El posconfinamiento y las cifras que nunca cuadraron

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En más de cinco meses de cuarentena para evitar la expansión del coronavirun en el país, todos nos dimos cuenta que las estadísticas nacionales nunca representaron lo que realmente ocurría con la pandemia en Bolivia.

El pasado jueves, el Ministerio de Presidencia anunció que entre el 1 y el 30 de septiembre, Bolivia ingresará a una fase de posconfinamiento y vigilancia comunitaria, la misma que estará regida por el rastrillaje de casos positivos a coronavirus en todo el país.

Si bien la medida aparenta ser una buena noticia a todas luces, lo que no se logra entender es ¿Qué pasó con las proyecciones del Ministerio de Salud y el del Comité Científico? En Julio, cuando se definió que las elecciones nacionales serían el 6 de septiembre, el Comité Científico indicó que se debería tomar en cuenta que en Bolivia la pandemia se encuentra en pleno proceso de desarrollo y que «las proyecciones de su intensidad para las fechas de comicios electorales están en ascenso».

A la par del Comité Científico, el Ministerio de Salud advirtió que la proyección de contagios COVID-19 puede alcanzar el pico más alto hasta la primera quincena de septiembre con 130 mil casos y destacó la aplicación de la cuarentena como medida preventiva.

“El pico más alto de contagios se mueve en función a la fecha de las elecciones”, decía un comentario que leí en Twitter no hace mucho. Aunque inicialmente me causaba gracia, ahora veo que la idea no es descabellada.

Por un lado, las cifras oficiales de la pandemia solo responden a la capacidad de los centros de salud y la aplicación de pruebas. En Cochabamba, aparecieron muertos en las calles, pedidos de ayuda en las redes sociales, casos de los que nunca se enteró el Servicio Departamental de Salud (Sedes). Muchos quedaron sin acceso al sistema de salud y no tuvieron más alternativa que atenderse en casa con los insumos que conseguían en las farmacias. Una situación similar se avizora en La Paz.

Por otro lado, está más que claro que los intereses políticos del Gobierno actual, al tener a la presidenta interina Jeanine Áñez como candidata para las elecciones, pesaron en las proyecciones de la pandemia y la decisión de abandonar el confinamiento.
Pese a los conflictos de octubre de 2019, la utopía de tener autoridades transparentes que velen por los intereses de los ciudadanos y no los suyos, está lejana, igual o peor que antes.