Aficionades…

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Antes de que se pusiera de moda por los partidarios del lenguaje inclusive el uso de terminaciones en «es» referidas al plural, ya había escuchado la palabra aficionades del grupo argentino, “Les luthiers” los maestros de esa maravillosa combinación de música y humor. Johan Sebastian Mastropiero es el nombre del supuesto autor que utilizan Les luthiers para contarnos sus historias. En el relato de la obra “Cantata del Adelantado Don Rodrigo Diaz de Carreras”, nos cuentan que Mastropiero en sus investigaciones históricas supo de la existencia de un enigmático personaje del siglo XV, El Adelantado Don Rodrigo Díaz de Carreras.

Mastropiero ya estaba por abandonar la investigación cuando encontró en la biblioteca el viejo manuscrito de un anónimo poema épico redactado sobre la base del diario de viaje del Adelantado Don Rodrigo Díaz de Carreras. Según este poema, Don Rodrigo habría llegado a las costas del Río de la plata en 1491, o sea, un año antes del descubrimiento oficial de América. Este hecho explica el porqué de su título de Adelantado.

En la obra con un humor inigualable Les Luthiers cuentan las vicisitudes que tuvo que pasar en su conquista por las tierras de indias, donde cambio oro por baratijas, es decir les dejó su oro y se llevó baratijas, después de varias peripecias, los narradores de la historia se ponen a discutir acaloradamente hasta que uno dice:

  • ¡Verdades! Yo no discuto con Aventureros
  • Y Yo no discuto con aficionades
  • Aficionados querrá Usted decir…
  • La rima es la que me inspira, Yo dije aficionades en vez de aficionados porque Usted dijo verdades…

Así fue cómo escuche Aficionades por primer vez, este vocablo inclusivo, es el término con el que quiero usar para llamar a los directores de campaña de los diferentes partidos y a algunos aprendices de marketineros políticos, Aficionades…

Se ha instalado un debate sobre todo en la oposición, obviamente con el beneplácito y ayuda del gobierno, sobre quién de los candidatos es más funcional al gobierno que el otro, cómo si todos no supiéramos qué en estos 13 años de gobierno, todos han sido funcionales, unos más serviles que otros, pero todos lo fueron. Si no fuera que el pueblo, la gente de a pie y sin partido, demostrará que se le podía ganar a Evo Morales, como se demostró el 21F, campaña en que ninguno de los candidatos se animó a hacerse presente, ahora todos los candidatos estarían peleándose por ser los más funcionales. Aunque personalmente creo que todavía algunos lo son y premeditadamente. Pero, hoy quiero, extrañamente, tratar de ser objetivo.

La falta de conocimiento y de experiencia es tan grande que, creen qué copiando recetas antiguas sin conocerlas, están realizando las genialidades más grandes, cuando en realidad lo único que generen es todo lo contrario. Por ejemplo, he escuchado afirmar a algunos de estos jóvenes y brillantes marketineros, que la guerra sucia funciona, dio resultado la misma de Goni contra Manfred y ahora está dando resultado contra Carlos Mesa.

Primero aclaremos que es la guerra sucia y cuando puede ser efectiva. La guerra sucia es un mecanismo por el cual una tienda política pone en el debate político, elementos o acciones de su contrincante que hubiera realizado en el pasado, que estén reñidos con la legalidad o moralidad, por decir un ejemplo, el caso Zapata es un ejemplo clarísimo. Atacar al contrincante por sus defectos naturales, origen de clase, mentalidad o ideología (aunque no creo que ninguno entienda de ello) no es guerra sucia, eso es una estupidez, que solo cae antipática a los demás que no están involucrados, para que se entiende mofarse de la edad, de la forma de vestir, de la forma de moverse o de tomar un jugo es una tontera. Todos llegaremos algún día a viejos y cuando tú, te ríes de uno te estas riendo de todos, porque también tienen padres y abuelos.

Para ahondar sobre el tema, cuando los judíos vinieron para hacer la campaña de Goni y plantearon la necesidad de implementar una guerra sucia, mucha gente del MNR nos opusimos, porque considerábamos que eso nos quitaría votos.  Los judíos que antes de venir a firmar el contrato estuvieron un año trabajando en labores de inteligencia y de grupos focales testeando la manera de pensar de los bolivianos de los diversos estratos sociales, obviamente dijeron que se iban a perder un par de puntos, que la guerra no podía ser directa, sino se debería mostrar lo que no se veía y hacerlo de manera que la gente se molestara. Por eso se eligió la imagen de la casa de Manfred vista desde arriba para que impresione y los datos de las cuentas en otros países, después se lo conminó a debatir y ahí para suerte del MNR, el tipo no aceptó por un buen tiempo, cunado lo hizo ya no importaba el debate, y se le había hecho el daño necesario.

El reírse del candidato porque se baja de un micro, o se sienta en un mercado sin gente o con gente, no es guerra sucia, es en términos de marketing político es un trabajo de Aficionades. Bueno digamos que los directores de campaña, del candidato con mayor opción actualmente de hacerle frente a Evo Morales, tampoco son unos genios del marketing, aunque están llevando una campaña un poco extraña en la que parece que no hacen nada, pero tienen claro su objetivo. El análisis es muy simple, precisamente por ser tan simple asusta a propios y extraños. Morales tiene un voto duro del 30%, de alguna manera, no importa por qué, Mesa cuenta con un apoyo del 30%, el resto la mayor parte son indecisos que alguna vez votaron por Morales por muchos motivos. Por lo tanto, su objetivo es convencer a un 10% de esa gente que votó por Morales anteriormente, que vote a Mesa ahora.

No quieren los votos de Ortiz, ni de nadie, no quieren robarles votos a nadie, esos votaran automáticamente en la segunda vuelta, es una apuesta dura, pero algo de lógica tiene, mientras el resto de la oposición quieren sacarle votos a Mesa volviéndose cada día más antipáticos, con el pretexto de la guerra sucia, porque lo toman como un dogma de fe, si no hay sangra no ha pasado nada. Mi querida amiga Gricel Gamarra teórica del marketing sugeriría enamora antes de agredir. Pero yo digo, como dicen Les Luthiers son unos “Aficionades”…