¿Cuántos fueron los combatientes que resistieron a las dictaduras a finales del siglo XX? Miles de jóvenes, obreros, campesinos, profesionales, amas de casa, universitarios, políticos, que en jornadas heroicas defendieron la causa democrática.
Desde diferentes tendencias ideológicas se combatió a la dictadura en la búsqueda de inaugurar una cultura política constructora de un sistema democrático moderno. En esta lucha muchos fueron asesinados, encarcelados, perseguidos, exiliados, confinados, torturados, en fin, sometidos a una serie de prácticas violentas.
El golpe de estado del 17 de julio de 1980 fue la última dictadura encaramada en el poder por la vía de un golpe de estado y su derrota el 10 de octubre de 1982, permitió la apertura de una nueva era.
En el tránsito de la trinchera callejera a la vida cotidiana democrática, se aprendió a concertar, a debatir sin recurrir a la violencia y a impulsar una institucionalidad basada en valores y principios, se reafirmaron espacios y términos fraternos, como el uso de las palabras compañero o camarada, como símbolos de un proyecto común.
Se hizo honor al significado literal de compañero “el que come pan con otro o el que comparte el mismo pan” porque al compartir la misma causa en épocas turbulentas, la vida del uno dependía del otro y viceversa,
La palabra camarada en sus orígenes expresaba “una estrecha amistad entre soldados y oficiales que vivían en la misma cámara” y tenía una connotación militar, luego, fue adoptada por los movimientos comunistas y socialdemócratas, pero también por los republicanos como sinónimo de ciudadano.
Ambos términos en nuestro país fueron adoptados positivamente, ser compañero o camarada era un honor y se tenía la seguridad de contar con alguien en quien confiar en la lucha. Con el transcurrir del tiempo su valor moral y ético fue vulnerado por comportamientos que los desmerecieron, aún así, su legado es innegable.
En octubre de 1982 se produjo una ruptura importante, los golpes de estado militares tradicionales no volverían a ser el mecanismo para la toma del poder, los enérgicos cambios producidos en el mundo permitieron la implementación de mecanismos de control por organismos internacionales que los ilegítimizaron; el fin de la guerra fría, como principal pretexto de su activación, dejo de ser un fundamento e internamente, las experiencias dolorosas influyeron en la construcción de una nueva cultura política que impactó en la sociedad civil, los partidos políticos y las FF.AA. que tuvieron un comportamiento adecuado hasta que la crisis del estado nacional el 2003, permitió la toma del poder por el MAS y se reabrió una nueva forma de asediar a la democracia.
Los golpes a la democracia fueron sistemáticos e ininterrumpidos, la república fue estigmatizada, ensayaron cambios estructurales que en el tiempo fracasaron, pretendieron eliminar símbolos y hechos históricos, proscribieron el sistema político nacional, promovieron una construcción cultural diferente a la democrática, eliminaron elementos discursivos que incomodaban su despliegue, se identificaron con la expresión hermano, que es una relación de sangre, vale decir de raza.
La exclusión del partido político como mecanismo intermediador entre la sociedad política y la sociedad civil, devino en la imposición de los movimientos sociales corporativos que monopolizaron la acción política y la representación del campo popular.
La idea de quitarle el alma a la clase media para concentrar el poder en manos de direcciones corruptas tuvo el efecto de anular la voluntad de lucha de importantes sectores de la sociedad y separarlas del movimiento popular que fue sometido a conducciones prebendales al servicio del poder político autoritario.
El MAS tuvo la particularidad de reinventar la dictadura ya no por medio de un golpe de estado sino por medio de las urnas que dieron lugar a una dictadura electoralizada. Que no se den golpes de estado a la antigua usanza no es signo de que no existan dictaduras, ahora toman el poder a través del envilecimiento del voto ciudadano para luego, en el ejercicio del poder, articular regímenes autoritarios y dictatoriales, destrozando la memoria colectiva de los bolivianos.
A diferencia de antes el trabajo sucio ya no lo hacen las FF.AA., la Policía Nacional o los paramilitares, esta labor estuvo encomendada a jueces y fiscales que operaron como instrumentos de persecución política, no fue necesario habilitar campos de confinamiento, las cárceles fueron suficientes, en particular, las de Chonchocoro y San Pedro.
En su momento recurrieron a las botas para imponerse, después a la manipulación de la dignidad de la ojota y la pollera, justificando sus iniquidades en su representación.
En consecuencia, lo que cambio fue el método para llegar y mantenerse en el poder más no el objetivo de constituir gobiernos dictatoriales, García Meza gobernó autoritariamente, penetrado por el narcotráfico y la violencia, Morales y Arce Catacora también.
Los bobos de siempre, otorgaron a la dictadura electoralizada el mote de izquierda o socialistas, vale decir los legitimaron como portadores de una ideología respetable a la que cualquier ciudadano tiene derecho, como el ser de derecha o liberal, con ello los despojaron de su verdadera identidad.
El asedio a la democracia no ha cesado, porque después de cada batalla los remanentes dictatoriales no son desactivados en definitiva, les permiten subsistir y de tanto en tanto consumar actos antidemocráticos.
Los actores políticos no aprenden de las lecciones de la historia. La victoria popular sobre la dictadura banzerista en 1978 no terminó por derrotar a sus residuos que se reactivaron en el golpe de estado de García Meza y asesinaron a su principal contendiente Marcelo Quiroga Santa Cruz; el 2019 en lugar de pedir la capitulación de los autoritarios derrotados en las calles, se los exilio sin establecer ninguna responsabilidad por sus actos criminales y retornaron victoriosos, finalmente, derrotada la dictadura electoralizada en las urnas el 2025, sus harapos son unidos por la inacción gubernamental que apadrina la recomposición de los restos del pasado.
Las luchas populares de 46 años, la memoria de Marcelo Quiroga, Gualberto Vega, Carlos Flores y los mártires de la calle Harrington, son un peso moral sobre los gobernantes que no debe ser ignorada ni olvidada.
La democracia esta asediada por fuerzas retrógradas, no esta consolidada ni lo estará mientras no se derrote a los residuos del pasado dictatorial.