No es usual que algún familiar o familia de origen se empecine mucho en recuperar y asumir la tenencia de alguna niña, niño o adolescente que sea su pariente, inclusive llegan a abandonarlos en un centro de acogida; otros se rinden porque el mismo sistema no brinda facilidades. Eso es lo habitual, pero ésta es la historia de la abuela Nery y sus dos nietos.

Contra viento y marea la señora Nery N. de 67 años de edad venció toda clase de barreras administrativas hasta lograr que las autoridades judiciales le otorguen la tenencia de sus dos nietos de 5 y 6 años de edad, sacándolos de un centro de acogida para brindarles un hogar y convertirse en la familia cariñosa que ellos merecen tener.

No se trata sólo de haber cumplido los requisitos legales para la reintegración familiar de sus nietos, ella demostró que emocionalmente además de amor, afecto y cariño por ellos tiene mucha empatía. También le favoreció apoyar el trabajo de la Defensoría de la Niñez, centro de acogida y que el juzgado que atendió su solicitud fue muy activo, denotando la articulación de la mesa Interinstitucional por el Derecho a Vivir en Familia del Departamento de La Paz, con el soporte del equipo del programa, actualmente se continúa brindando apoyo integral (económico, psico social) a la familia para evitar la desintegración familiar y por ende la institucionalización de los niños.

El programa por el derecho a vivir en familia se implementa bajo el liderazgo del Gobierno Autónomo Departamental de La Paz, a través del Servicio de Gestión Social (SEDEGES), en el marco de la mesa interinstitucional, con la asistencia técnica de UNICEF y apoyo financiero de la Agencia Italiana de Cooperación al Desarrollo.

En diciembre del 2019, y gracias a la intervención del programa, 22 Niñas, Niños y Adolescentes (NNAs) fueron reintegrados a sus familias de origen y/o extendidas y cuentan con resoluciones judiciales de reintegración familiar.

Un amor tenaz y constante

Para la Coordinadora del Programa Derecho a Vivir en Familia, Claudia Vásquez, el caso de la abuela Nery sale de lo común porque no es usual que familiares de un NNA que se encuentre en un centro de acogida sean perseverantes en recuperar la tenencia y asumir el cuidado de los mismos.

“Nadie, ningún familiar es tan persistente en ello. Generalmente las familias de origen no son tan constantes en el tiempo, eso es lo habitual, no porque no quieran, el mismo sistema no brinda facilidades; pero esta abuelita logró recuperar a sus nietos pese a esas barreras (administrativas) que existen”, explica Vásquez. Es decir, hay familias que por diferentes circunstancias no inician o desisten de realizar los trámites de reintegración familiar y terminan abandonando a sus NNA en los centros de acogida. Hasta 2019, 672 NNA vivían en 22 centros de acogida en el Departamento de La Paz, de los cuales alrededor del 80% tienen familia.

La convicción de doña Nery se enfoca en el valor del tiempo que aún puede compartir con sus nietos, así asumió una responsabilidad que en principio no era suya, por eso se apresuró a gestionar el trámite de reintegración familiar, gestión que no es sencilla y que culminó en el mes de Septiembre de 2019, con la resolución judicial emitida por la juez de la niñez y adolescencia de la ciudad de El Alto.

Antes de lograrse esta reunión familiar, los niños vivieron bastantes amarguras porque su padre (ya fallecido por consumo de alcohol), como su madre estaban en situación de calle y consumían alcohol (la progenitora aún lo hace), abandonaban a sus hijos en un cuarto, en la casa de una tía, de parientes o amigos. Descubierta esa forma de vida, la defensoría de la niñez de El Alto decide rescatarlos de esta situación que vulneraba sus derechos, implementando medidas de protección, integrando a los niños a un centro de acogida donde estuvieron aproximadamente dos años.
Un futuro diferente

Quien veía preocupada todo lo relatado era la abuela Nery. Pese a todo apoyó que la mamá tenga la oportunidad de visitar a sus hijos en el centro de acogida, pero la progenitora por su problema de alcoholismo no cumplió durante seis meses con las visitas a sus hijos, fueron pocas e intermitentes, ante ese desinterés, en función al informe efectuado por el centro de acogida, la juez suspende el contacto con la madre. Entonces la abuela comienza a visitarlos para no romper el vínculo familiar y presenta su solicitud de reintegración de los niños con ella.

Al contrario de su hija, la abuela insistió, acudió a todas las acciones judiciales puntualmente, sin fallar. Para cumplir con esos trámites dejó de trabajar en la venta de productos de plástico que tenía en ferias de la ciudad de El Alto, no cuenta con otra fuente de ingreso económico, pero está dispuesta a afrontar los gastos de los materiales educativos de la escolaridad ya que ambos están inscritos en nivel inicial, “haré lo posible para que cuenten con lo necesario”, dice.

Pero no fue todo, justo comenzó la emergencia sanitaria y cuarentena por el COVID-19, dejó de salir a vender para no exponer a sus nietos a esa enfermedad, peor aún, le preocupa que en caso de enfermar no tendrían donde acudir porque en la zona en la que viven (Ballivián) no hay centros de salud.

“Estamos en casa cuidándonos, no quiero llevarles la infección”, explica. “No tengo otros ingresos más que la Renta Dignidad”, añade. Pero, no tener el suficiente dinero ni condiciones de vida óptima, no la desanima, dice que daría todo por sus nietos, “vivo por ellos, son mi razón de vivir, de existir”.

Dos niños traviesos + una abuela paciente

La reintegración familiar luego de dos años de vivir en un centro de acogida tampoco fue sencilla para la abuela, hubo un proceso de adaptación que al principio fue complejo porque los niños tienen mucha energía y son muy traviesos, situación que significa un gran esfuerzo de la señora para adaptarse a la nueva dinámica, que equilibra con mucho afecto.
Al respecto, Nery menciona que no usaría jamás la violencia para educar o corregir a sus nietos, porque además los quiere proteger y cuidar porque ellos ya sufrieron bastante con sus padres y por haber vivido en un centro de acogida que no es lo mismo que vivir en familia, eso sensibiliza a la abuela que tiene una actitud muy empática que le permite establecer una buena relación con los niños.

“No los maltrataría de ninguna forma porque quiero que vivan bien, que no pasen lo mismo que su mamá y papá pasaron en la calle, consumiendo (alcohol)”, cuenta con una extraña mezcla de amargura por el pasado y esperanza por el futuro.
De repente llora porque está consciente de que si algo le pasara a ella, el presente y un porvenir de bienestar que sueña para sus nietos estaría en riesgo, “¿Qué será de ellos?” se angustia. Por eso, anhela que su hija (la madre de los niños) cambie su destino y deje atrás la situación de calle, el alcoholismo y la clefa, para cuidar de sus nietos.

Tips sobre la reintegración familiar

  • La Mesa Interinstitucional por el Derecho a Vivir en Familia del Departamento de La Paz funciona desde 2017, en ella participan más de 45 instituciones de protección, tanto públicas como de la sociedad civil, Defensorías de la Niñez y Adolescencia del municipio de El Alto y de La Paz, jueces de la niñez y adolescencia, la red departamental de centros de acogida, entre otros.
  • Su misión es restituir el derecho a vivir en familia de (NNA) que viven en centros de acogida, así como la prevención del abandono y la institucionalización de quienes estén en situación de riesgo.
  • La promoción y restitución del derecho a vivir en familia es ya una política pública departamental que desarrolló herramientas y procesos de fortalecimiento institucional que permitan evitar el ingreso de NNA a centros de acogida.
  • A noviembre de 2019, existían 175 casos de NNAs en proceso de reintegración familiar en coordinación con Defensorías de la Niñez y Adolescencia y centros de acogida.
  • Existen 133 archivos personales de NNAs están organizados para la sistematización y el trámite de reintegración familiar correspondiente.
  • Se logró que 25 casos de NNAs lleguen ya a la última fase en espera de audiencia de reintegración familiar.