Erick Butrón Untiveros no solo crea: forma. Desde el aula, desde la crítica, desde la escucha. Comunicador social, artista visual y docente universitario, Butrón ha dedicado años a pensar y enseñar la comunicación como una práctica ética, estética y política. Su trayectoria no se limita a la producción artística: se expande en la formación de nuevas generaciones que enfrentan un ecosistema saturado de estímulos, pantallas y discursos fragmentados.
En tiempos de sobreinformación, algoritmos y espectáculo, Butrón propone una mirada pausada, crítica y sensible. Enseña que comunicar no es solo emitir: es construir sentido, leer el contexto, asumir una postura. Esta entrevista no busca explorar su obra creativa, sino su rol como educador. Porque formar comunicadores hoy, es más que enseñar técnicas: es sembrar pensamiento, sensibilidad, capacidad de reinvención y hacer emerger lo mejor de los jóvenes estudiantes.
Entrevista sin red
- Como docente, ¿qué significa para ti formar comunicadores en un contexto saturado de discursos, pantallas y algoritmos?
De inicio, gracias por la entrevista.
En relación a la pregunta, quisiera marcar tres aspectos como base explicativa para entender lo que está pasando en los procesos de aprendizaje.
Por un lado, estamos viviendo un tiempo en que el valor social de la nueva literalidad se reduce a textos cortos, inconexos, aislados, “atractivos” y, de procedencia dudosa, que circula en las redes sociales a través de memes, posts, reels, videos de tiktok. En nuestras relaciones, los temas de conversación son estos contenidos breves, con ellos presumimos estar actualizados y tener “conocimiento”.
Por otro, el uso intensivo de los dispositivos móviles, determina la fluidez y calidad de las interacciones entre las personas, porque siempre está presente ese “tercero no invitado”: el celular, que se asemeja a un chismero que actúa con “autonomía”, que en cualquier momento, interrumpe las conversaciones entre pares, la atención en el aula, en el núcleo familiar o llama la atención sobre su presencia en un evento público. Su sonido estridente anuncia nuevos mensajes, contenidos o llamadas.
Finalmente, el papel avieso del algoritmo, que crea un “filtro burbuja” encapsulando temáticas que, aparentemente, son de interés personal. Estos contenidos no son buscados por nosotros, no hay una decisión personal para buscarlas; son “sugerencias” (¿?) que nos hace el algoritmo y, en medio nos encontramos indefensos, consumiendo lo que nos llega, sin que lo deseemos.
En esta relación –contenidos breves, dispositivos móviles y algoritmo, vamos haciendo nuestro día a día. Utilizamos ingentes cantidades de horas, acompañados de una falsa necesidad de estar actualizado, de conocer algo nuevo, olvidando la importancia de la vida y, el rol de las instituciones sociales como la escuela y la familia, por ejemplo.
Llegado a este punto, es pertinente la pregunta que haces.
Esa triada juega un papel desafortunado en la educación. El uso complaciente de los dispositivos móviles en el aula, interrumpe la fluidez de una clase, estorba la concentración de los presentes y, al docente se le dificulta hacer seguimiento a los contenidos y aprendizajes. El estudiante pierde la concentración y fragmenta su atención, el profesor se esfuerza para que sus estudiantes estén “presentes” en la clase. Al final de la misma, los unos y los otros terminan agotados.
Las ideas que planteo parecen negacionistas del desarrollo de las tecnologías y, catastrofistas sobre las consecuencias en la educación. Al contrario, lo mencionado debería ser un llamado de atención a profesores, padres de familia, autoridades; entre todos los involucrados, deberíamos buscar respuestas que permitan recuperar la educación. Al respecto, existen ejemplos normativos en otros países que bien pueden ayudar a comprender sobre los riesgos sociales que tiene el uso compulsivo de los dispositivos móviles y las redes sociales.
Por ejemplo, en algunos países nórdico (Finlandia, Noruega, Suecia), Francia, Italia, entre otros países europeos, se restringe el ingreso de los celulares en el aula; en Australia, por ley se prohíbe que los menores a 16 años tengan un dispositivo móvil y, si lo tiene, no estén conectados a ninguna red social. En nuestro continente, Chile está viendo con preocupación las consecuencias del uso indiscriminado de dispositivos móviles en los menores de edad.
Estos ejemplos, tratan de recuperar el sentido común, la cordura, el respeto a los espacios educativos, a los espacios de convivencia saludable entre pares y al interior de las familias. Para consumir los contenidos de las redes sociales, se debe tener sentido crítico de los que se consume, si los contenidos aportan en algo a los jóvenes y a la sociedad. Como sociedad deberíamos hacernos preguntas que nos ayude a identificar lo favorable y lo negativo en el uso de dispositivos móviles y el consumo de contenidos en las redes sociales.
- ¿Qué comentarios te merece el ecosistema comunicacional actual? ¿Existe espacio para la pausa, el leer, la profundidad?
La transformación de la nueva ecología de los medios, el nuevo ecosistema comunicacional, es bastante joven, tienen más o menos 20 años. En su desarrollo, se han experimentado varias transformaciones relacionadas a la evolución de Internet. En tiempos actuales, la ecología de los medios se ha complejizado por la cantidad de medios, plataformas, recursos digitales que conviven con los medios analógicos tradicionales. En el futuro seguro que nos expondremos a otro tipo de complejidad.
En estas nuevas experiencias de comunicación, se debe reflexionar sobre la premisa que dice: Cuando cambian los medios, cambian las narrativas. Para que esta premisa tenga sentido, se debe conocer la evolución de los medios y de las formas narrativas en los mismas.
A título de ejemplo, por muchos años el periódico era el rey de los medios. Cuando surge la radio, por 1895, desplaza a los periódicos. La radio, en sus inicios, necesitaba de los periódicos. Los contenidos de los periódicos salían al éter porque eran leídos por locutores cuyas voces eran muy agradables. En esta primera etapa se daba oralidad a lo escrito. Con el paso del tiempo, viendo que el sonido tiene potencialidades narrativas, se incorporan bandas sonoras, efectos sonoros, modulaciones en la voz, planos sonoros, silencios, etc. Es en este momento cuando cambia la radio. Se comienza a explorar las potencialidades del lenguaje sonoro. Con el tiempo, se producen hermosas piezas radiofónica como las radionovelas propias de Latinoamérica.
Con este ejemplo quiero graficar que, en los contenidos de Internet confluyen muchos lenguajes, que dan continuidad a los lenguajes de los medios analógicos; con algunas diferencias: primero, la existencia de múltiples medios y plataformas digitales y, segundo la brevedad de lo narrado –videos cortos, podcasts cortos, textos escritos cortos–; pero, ¿por qué cortos? Porque el tiempo de atención de las audiencias ha disminuido; los contenidos cortos se adecuan a esos tiempos breves de atención. Estamos en un tiempo de fugacidades, algunos dirán de tiempos líquidos y, otros, que son gaseosos.
Lo antes anotado tiene mucha influencia en cómo las audiencias definen el uso de las pausas entre contenidos, cómo lee los nuevos lenguajes digitales y cuál es su definición de profundidad en el contenido que consume. Es un nuevo escenario mediático donde encontramos un desenfreno en la búsqueda de información, la práctica compulsiva del scrolling –desplazamiento presuroso del dedo índice sobre la pantalla–, se convierte en una tensión particular por encontrar la “verdad” en medio de un mar de falsedades. Además, las audiencias experimentan sedentarismo, aislamiento social y ansiedad.
- ¿Cómo abordas en el aula la tensión entre comunicación digital, redes sociales y pensamiento crítico?
Es una pregunta compleja. Primero, el pensamiento crítico está relacionado a las competencias para analizar e interpretar lo que acontece en el contexto; es decir, contar con capacidades cognitivas que permitan contrastar ideas y situaciones diversas, identificar similitudes, conocer quién lo dice, dónde nace esa idea –en un autor, una nota de prensa, una conversación, un rumor– y, saber su utilidad social. Segundo, la comunicación digital es una forma particular de interactuar utilizando plataformas digitales. Tercero, las redes sociales son plataformas tecnológicas donde se comparten contenidos entre los contactos o se divulga cierto tipo de información.
En relación a la tensión, busco que los estudiantes reflexionen sobre la realidad compleja de la que son parte. Con esos resultados, analizamos la importancia de hacer emerger nuevos mundos provocados por la riqueza de la experiencia, el afloramiento de emociones y los saberes previos. Desde allá, realizo un giro hacia la comprensión del papel que tienen los contenidos de las redes sociales en la vida de las personas y la construcción del conocimiento; luego, adiciono la comunicación digital como un espacio de riesgos y sesgos como la desinformación y la descontextualización. Es un proceso reflexivo y relacional entre lo real y lo digital, cuyo resultado es el cuestionamiento de las prácticas comunicacionales en el entorno digital y social.
- ¿Qué esperas de los nuevos profesionales de la comunicación? ¿Qué cualidades te parecen urgentes hoy?
Que cultiven el conocimiento de su profesión. Que sean conscientes de que lo que viene en sus vidas es un proceso continuo de autoaprendizaje. Que estudien a los autores clásicos de la comunicación y a todos esos nuevos intelectuales que están remozando las miradas para comprender la comunicación en estos tiempos. No deben olvidar la importancia de lo humano en un mundo donde las tecnologías digitales y la emergente Inteligencia Artificial Generativa (IAG) parecen tomar la vida de todas y todos.
Los nuevos profesionales, deben saberse humanos e integrados a un entorno donde debemos forjar relaciones con base al respeto, la generosidad, el cuidado, la co-creación, la colaboración, la vida en colectividad. Esta propuesta parece idílica, lo cierto es que es la única forma de recuperarnos como humanos.
- ¿Qué te enseñan tus estudiantes sobre el presente?
Lo que me enseñan es que debo ser más cauto; que debo reconocer más lo humano; que debo construir espacios distendidos y de felicidad, sin caer en la banalidad. Me enseñan que debo tener más sabiduría para entender la vida. Que no debo ser parte de la complicidad social de dejar al margen de la sociedad a los jóvenes, ancianos, al mundo indígena, a las diversidades y la equivalencia de género. Me enseñan que el presente se debe vivir con intensidad y propósito. El presente es el espacio/tiempo donde suceden más cosas de las que imaginamos
- ¿Se puede enseñar a mirar con profundidad? ¿Qué lugar ocupa la sensibilidad en la formación comunicacional?
Sí, claro que sí. Es función de un profesor ayudar al estudiante a que saque lo mejor que tiene. Es provocar a que exploren sus saberes y conocimientos, para contrastarlos con la realidad y organizar sus nuevos pensamientos. Y, sobre la segunda pregunta, la sensibilidad nos permite hacer distinciones entre las personas, nos permite tener otra mirada en los procesos de construcción de los nuevos conocimientos, ayuda a que pongamos en juego el respeto ante quien piensa diferente, ser generosos frente a quien tiene una postura discordante.
- ¿Qué te incomoda de la formación académica tradicional en comunicación? ¿Qué vacíos persisten sin resolverse? ¿Cómo se puede formar comunicadores que no solo repitan formatos, sino que inventen nuevas formas de decir?
A pesar de que se hacen avances en los modelos pedagógicos –como la incorporación del constructivismo en el sistema educativo, o el enfoque de formación por competencias, por citar algunos–, aún tenemos que superar ciertas prácticas centradas en la cuantificación del conocimiento como “poner nota”, lo que obliga al estudiante a memorizar contenidos como sinónimo de conocimiento; olvidando, lo que hablamos antes, la importancia de un pensamiento crítico, autónomo, libre.
- En esta era digital, ¿cómo se reinventa el comunicador sin perder profundidad ni ética?
Para los medios –principalmente para la televisión–, las redes sociales se han convertido en la nueva fuente de información, lo que hacen los prosumidores –entre ellos los políticos–, son hechos noticiables, mucho más si sus contenidos tienen algunos rasgos dramáticos, espectaculares, jocosos, que llamen la atención. En la cobertura de fuentes, hay mucha red y poca calle; mucho seguimiento a cuentas en las redes sociales y poca proximidad con el protagonista del hecho noticiable. Este accionar debe llamar la atención para reflexionar sobre qué tipo de periodismo estamos haciendo.
Por otro lado, es importante referirse a los cursos de capacitación sobre soluciones digitales para periodistas que cualifican su ejercicio profesional. Esto es muy importante para tener un periodismo actualizado y crítico. El reto pasa porque esas capacitaciones se pongan en práctica. No siempre es fácil. Los profesionales actualizados deben enfrentarse a ciertas lógicas empresariales que condicionan las formas de hacer comunicación y periodismo.
Con lo mencionado, puedo decir que los retos están en seguir explorando nuevos conocimientos; investigar sobre las nuevas formas de producir contenidos para lo digital como las narrativas transmedia; experimentar con nuevas ideas, arriesgarse por lo diferente, innovar no imitar; estudiar la relación de medios y sus lenguajes es fundamental. Un profesional que busca reinventarse es una persona que investiga, lee adecuadamente la realidad compleja e inventa nuevas propuestas.
- ¿Qué papel juega el arte en tu práctica docente? ¿Es herramienta, provocación, espejo?
No sé si será alguna de las tres que está en la pregunta. Lo que sí sé es que el arte debería ser algo fundamental en los procesos formativos de las personas; por una razón simple, el arte es el lugar de encuentro entre la intimidad de la persona, con la dulzura expresiva del artista.
Se puede hacer arte si las condiciones se dan; pero, se puede consumir arte porque ayuda a refrescar la mirada, agudizar la percepción, ayuda a darse la oportunidad de disfrutar de lo distinto, de salir de las rutinas cotidianas, es explorar lo nuevo. En la ciudad se tiene mucha oferta artística, para todos los gustos, no es más que invitarse a disfrutarla. La ciudad, como espacio de muchas artes, tiene ofertas bellas que nos convocan al gozo.
En relación al tema de la pregunta, a mis estudiantes les hago algunas preguntas relacionadas a las artes: qué obra literaria están leyendo, cuándo fue la última obra de teatro que vieron, a qué recital asistieron en el último tiempo, cuál es la última película nacional que vieron. Estas preguntas, no tienen otro propósito que, provocar en los estudiantes sobre la importancia de disfrutar las artes, porque ayudan a ampliar la mirada de la realidad.
- ¿Qué te gustaría que entendieran los futuros comunicadores sobre el poder de la palabra, la imagen y el silencio?
Pienso que deberían reflexionar sobre el valor de la palabra como expresión y como compromiso; pensar sobre el poder de la imagen en un espacio digital cuyos contenidos están marcados por lo icónico. Con relación al silencio, es interesante que introduzcas el uso del silencio como un elemento de valor en la comunicación, porque en el silencio está la pregunta como también la respuesta; en el silencio encuentras el todo y la nada, en el silencio haces que florezca el amor y también el odio; además, el silencio debe ser preciado en medio de un entorno lleno de ruidos, caos, entrecruzamientos de muchas voces confrontadas.
- ¿Qué pregunta nunca te han hecho como docente y te gustaría que te hicieran ahora, aunque incomode?
En mi práctica profesional y docente, he tratado de ser fiel con lo que pienso de la vida, tener certeza de que la comunicación tiene un compromiso social, que tengo una obligación con el futuro del país y, ese futuro será liderado por los estudiantes con quienes me encuentro en las aulas universitarias. Esa ruta de pensamiento no siempre ha sido entendida o, tal vez no la supe expresar adecuadamente. Quizás me hubiese gustado que me pregunten sobre mi concepción de la vida, qué pienso sobre la importancia del otro en mi vida; qué significa en mi vida un tal humano; que importancia tienen en mi los seres vivos y la naturaleza. Pienso que la comunicación, el futuro, la formación de las nuevas generaciones, están impregnadas por una concepción de vida. Si un profesional es avieso, su práctica será aviesa; si un profesional es noble, leal, ético, esos valores se reflejarán en su práctica profesional.
- ¿Qué le dirías al Erick joven que empezaba a enseñar sin saber si sus ideas resonarían? ¿Y qué le dirías al Erick de mañana?
Al Erick joven le diría: “No te equivocaste. Conociste, exploraste, sentiste, te comprometiste con todas las causas justas y respondiste con la nobleza que tienes en ti”. Al Erick de mañana le diría: “Aún hay mucho por hacer. La vida está en medio de cambios vertiginosos. Los retos de futuro, te enfrentan a riegos como la desinformación y el acelerado deterioro ambiental fruto del cambio climático. En medio de estos cambios y riesgos, esta tu nuevo desafío: cómo regenerar la comunicación”.