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Uyuni se convierte en la gran pantalla del mundo

El Salar de Uyuni amaneció hoy convertido en un escenario cultural sin precedentes: el Primer Festival Internacional de Cine en el Salar abrió sus puertas con una programación que mezcla cine, turismo y reflexión social. En medio de la inmensidad blanca, cineastas, productores y visitantes se reunieron para vivir la experiencia única de ver películas en el mayor desierto de sal del planeta, un espacio que se transforma en pantalla natural y símbolo de integración cultural.

La jornada inaugural estuvo marcada por entusiasmo y expectativa. El festival busca no solo proyectar obras cinematográficas de distintos países, sino también reactivar el turismo en la región tras semanas de bloqueos y tensiones sociales. El Hotel Palacio de Sal se convirtió en epicentro de las actividades, mientras que al caer la tarde las proyecciones al aire libre ofrecieron un espectáculo irrepetible: cine bajo las estrellas reflejadas en el espejo del Salar.

Entre las actividades más destacadas de hoy se encuentran la Masterclass de Cine de Guerrilla impartida por el español José Víctor Fuentes, el lanzamiento del proyecto Salar Se Filma, una cata de singani organizada por Casa Real y el conversatorio Horizontes Compartidos con Rodrigo Bellott y actores bolivianos. La noche cerrará con la proyección de la película nacional Cuerpo Criminal, dirigida por Martín Boulocq, seguida de un diálogo con su equipo creativo.

La programación internacional incluye títulos como Cielo (España), Cactus Pears (India) y Visceral (Venezuela), además de producciones bolivianas y paraguayas que se estrenan en este festival. A ello se suma un concurso de cortometrajes con más de cincuenta participantes que deberán filmar directamente en el Salar, incluso con teléfonos móviles, democratizando la creación audiovisual y ofreciendo premios de hasta cinco mil dólares.

El festival es más que un evento cultural: es un acto de resistencia y esperanza. Tras semanas de tensiones por el litio y los bloqueos en la región, el cine se convierte en puente para recuperar la confianza, atraer visitantes y mostrar al mundo que Bolivia puede ser protagonista en escenarios de innovación cultural.

Hoy, el Salar de Uyuni no solo proyecta películas, sino también sueños y la certeza de que la cultura puede transformar realidades. Este festival inaugura una nueva etapa para el cine boliviano y para la identidad cultural del país, consolidando al Salar como un ícono no solo natural, sino también artístico y global.

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