En una decisión largamente demorada a lo largo de tres décadas, todos los gobiernos en la COP27 acordaron establecer un Fondo para Pérdidas y Daños. Este es un primer paso en un proceso para rectificar la injusticia sistémica hacia miles de millones de personas, particularmente en el Sur Global, que son los menos responsables, pero están en la primera línea de la crisis climática. Aquellos que están sufriendo impactos climáticos devastadores; inundaciones, sequías, huracanes y aumento del nivel del mar, tendrán alguna esperanza de que se respete su derecho a acceder a la ayuda.

Durante dos semanas, el G77 más China, el grupo de negociación de países en desarrollo más grande que representa a más de 134 países y cinco mil millones de la población mundial, se ha mantenido unido y resuelto detrás de la demanda de la creación de un fondo en la COP27 para abordar las pérdidas y daños. Esto a pesar de la intensa presión de países como EE. UU. que intentaron bloquear la creación de un fondo desde el principio, y algunas naciones de la UE que intentaron descarrilar las conversaciones con opciones diluidas que dividirían a los países en desarrollo.

La creación del Fondo de Pérdidas y Daños hoy también es una clara victoria para los grupos de la sociedad civil de todo el mundo, quienes hicieron de este tema una prioridad y usaron su poder para ejercer una presión sostenida sobre las naciones ricas para que asuman la responsabilidad de la crisis que han causado históricamente.

A medida que los impactos climáticos se vuelven más intensos y frecuentes, existe una necesidad urgente de ampliar la adaptación en todo el mundo, al mismo tiempo que se fortalece y garantiza la entrega de financiamiento basado en las necesidades en los países en desarrollo.

Si bien la COP27 cumplió con abordar las consecuencias de la crisis climática, no abordó la raíz de la crisis: los combustibles fósiles. Sin un acuerdo para tener una eliminación justa y equitativa de todos los combustibles fósiles: carbón, petróleo y gas, se ha dejado al descubierto la captura de este proceso de negociación por parte de los influyentes lobistas e intereses asociados de la industria de combustibles fósiles. El acuerdo para aumentar la inversión en energía renovable por primera vez en este proceso es bienvenido, pero sin un resultado sólido sobre la eliminación gradual de todos los combustibles fósiles, los gobiernos nos ponen en riesgo de superar los 1,5 °C.

La sociedad civil continuará su resistencia contra la expansión de los combustibles fósiles fuera de estos salones y continuará luchando contra todas las injusticias y abusos de los derechos humanos y la reducción del espacio cívico en todo el mundo.
“Con la creación de un nuevo Fondo de Pérdidas y Daños, la COP27 ha enviado un disparo de advertencia a los contaminadores de que ya no pueden quedar impunes con la destrucción del clima. De ahora en adelante, tendrán que pagar por los daños que causan y son responsables ante las personas que se enfrentan a huracanes enormes, inundaciones devastadoras y aumento del nivel del mar. Los países ahora deben trabajar juntos para garantizar que el nuevo fondo pueda volverse completamente operativo y responder a las personas y comunidades más vulnerables que enfrentan la peor parte de la crisis climática”.

– Harjeet Singh, Jefe de Estrategia Política Global, Climate Action Network International

Traducción, Marcos Nordgren; Plataforma Boliviana de Acción frente al Cambio Climático