la construcción de la cultura en Bolivia desde el arte que más le fascina: la dramaturgia y el teatro.

Mary Carmen Monje, nació en la ciudad de La Paz, hija de padres benianos, vive a varios años en la ciudad de Santa Cruz, tiene amplia formación y experiencia en dramaturgia, tanto como actriz y directora, así como escritora de obras teatrales; es técnico Superior en Artes Dramáticas por la Escuela Nacional de Teatro y licenciada en Artes Dramáticas con mención en Dirección Escénica por la Escuela Nacional de Teatro (Universidad Católica Boliviana- Unidad Académica Regional Santa Cruz).

Milita en a favor de una vida digna para las mujeres, específicamente en contra de la violencia y el feminicidio, y lo hace a través de su arte.

En el año 2011, fue reconocida como “Mujer Cruceña Destacada”, por parte de la empresa VIVA Fundación estas VIVO por el aporte a la cultura en la ciudad de Santa Cruz.          Ganadores del Festival Nacional de Teatro Peter Travesí Canedo, ¨Passport ¨ (2010); Ganadores del Festival Nacional de Teatro Peter Travesí Canedo, ¨El Mata Ché ¨ (2011); entre otras distinciones recibidas.

Participó de innúmeros festivales nacionales e internacionales de teatro.

Como directora llevó a escena muchas obras, de la misma manera participó como actriz en otra cantidad significativa de obras teatrales y eventos cinematográficos.

Al ser una escritora del siglo XXI, Mary Carmen Monje, trata las problemáticas inherentes a nuestra época con la desenvoltura requerida por el momento; su obra “Postales Familiares”, la cual presenta la historia de un matrimonio y su descendencia, aborda el tema de la violencia, intrafamiliar, la violencia de género y la identidad de género; también hace una crítica a la hipocresía que puede existir en una relación de pareja y las formas en que opera el poder machista; algunas veces al abordar diversos tópicos como el poder, el sexo y la diversidad, suele desembocar en el humor:

 “(…) Abuelo: Por 20 años me fue muy bien. Todo estuvo muy bien, pero uno no se imagina que eso de “cría cuervos y te sacaran los ojos” es verdad. Todo estuvo bien, hasta que ellos se pusieron en mi contra. Yo hice todo lo que se debe hacer para mantener una familia unida, me hice hombre, trabajé duro. Y si me escapaba era porque necesitaba distenderme, ya sabes hablar de cosas importantes, cosas que solo se pueden hablar con hombres y de vez en cuando una que otra cana al aire, ya sabes para hacer esas cosas que solo las sabe hacer una puta. Yo hubiera sido incapaz de ofender a mi señora.

Papá: Claro no la ofendía solo la golpeaba.

Abuelo: Lo dices como si lo hubiera hecho por maldad, no hijo, si los golpeaba era por amor, era para corregirlos, para mostrarles el camino, el camino que toda familia decente debe tomar. A las mujeres y a los niños hay que educarlos constantemente, sino toman el mal camino. Está en la biblia el hombre será la cabeza del hogar. Pero tú no quieres entender, no sirves para nada, no controlas ni a tu mujer…

(..)Se escucha la puerta que se abre. Entra Carlos.  Todos en silencio, se ve la silueta de una mujer. Muy bien vestida.

Carlos: Familia ya llegué.

Mamá: Y no podías venir vestido como hombre para la foto… (…)”

Mary Carmen Monje está considerada entre las dramaturgas más importantes del siglo XXI en Bolivia. Tiene una prolífera producción en la escritura teatral, pese a ser aun joven, además se dedica a la enseñanza del arte dramático.

Normalmente sus personajes se presentan inconformes con su vida, las relaciones humanas se muestran como eje de las historias, donde hay una fuerte representación de mujeres. Su estilo dramático es realista:

“PEQUEÑO PRELUDIO A UN SUICIDIO AMOROSO

Ella preparando todo para un velorio.

K y C la acompañan.

El, es un recuerdo, un fantasma. Siempre está atrás.

Ella y Él nunca se miran.

I

El: Me marcho, te dejo. Si. Te abandono.

Solo lloras porque tienes asuntos no resueltos con el abandono. No es mi culpa, ni mi problema.

No lloras por mí, sino por el abandono.

C: ¿Eso le dijo?

K: Eso es lo que recuerda

C: Es cruel

K: Si.

C: Tenía miedo, primero el miedo, después la cobardía y finalmente la traición.

K: ¿Lo justificas?

C: No, solo digo que así es el miedo.

K: (a ella) ¿Y por eso vas a morir?

Ella: No, no voy a morir por eso.

K: ¿Vas a morir por un abandono?

Ella: No, no es el abandono.

C: Eres mejor que eso, que él, que nosotros. Brillas.

Cuando la conocí, me deslumbro.

Así es ella, deslumbra.

Ella: No soy mejor, ni peor. Soy yo no más. (…)”

Mary Carmen Monje, siempre reivindica a través de su obra, un lugar mejor para las mujeres, pues, ella visibiliza la situación de sometimiento, de violencia e iniquidad de género, a que las mujeres están sometidas, por el simple hecho de ser mujeres. En la obra “Carta a Eurípides” la autora, logra a través de la relectura de la mitología griega, introducir la temática de género en la voz de Medea:

“(…) Aún cargo esta culpa.

Pero hay culpas, señor Eurípides, de las que no me voy a hacer cargo.

Si mi cuerpo es mi territorio, sus frutos me pertenecen. Nada ama más la tierra, que los frutos que de ella salen, que alimenta y cuida.

Pero los hombres y sus reglas y sus sociedades, no han dejado de destruirla. Cuánta razón tienen los enojos de la tierra cuando esta se sacude y escupe llamas o llora caudales y arrasa con todo lo que encuentra a su paso.

Pues mi caso no es tan diferente señor Eurípides. ¿Dice usted mate a mis hijos por venganza? ¿Por no poder controlar mis impulsos femeninos? (…)”

Así, con las ideas muy claras y una postura frontal contra la sumisión de la mujer, Mary Carmen Monje, va escribiendo, a través del drama, la historia de nuestra sociedad, que en muchos aspectos no logra superarse y alcanzar el siglo en que estamos viviendo. Pero las letras de la joven escritora, están dejando un importante registro para el futuro.

Enhorabuena, Mary Carmen Monje está haciendo un retrato de nuestra sociedad a través de la dramaturgia y aportando empatía, porque así, ayuda a la toma de conciencia y a desactivar potenciales conflictos. Actitud muy importante en nuestra época.