José Pablo Juárez Arreola (Josep Juárez) / Inmediaciones

Cuando yo era un niño de cinco años las ilusiones volaban sobre mi como mariposas, eran ligeras y de colores se sentían tan vivas, pero no siempre fue asi, al momento de entrar a la escuela, mi ilusión era muy grande ignorando que esta seria un temporada de invierno donde mis mariposas tendrían que permanecer escondidas.

Así llegaba con un sonrisa y las mariposas sobrevolando mi cabeza, había mucho niños y una maestra, muchos niños que tal vez querrían ser mis amigos , pero el destino no lo quiso así , por una extraña razón yo no era igual a ellos , ellos no tenían mariposas ni un millón de amigos imaginarios como yo , ellos platicaban entre ellos, y tenían la osadía de burlarse del compañero , la sociedad ahí era cruel, tal vez como sigue siendo , el niño que maltrataba , que humillaba, que golpeaba era enaltecido, era lo máximo,   en esa sociedad cruel de niños de 5 años regia la ley del mas fuerte, ahí el intelecto no tenia ningún valor, no existía un poder supremo, la maestra al parecer lo ignoraba o tal vez no lo importaba, o ya era un paradigma que  así tenia que ser.

Hasta ese momento todos éramos niños aparentemente iguales , niños inocentes, pero cabe decir que ya en ese momento tenemos adentro la semilla de lo que seremos, semillas que crecen como enredaderas , algunas llenas de flores ,algunas llenas de espinas, ya en este momento de mi vida puedo ver con tristeza a quien le crecieron muy grande las espinas y a quien con consuelo le crecieron grandes sus flores, pero desgraciadamente por naturaleza creamos sociedades, y las sociedades para que funcionen tiene que tener una especie de balanza y esa balanza me golpearía muy fuerte, porque yo seria el pesado el que se hundiría por su propio peso y asi enaltecer al villano.

Así empezó el invierno que fue muy cruel, aquel niño despierto al que no le entran las ideas en la cabeza , aquel que nunca esta a gusto consigo mismo tuvo que buscar como enaltecer su ego, como llenar ese vacio que nunca logra llenar por nunca mirarse por dentro, así camino y encontró al que aparentemente era mas débil, me encontró a mi, a un niño encerrado permanente en sus pensamientos y en sus sueños, no le costo tanto, solo un empujón que me tiro al piso seguido por su risa y de todos los niños del salón ,aquellas risas eran como nieve que se acumulaba en mis hombros así nevaba todos los días, durante el recreo se juntan dos o tres niño a molestarme, algunas de mis mariposas las atraparon y las pisotearon , esas mariposas ya nunca las volví a ver, algunas solo les cortaron las alas, otras se resguardaron debajo de mis brazos para cubrirse de esa nieve que no dejaba de caer 

Así fueron aquellos días donde afuera del salón permanecía sentado ,a esperar , solo a esperar que el tiempo se acabara, que el invierno cruel terminara , que algunas de mis mariposas pudieran sobrevivir y migrar a un futuro  , me encerré mas en mis sueños y me volví mas triste.

Lo que aun hasta este momento de mi vida no entiendo donde ya sobreviví a muchos inviernos, es el porque nadie nunca hizo nada, porque la maestra si vio lo que pasaba nunca intervino, porque nunca se acerco a brindarme su ayuda, solo se limito a dar su clase donde en sus cuentos todos eran felices.

Pase un invierno cruel, y muchas de mis ilusiones murieron entre la nieve de aquella sociedad de niños de cinco años, algunas de mis mariposas aun vuelan sobre mi con las alas rotas, aquel invierno aun esta registro y grabado entre los anillos de mi carne y mi piel y lo llevare de por vida

A veces cuando paso por aquella escuela creo ver a aquel niño sentado encogido, con la nieve en su hombros resguardando debajo de su suéter su ilusiones para que no sean pisoteadas, tal vez solo sean mis fantasmas, o tal vez la realidad de muchos niños como yo que día a día sufren un cruel invierno, el invierno de sus ilusiones, el invierno de las mariposas.