José Antonio y Miguel Ángel Herce

    Catar es una península de superficie estéril de apenas 11.600 km2, una extensión muy similar a la de la provincia de Murcia. La península está situada en la costa arábiga del Golfo Pérsico, entre Baréin y los Emiratos Árabes Unidos. Antes de los embargos y consiguiente subida del precio del petróleo en 1973 y 1979, su economía tradicional se basaba en la pesca y recolección de perlas. Incluso con la relativa riqueza que trajeron los precios del petróleo, Catar no llego a tener la preeminencia de sus vecinos y es casi seguro que no hubiera llegado a alcanzar la que desde hace unos años tiene, si la producción de petróleo hubiera seguido siendo su principal actividad económica. El Producto Interior Bruto (PIB) de Catar pasó de ser de 790 millones de dólares en 1973 a 2.400 millones en 1974 y 8.660 millones en 1981. Esta cifra no se superó hasta 1996, con 9.060 millones de dólares. Los efectos de las subidas del precio del petróleo fueron sin duda importantes, pero no fueron sostenidos1.

    En 1971, tras una incesante búsqueda de nuevos yacimientos petrolíferos, Catar y la compañía multinacional Shell descubrieron el yacimiento de gas natural del Offshore North Field, en aguas territoriales de Catar. En 1990 Irán descubrió el yacimiento adyacente de South Par Field. Ambos yacimientos, de una extensión de unos 9.000 km2, 60% de los cuales se encuentran en aguas territoriales cataríes, constituyen la mayor reserva de gas natural del mundo2. Andando el tiempo, este descubrimiento, que inicialmente causo desánimo en Catar por no serlo de petróleo, ya que la tecnología para el transporte marítimo eficiente de gas natural no existía todavía, convertiría a Catar en uno de los países con mayor PIB per cápita del mundo y le proporcionaría una importancia estratégica y política muy por encima de su tamaño y de su población. En esta entrada, en la apenas hablaremos de fútbol, analizamos las consecuencias resultantes del descubrimiento de gas natural catarí en 1971.

    En 1984, trece años después del descubrimiento del Offshore North Field, y como consecuencia del descenso de producción de petróleo y gas natural asociado, Catar tomó la decisión de comenzar la explotación comercial del yacimiento, en varias fases y tras la consecución de contratos significativos y a largo plazo que justificaran las enormes inversiones a realizar, entre ellas la creación de plantas de licuefacción de gas natural que requiere barcos especialmente diseñados para mantener la baja temperatura del gas licuado. La licuefacción del gas natural permite reducir su tamaño en unas seiscientas veces con la consiguiente reducción de los costes de transporte marítimo, lo cual hace al gas natural competitivo en las largas distancias donde construir gaseoductos estaría fuera de toda consideración.

    Las fechas clave en el desarrollo de su industria de gas natural en Catar son 1989, cuando comienza la producción en la Fase I, 1997 con la exportación de 160 millones de metros cúbicos de gas natural licuado a España, 2005, en que Catar establece su comercio de gas natural licuado con Japón, Corea del Sur, India y Taiwán –un comercio que sigue siendo muy importante– y consolida su comercio con España y Estados Unidos. Desde 2006 hasta muy recientemente, Catar es el mayor exportador de gas natural licuado y uno de los mayores productores de gas natural del mundo. En 2021, Catar fue el quinto productor de gas natural (177 mil millones de metros cúbicos), por debajo de Estados Unidos (934 mil millones), Rusia (702 mil millones), Irán (257 mil millones), y China (209 mil millones). Sin embargo, estos países consumen internamente la mayor parte de su producción o, en el caso de Rusia, lo exportan por medio de gaseoductos, de forma que Catar ha sido hasta 2021 el mayor exportador de gas natural licuado del mundo (106,8 mil millones de metros cúbicos), siendo en este año desplazado ligeramente por Australia, que también ha apostado fuerte en la industria de gas natural licuado (108,1 mil millones)3.

    Tan importante ha sido para Catar el descubrimiento y desarrollo del Offshore North Field que ha tenido ingentes consecuencias para su riqueza, el papel protagonista que juega en la región del Golfo Pérsico y su importancia geoestratégica a nivel global. Aunque los aspectos regional y global de la influencia internacional de Catar están relacionados, es útil considerarlos separadamente.

    La renta y la riqueza

    Aludíamos anteriormente al estancamiento del PIB catarí entre 1981 y 1996 en que este pasó de 8,66 mil millones de dólares a 9,06 mil millones, respectivamente. La fuente de riqueza que es el gas natural es la razón fundamental por la que el PIB catarí llegó a 179,58 mil millones de dólares en 2021, habiendo alcanzado la magnitud de 206,22 mil millones en 2014, cuando los precios del gas natural se encontraban en un nivel superior al que se observó hasta finales de 20214. Estas cifras implican que entre 1996 y 2021, la economía catarí creció a una tasa media del 12,7% anual.

    En términos per cápita, Catar ocupa el cuarto puesto en el ranking mundial, medido en términos de dólares ajustados por el poder de compra, con 93.521 dólares, solamente por debajo de Luxemburgo, Singapur e Irlanda, también en 20215. Pero esta cifra de PIB per cápita oculta la realidad demográfica de Catar, que es una de las más peculiares del mundo y que tiene que ver con la súbita riqueza del país y su proyección internacional, incluida su campaña para obtener la celebración del Campeonato Mundial de Fútbol que se está celebrando estos días. Esta campaña comenzó años antes de la elección de Catar, en 2010, como sede del campeonato y llevó consigo la construcción de estadios e infraestructuras de transporte y servicios durante más de una década.

    La población de Catar se estima hoy en aproximadamente 2,7 millones de habitantes, pero solamente un 15% de la población posee la ciudadanía catarí. El 85% restante se compone de trabajadores inmigrantes, fundamentalmente hombres, provenientes de otros países árabes (13%), India (24%), Nepal (16%), Filipinas (11%), Bangladesh (5%) y Sri Lanka (5%) en su mayoría. Antes de la imposición de restricciones a la inmigración, en 2105, tan solo el 11,6% de la población de entonces (2,414 millones) eran ciudadanos cataríes. Como consecuencia de esta demografía, el 75% de la población son hombres6.

    La distribución de la renta en Catar está muy sesgada en contra de más de dos millones de inmigrantes, muchos de los cuales trabajan en condiciones de explotación y desigualdad que han sido documentadas y condenadas por organizaciones internacionales7.

    La riqueza de Catar, al margen de la que es propiedad privada en manos de las élites gobernantes o de inversores extranjeros, se manifiesta públicamente en su fondo soberano de inversión (Qatar Investment Authority). Creado en 2005 para facilitar la diversificación y sostenibilidad de la economía catarí, su valor a finales de 2021 se cifraba en 450 mil millones de dólares, es decir dos y media veces el valor del PIB en el mismo año. Recordemos que 2005 es el año en que se consolida la posición de Catar como una potencia exportadora de gas natural licuado.

    De esta riqueza y recursos, se deriva la influencia regional y global de Catar.

    La influencia regional

    Si la fuente de riqueza de Catar es el inmenso yacimiento del Offshore North Field, su influencia regional entre los países del Golfo Pérsico, especialmente Irán y Arabia Saudita, se debe en buena parte a que tras la línea de sus aguas territoriales se encuentra el no menos inmenso yacimiento iraní de South Par Field. Esta necesidad geológica ha creado la necesidad económica de colaboración entre Irán y Catar y dado lugar a las suspicacias sauditas, ya presentes por la relativa modernidad del emirato frente al reino vecino, con quien aquel comparte su única frontera terrestre de 87 kilómetros.

    Pero las suspicacias sauditas no se deben exclusivamente a esta situación. Durante las revueltas prodemocracia o islamistas en Oriente Medio (así son las cosas por allí) a principios de la década pasada, Catar apoyó muchas de ellas, justo lo opuesto que hizo Arabia Saudita. Esta confrontación desató la alarma en Arabia Saudita, que vio peligrar su propia monarquía y dio lugar al bloqueo impuesto a Catar en 2017, el cierre de la frontera terrestre y del espacio aéreo saudita, y la retirada de embajadores de varios países aliados. Arabia saudita impuso condiciones para la retirada de sanciones, desde el corte de relaciones con Irán, el fin de los apoyos a regímenes locales opuestos a Arabia Saudita y el cierre de la emisora catarí Al-Jazeera, creada en 1996 por el nuevo Emir, y de gran influencia en la región por su cobertura relativamente independiente, desde un punto de vista árabe.

    Catar es la sede de la mayor base militar de Estados Unidos en Oriente Medio y mantiene relaciones amistosas con este país, suministra gas natural desde hace décadas a aliados importantes de Estados Unidos en Asia y, recientemente, la Administración Biden ha denominado a Catar un aliado estratégico fuera de la OTAN, junto con Brasil y Japón. Esta es influencia regional y global de primer orden, aunque no siempre ha sido beneficiosa para Catar. Por otra parte, Estados Unidos también considera a Arabia Saudita un aliado estratégico. Con la llegada de la administración Biden, Arabia Saudita aceptó poner fin al bloqueo a Catar con objeto de congraciarse con el nuevo presidente americano, quien tenía una actitud más critica que la casi romántica disposición del expresidente Trump.

    La influencia global de Catar

    En 1995, Hamad bin Jalifa Al Thani, hijo del emir de Catar derrocó a su padre en un golpe incruento. El nuevo Emir fue el impulsor de la modernización de Catar y de la construcción de la industria de gas natural que constituye la riqueza del país. En 2013, el Emir Hamad bin Jalifa abdicó en favor de su hijo Tamim bin Hamad, quien ha continuado con las políticas de su padre. La decisión económica de mayor transcendencia para Catar fue la de construir una industria masiva de gas natural licuado partiendo prácticamente de cero.

    La influencia global de este pequeño país se ha manifestado en varias ocasiones. En primer lugar, como acabamos de señalar, por su contraposición y hasta antagonismo frente a Arabia Saudita y otros países de su entorno. Pero también por su política de apertura a las relaciones internacionales bajo el Emir Hamad bin Jalifa, como fue el llegar a ser el escenario de la más reciente ronda de negociaciones de la Organización Mundial del Comercio (World Trade Organization) que lleva el nombre de su capital, la Ronda de Doha. Esta ronda de negociaciones se inició en 2001 con el objetivo de reducir aranceles en el comercio internacional, especialmente con países en desarrollo8 y significó la ascensión de Catar a una posición en el contexto internacional muy por encima de su población en 2001, que ascendía a 679 mil habitantes, más de la mitad de ellos trabajadores extranjeros.

    Otra parte de la influencia global de Catar reside en la proyección que obtiene tanto por inversiones de prestigio como la creación de la aerolínea nacional Qatar Airways, una de las más prominentes del mundo, creada en 1993, o como la misma emisora Al-Jazeera que mencionamos anteriormente.

    Pero la mayor influencia global de Catar proviene, sin duda, de la magnitud de su fondo soberano de inversión (el noveno del mundo a mediados de 2022) y, sobre todo, de la potencia exportadora de su industria de gas natural. En referencia a esta última, no es solamente el hecho de sus exportaciones a países asiáticos, desde India a Japón. La guerra de Ucrania y sus repercusiones sobre las exportaciones de gas natural ruso a Europa, que cesarán más pronto que tarde, ha situado a Catar en una posición privilegiada por su capacidad para suministrar una parte muy importante de las necesidades europeas de gas natural licuado.

    La crisis energética europea se venía gestando desde hace años, principalmente centrada en la serie de decisiones alemanas, y hasta paneuropeas, de comprar energía barata a Rusia y defensa común por lo barato a Estados Unidos. Hasta hace bien poco, estas decisiones parecían apropiadas y hasta visionarias, apariencias que beneficiaban sobre todo al legado de la excanciller Angela Merkel9. Y sin embargo, con inusitada rapidez, este legado se está convirtiendo en un lastre y los líderes alemanes se están apresurando a viajar a Catar para acelerar el suministro de gas natural, al mismo tiempo que en se aceleran los planes para la construcción de las plantas regasificadoras que lo recibirían10. Es preciso destacar aquí que España cuenta con seis plantas regasificadoras de gas natural, construidas entre 1969 y 2007, con capacidad de almacenaje de 3,3 millones de metros cúbicos de gas natural licuado (recuérdese que el gas licuado ocupa 600 veces menos que el gas natural). España es un líder europeo en este sentido y a diferencia de Alemania, que terminará de construir tres plantas a finales de este mes y otras tres durante 2023, las plantas españolas llevan décadas en funcionamiento y son capaces de absorber las importaciones de Estados Unidos y de Argelia, además del que pudiera llegar de Catar con quien España firmó el primer contrato de gas natural europeo en 1997, como hemos expuesto anteriormente.

    Eppur

    La riqueza e influencia de Catar es la principal razón, además de la aparente facilidad de varios comisarios de la FIFA para venderse al mejor postor, por la que el Mundial de este año se celebra en Catar. Hemos de entender que desde más de diez años antes de lo que se está jugando hoy (la concesión del campeonato fue en 2010), Catar ha venido utilizando la riqueza que sus exportaciones de gas natural le han proporcionado para construir rascacielos, infraestructura y estadios por más de 200 mil millones de dólares. Y hemos de entender también que tal masiva construcción ha requerido la entrada de cientos de miles de trabajadores extranjeros, fundamentalmente asiáticos, de países mucho más pobres y, por lo tanto, presa fácil para la explotación. La organización Amnesty International, viene informando desde hace tiempo (véase la nota 7) sobre las condiciones en que muchos de estos trabajadores se encuentran, no muy diferentes de las que es posible encontrar en países más «avanzados» en cuanto a Derechos Humanos se refiere, pero en una escala mucho más intensa. No es que de pronto nos hayamos dado cuenta de lo que pasa en Catar. Condiciones que van desde la retención de pasaportes, lo cual facilita el pago de salarios inferiores a los que reciben ciudadanos en los mismos trabajos, hasta residencia en campamentos improvisados, pasando por los inadecuados servicios sanitarios y médicos han existido desde que el emirato empezó a atraer trabajadores extranjeros. No nos extrañemos, por lo tanto, si las agencias internacionales denuncian hasta 6.500 muertos en la construcción de las instalaciones e infraestructura para el Mundial de fútbol y las autoridades cataríes los cifran en 450. Los primeros se refieren a todas las instalaciones y los segundos a los estadios solamente. El fútbol es una distracción que pasará. Y hasta es posible que la orgía de construcción acabe en un parón súbito y en una salida importante de trabajadores extranjeros.

    La riqueza e influencia de Catar atrae a países desarrollados, ya sea como compradores de recursos de los que estos carecen, ya como socios en la explotación de dichos recursos o bien como inversores en la industrialización de Catar. Estas relaciones adolecen de las contradicciones que trae el comerciar entre países en estados muy diferentes de desarrollo social y humano. No diremos que tales contradicciones son «inevitables», «inherentes» o incluso «necesarias». Son lo que son, pero siempre pueden y deben cambiarse. En este caso concreto, los países de origen de los trabajadores extranjeros podrían hacer más para proteger a sus ciudadanos y los países occidentales deberían de ser más transparentes con sus propios ciudadanos y votantes sobre la contradicción que puede llegar a suponer el comerciar por necesidad. Y a los ciudadanos nos corresponde el entender qué consumimos y de dónde viene. Con respecto a Catar, diremos tan solo que Australia ya exporta más gas natural que Catar y que Estados Unidos no anda muy lejos.

    Referencias

    1. Véase https://www.macrotrends.net/countries/QAT/qatar/gdp-gross-domestic-product. 

    2. Véase https://en.wikipedia.org/wiki/South_Pars/North_Dome_Gas-Condensate_field

    3. Véanse https://investingnews.com/top-natural-gas-producers/ para la producción total y https://www.statista.com/chart/27839/biggest-liquefied-natural-gas-exporters/ para la exportación de gas natural licuado. 

    4. Véanse https://www.macrotrends.net/countries/QAT/qatar/gdp-gross-domestic-product para la evolución del PIB de Catar y https://www.macrotrends.net/2478/natural-gas-prices-historical-chart para los precios del natural gas. Las subidas de precios durante buena parte de este año auguran una vuelta del PIB catarí a los niveles de 2014 

    5. Véase https://en.wikipedia.org/wiki/List_of_countries_by_GDP_(PPP)_per_capita 

    6. Véase https://worldpopulationreview.com/countries/qatar-population 

    7. Véase https://www.amnesty.org/en/search/qatar/. Esta página contiene enlaces a numerosos informes sobre las condiciones laborales de los trabajadores inmigrantes a lo largo de los años 

    8. La Ronda de Doha nunca fue concluida por lo ambicioso de sus objetivos y las consiguientes dificultades para obtener acuerdos firmes, pero dio lugar a la decisión estadounidense de unirse al acuerdo Trans-Pacific Partnership en 2008 para perseguir resultados similares en la región del Pacifico. El presidente Trump decidió abandonar este importante acuerdo que hoy representa el 40% del PIB mundial. Véase Why the Doha Rounds Failed — endPoverty

    9. Véase Views of Angela Merkel’s 16 years in power have become harsher | The Economist

    10. Véase https://www.economist.com/business/2022/12/01/meet-the-man-who-may-decide-the-fate-of-german-industry para los acuerdos de Alemania con Catar para importar gas natural a partir de 2006 y https://www.economist.com/business/2022/12/01/meet-the-man-who-may-decide-the-fate-of-german-industry para la situación energética en Alemania y sus planes para construir terminales de gas natural licuado. 

    Publicado en Revista de Libros