Elección 2019 en Bolivia: de competitiva a polarizada.

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Las elecciones del 20 octubre del 2019, a diferencia del 2009 y 2014, fueron competitivas porque dos organizaciones politicas en disputa (CC y MAS ) lograron concentrar la mayor cantidad de votos. Sin duda alguna, Morales ha ganado en primera vuelta ( fue mayoria en 6 departamentos). No obstante, el comportamiento institucional del TSE transitó de no creíble a sospechoso y luego a desconfiable para el ciudadano que no voto por Evo ante la suspensión del TREP, la noche del domingo, que proyectaba una 2da vuelta electoral con más del 80% de las actas. Esta degradación institucional e insuficiente capacidad comunicacional se agravó con la renuncia del vicepresidente del órgano, Antonio Costas, el 22 de octubre. Por lo tanto, los resultados del cómputo final ahora son cuestionados y no reconocidos por votantes contrarios al oficialismo, quienes han empezado a manifestar su disconformidad con el paro cívico en 8 departamentos desde el miercoles 23 de octubre.

Ahora bien, esta suma de acontecimientos desarrollados en 48 horas, más la declaracion del presidente del Comité Pro Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, de declarar presidente a Carlos Mesa, y la reaccion de Evo Morales, de que se está gestando un golpe desde la derecha y convocar a sus bases para defender su votación, son el abono necesario para que ahora en Bolivia la polarizacion se establezca no sólo en la opinión publica ( que deviene desde el 21-F) también en el campo politico, lo que implica más incertidumbre, disputa por el sentido común y extremismos de ambos bandos.

Hay que tener claro que la polarización en Bolivia hoy en día no se traduce en derecha-izquierda; collas-cambas; occidente-oriente; neoliberalismo-socialismo; o los de arriba contra los de abajo; sí se traduce en: Democracia como respeto del voto y alternancia vs No democracia como falta de respeto a las reglas de juego ( referendo 21-F y falta de transparencia institucional 20-O). Esto en perspectiva de lo que significa la democracia minimalista ( pluralidad y equilibrio de poderes).

Por lo tanto, ahora sí el campo opositor está articulado, lo que no implica un bloque de poder homogeneo ideológicamente. Un espacio compuesto por actores politicos y sociales de todas las tendencias, preferencias, estratos sociales y edades. El único interés común que los hace coincidir es la alternancia en el poder. Es un despropósito decir que sólo es la derecha o el imperio. El 2019 es muy distinto al 2008. Hace once años la oposición defendia intereses de grupos privilegiados como efecto de una crisis económica e implosión de las elites politicas; hoy el campo opositor ( más amplio y variopinto) defiende la democracia como institucion politica, respeto a las reglas de juego y equilibrio de poderes. NO es una interpelación al modelo económico.

Es la democracia como institución lo que está ahora en disputa y se ha polarizado en Bolivia.