El reggaetón de los aspirantes

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La avidez periodística por “pepas” se ha visto satisfecha con las inesperadas candidaturas y vuelcos electorales. En retribución, proliferan los adjetivos sobre “tsunamis” o “patadas al tablero”, para sacudir espásticamente al público, buscando que gruña o babeé.

Pero, si nos alejamos de los vicios sensacionalistas, encontraremos que las novedades están muy distantes de donde se gesticula y concentra la atención.

Lo ocurrido hasta ahora se resume en un congestionamiento del polo, llamémoslo restaurador, del espectro electoral, donde han llegado a amontonarse las asociaciones accidentales, que postulan las candidaturas de Chi Hyun Chun, Añez Chávez, Quiroga Ramírez y Camacho Vaca.

El aparente vacío de propuestas que exhiben hasta hoy – excepto las raudamente presentadas por Quiroga- pueden hacer perder de vista que su ideológica (no práctica) tradición antagónica al masismo con los propios textos, matices, personal y particularidades de cada cual, comparte la unánime decisión de sepultar no tanto al régimen evista sino, y principalmente, la emergencia de fuerzas sociales que se rebelaron y sacudieron los yugos que no cayeron con la revolución de 1952.

Estéril aspiración, porque el eclipse masista, cualquiera que termine siendo su curso no aplacará el empoderamiento social, desatado a partir de inicios de este siglo.

En la vereda del frente, la del polo conservador en que devino el régimen que se autodigerió, la designación del candidato, encargado de cumplir las órdenes e imposiciones de Morales Ayma, ha sacudido la estructura del Movimiento al Socialismo (MAS) y exhibido las grietas que deja y amplifica la escapatoria de sus máximos exponentes.

Resta, en un incierto espacio, la candidatura de Mesa Gisbert, en tanto que es la única que podría canalizar una porción apreciable de los votos que tienden a apartarse del MAS, pero ese beneficio no es automático, porque requiere remontar el tipo de campaña y enfoque que la caracterizó desde su aparición, impulsándola a no distinguirse del sello restaurador.

En suma, más allá de las melodías pegajosas que invitan a imitar la lujuriosa cadencia de los egos que corren tras los frutos más banales del poder, al ritmo de coberturas noticiosas sobre candidaturas y poses unitarias, el panorama permanece monótono.

Con las candidaturas del MAS y la mayor parte de quienes fueron sus socios, continuamos amenazados por la continuidad del esquema desarrollista, asentado sobre el ordeño de hidrocarburos y minerales, la devastación de la naturaleza que engorda la especulación de tierras, el derroche de concreto y el estímulo del consumismo.

La pugna entre restauradores y conservadores, de la de los actuales enemigos electorales, y ayer íntimos aliados, no anula su credo compartido en las mismas supersticiones, que pueden resumirse en que: no es posible dejar de depender de minerales e hidrocarburos (siguiendo la doctrina del Instituto Manhattan); que la única manera de hacer agricultura y ganadería es quemando bosques y especulando con tierras; que existe un solo tipo de desarrollo.

Ese proyecto (en esencia la Agenda 2025 del MAS) es un camino garantizado al hambre y el derrumbe nacional. Tiene que responderse con una propuesta que lleve a cambiar la matriz energética; multiplicar por 10 las visitas de turistas; producir alimentos y energía sin destruir el medioambiente; estimular la industria cultural. Un modelo que asuma que liquidar la naturaleza lleva a la extinción de la economía y la sociedad.

La proliferación de candidaturas, para beneficio de poderosos grupúsculos económicos transnacionalizados, hará que el MAS obtenga la mayor votación en la primera vuelta, con una proporción mayor de parlamentarios. Y, aunque eso no alcanza para triunfar en la segunda, jaqueará al nuevo gobierno, con el respaldo de sus aliados restauradores, si aquel se aleja del modelo que ambos defienden.

La incapacidad del gobierno interino de trascender las denuncias escandalosas, los arrestos de mensajeros, choferes, asilados o apoderados, junto a la metódica reproducción de prácticas del anterior régimen, la persistencia de propuestas del patrón de desarrollo vigente y el baile de candidaturas triviales son señales de la intensa influencia del MAS y su capacidad de permanecer.