Romper el espejo
no renegaré de mis errores
los tengo de todas formas y colores
no rendiré cuentas a nadie por ellos
son mis únicas victorias y mis únicas certezas
me hicieron lo que soy
lo que ves y lo que no ves
no olvidaré mis amores
los llevo tatuados en la piel y en la memoria
aunque ahora no sean más que hojarasca, fría ceniza, recuerdos
son parte de lo que no soy
y de lo que pudo ser
no callaré mis protestas
no esconderé mis fracasos
no enterraré el hacha de guerra
ni las cuentas pendientes
no cerraré las ventanas
son mi única salida/ya cerré todas las puertas
ya sé lo que hay aquí dentro
ya sé lo que hay aquí afuera
la intemperie
la última esperanza
Al otro lado de la luna
puedes encerrarte en casa
echar la llave
atrincherarte
hacer de ella tu hogar
tu refugio
tu fortaleza
puedes borrar de tu lista de contactos
a todos aquellos que no comparten
tus ideas conceptos inquietudes y certezas
puedes evitar
como a la peste
a los borrachos
a los tarados
a los yonquis
a los miserables
a los fachas
a los violadores
a los tontos
y no hablar
nunca
con extraños
te ahorrarás tiempo dinero
problemas discusiones y decepciones
puedes ir siempre al mismo bar
todos los domingos a la una de la tarde
y tomar
siempre
un vino (o dos) de la casa
y un pincho de tortilla de patatas
puedes evitar la pelea
y crearte una zona de confort
y renunciar a emociones e instintos
y tener todo claro
enfocarte a cosas importantes
puedes dormir siempre en la misma cama
con la misma mujer o el mismo hombre
y solo leer novela histórica
y solo ver cine europeo
puedes ser intransigente
frente a la xenofobia la corrupción
el reguetón o la destrucción de la capa de ozono
puedes rodearte de belleza de poesía de arte de comida sana
de tecnología de amor
puedes, si quieres, vivir en la luna
tendrás las llaves de tu vida
y de tu cárcel
no las pierdas
Cuando éramos inmortales
somos viejos
mis padres están viejos
mis amigos están viejos
son viejas las piedras que sostienen mis sueños
viejas son mis canciones y mis palabras
y mis andares y mis errores
pero, a veces
nos juntamos para tomar aliento
y bebemos vinos o vamos al campo
o hacemos el amor y la revolución
incluso vamos a algún concierto
o acabamos en alguna discoteca camino de vuelta a casa
o apedreando una sucursal bancaria
o una aseguradora
lo mismo que hacíamos hace 30 años
cuando éramos jóvenes
y sabíamos
-como ahora-
que no hay futuro
pero que lo íbamos a pelear
con la fuerza y la esperanza
de los que no tenían nada que perder
– como ahora –