Elecciones

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La pulseta que se está desarrollando entre el gobierno y el MAS, so pretexto de las elecciones, es digna de inscribirse en los anales del teatro del absurdo. Los unos y los otros se encuentran enfrascados en un juego de poder bastante peligroso en las actuales circunstancias. No es extraño que el MAS actúe de esta manera, ya los conocemos. Pero el gobierno debería actuar con algo de inteligencia, dada la enorme responsabilidad que tiene.

Hagamos un poco de memoria: La presidente Añez, ya jubilada de las lides políticas en las fraudulentas elecciones pasadas, pues no contaba para nadie. Se vio, de golpe y porrazo, encaramada en el poder por circunstancias que ya todos conocemos. A pesar de las feroces críticas, su presidencia y posterior candidatura, son absolutamente constitucionales.

Pero ahí no termina el asunto. El mandato de la presidente era bastante claro: pacificar el país y llamar a elecciones a la brevedad posible, mandato que aún sigue vigente. La emergencia sanitaria mundial hizo que las elecciones se suspendan y el gobierno deba atender dicha emergencia, lo cual es lógico. Mas no significa que las elecciones no deban llevarse a cabo, minimizando los riesgos, claro esta

La negativa del gobierno a tratar el tema, aun en tiempos de pandemia, no es una buena señal. Tratar el tema no quiere decir que las elecciones se realizaran mañana, o el próximo mes. Poner plazos fatales en las actuales circunstancias no es muy buena idea. Solo se debe dar certidumbre de que se van a cumplir la constitución y las leyes, y no caer en la tentación de un prorroguismo absurdo.

Por otro lado. Al MAS no le interesan mucho las elecciones, solo son un pretexto. No es un partido político con vocación democrática. Le interesa crear convulsión social, caos… Es en esa situación donde se siente mas a gusto, donde pueden sacar a relucir sus dotes de organización criminal. Pretenden incendiar el país, y en muchos casos el gobierno les está dando el combustible.

Puestas, así las cosas, también cabe recordar que, si bien el gobierno de Añez tiene legalidad, carece de la legitimidad democrática que solo otorgan las urnas. Requisito imprescindible para encarar las profundas transformaciones que requiere el país. No es bueno anunciar planes y reformas de largo plazo, como si se tratase de un gobierno electo y no de transición.

Quizá todos estamos un poco trastornados por la cuarentena. No queremos ver que después del terremoto, viene el tsunami. Estamos presos del miedo. Como si la muerte por vez primera nos rondara. Siempre hay un día después, incluso si estamos muertos. La marejada viene con fuerza. No es lo mismo pasar la cuarentena viendo Netflix, que pasarla viendo el fondo vacío de tu olla.

Que todos vamos a morir es una perogrullada, pues la única condición de posibilidad para morir es estar vivo, y supongo que todos lo estamos. En estos tiempos de pandemia mucha gente anda asustada, ya sienten revolotear la sombra de la Parca sobre sus cabezas, y no es para menos. Pero les insinúo no conflictuarse demasiado, hay cosas en el mundo que causan más mortandad, pero no tienen la misma prensa que el Covid-19.