Si vamos a creer a los románticos jóvenes opositores –salidos, por cierto de plataformas ciudadanas- que las plataformas ciudadanas han “reemplazado” a, por ejemplo, los Comités Cívicos y Partidos Políticos, deberíamos preocuparnos por lo que nos dicen: el estado de las plataformas ciudadanas, tal como lo demuestran sus manifiestos/declaración de principios en Sucre en las últimas semanas, es disperso y su poder de convocatoria ambiguo. Está claro, además, que muchas plataformas ciudadanas han supeditado sus intereses a partidos políticos que participan en elecciones generales.

De lo que se trata es de una participación controlada de la sociedad en la política, aunque no es un dato reciente y de hecho, es un fenómeno con el que ha lidiado el Movimiento Al Socialismo: una forma de irradiación de lo ideológico han sido los movimientos sociales, pero para el caso de las plataformas ciudadanas que sí han manifestado un apoyo a cualquiera de los frentes que participan en elecciones generales, todo parece ir en dirección a “cuoteos”(lo que podría decirse, es lo mismo de siempre), lo que por ahora, ya ha demostrado fricciones en, por ejemplo, el FRI y Comunidad Ciudadana o las plataformas ciudadanas regionales (hago la oposición con G-21, que es una plataforma ciudadana de alcance nacional) que se han “aliado” con Partidos Políticos nacionales y que esperan que se definan las candidaturas. O sea, si los movimientos sociales funcionaron como irradiación ideológica del Movimiento Al Socialismo, en el sentido de establecer otro tipo de vínculos entre Estado y Sociedad –distintos a lo que significarían los Comités Cívicos o los partidos políticos- aquí las plataformas ciudadanas no han sustituido a otros entes de mediación: son predominantemente urbanos y se concentran principalmente en las ciudades más grandes del país.

No se trata con esto de restar importancia a las demandas por democracia y respeto al voto en Bolivia. Está implícito que el contexto político en Bolivia es de un autoritarismo competitivo, o sea, de competitividad electoral aparente. Pero, ¿están los partidos de oposición a la altura de las circunstancias? ¿No será acaso que por el mismo hecho de aglutinar a cuanto sector se pueda, algunos partidos de oposición están desapareciendo a las plataformas ciudadanas? ¿Dónde está, por ejemplo, la independencia ideológica de las plataformas ciudadanas?

En todo caso, parece falso que los Comités Cívicos hayan perdido legitimidad frente a las plataformas ciudadanas. Aquí se debe enfocar en otro fenómeno: el de la regionalización de las candidaturas: Si uno se enfoca en la oposición se encuentra que también, además de una cero competitividad electoral, los partidos de oposición están inmersos en una lucha regional: Los Demócratas en Santa Cruz, junto al Comité Cívico de su región comparten una agenda en la que el federalismo es un punto nuclear y han logrado “traspasar” el cerco geográfico y han llegado a Potosí. Pero este discurso, el de federalización es un síntoma creciente de malestar en regiones periféricas y aquí es donde las plataformas ciudadanas también pierden terreno, los Comités Cívicos han asimilado demandas regionales por muchísimos años.

No obstante, la reemergencia de los Comités Cívicos no significa que su poder sea igual en todas las regiones: mientras que en Santa Cruz, los intereses regionales están sometidos al empresariado, en el sur, los Comités Cívicos todavía no coordinan con los partidos políticos o agrupaciones ciudadanas para una agenda en común o ciertas líneas de trabajo para beneficio de la región. Debería llamar la atención, por otro lado, que el Comité Cívico de Intereses de Chuquisaca (CODEINCA) llama constantemente a no votar por los partidos políticos (por “oportunistas” o por ser de la vieja o nueva “derecha”), parece más un interés en vaciar de poder a las instituciones –con las consecuencias que no parecen ser medidas adecuadamente por sus dirigentes, como, por ejemplo, la aparición de una agrupación ciudadana de extrema derecha en la región que podría capitalizar este “vaciamiento”- que pedir un “respeto” a la “independencia ideológica” del Comité Cívico de la región.

En todo caso, estamos en 2019 ante el declive de las plataformas ciudadanas por haber sido cooptadas por Partidos Políticos y la reemergencia de los Comités Cívicos: aquí podría decirse que el desgaste del MAS puede ser más contundente en las regiones/centros urbanos que a nivel nacional.