Blog Post

News > Opinión > Oscar A. Heredia Vargas > La guerra sin fusiles: el miedo como arma

La guerra sin fusiles: el miedo como arma

Una fila por gasolina puede durar horas. Pero el miedo que circula en las redes sociales dura mucho más.

Bolivia vive días donde la tensión parece meterse en todo. Está en los mercados, en las calles, en las discusiones familiares y en las redes sociales. Está en la pelea política permanente. Está incluso en la forma en que mucha gente empieza a mirar el futuro.

Cada día aparece un nuevo rumor: que faltará combustible, que subirá el dólar, que vienen más bloqueos, que el país puede entrar en una crisis mayor. A veces la información cambia en cuestión de horas. Nadie sabe exactamente qué creer.

Y eso termina desgastando.

La gente está cansada.

Hace años, los coroneles chinos Qiao Liang y Wang Xiangsui advirtieron en el libro Unrestricted Warfare que las guerras modernas ya no se pelean solamente con armas. También pasan por la economía, la información y las emociones.

Hoy Bolivia parece vivir algo parecido.

No hace falta mirar un campo de batalla. Basta mirar las redes sociales. Basta escuchar cualquier discusión política. Basta entrar a un mercado y escuchar conversaciones sobre precios, combustible o dólares.

La guerra psicológica funciona así. No necesita destruir físicamente a nadie. Le basta con sembrar miedo, enojo, desesperanza y confusión. Cuando una sociedad siente que nadie le dice toda la verdad y que el futuro es incierto, la tensión comienza a crecer sola.

Y eso se nota.

Bolivia enfrenta problemas reales. La escasez de combustibles, el incremento de precios y la presión sobre el dólar no son inventos de internet. La gente lo vive todos los días. Lo siente cuando hace fila para cargar gasolina. Cuando compra alimentos. Cuando escucha que otro producto volvió a subir.

Pero junto a la crisis económica aparece otra disputa: la pelea por imponer versiones de la realidad.

Desde el oficialismo se habla de intentos de desestabilización y ataques políticos. Desde la oposición se insiste en que el modelo económico llegó a su límite. Mientras tanto, dentro del propio MAS continúan las peleas internas por liderazgo y poder, y la oposición tampoco logra construir una posición común. Todo eso aumenta la sensación de incertidumbre.

Y en medio queda la ciudadanía.

Muchos critican al Gobierno, pero también temen que el conflicto termine empeorando todavía más la economía. Otros desconfían de la oposición, pero tampoco sienten tranquilidad con la situación actual. La gente desconfía de los políticos, pero también de las redes y hasta de las noticias.

Ahí aparece otra batalla silenciosa: la lucha por controlar el relato.

En medio de la crisis, cada sector intenta instalar su propia interpretación de los hechos, mientras rumores, mensajes emocionales y desinformación circulan más rápido que las explicaciones serenas.

Y las redes sociales aceleran todo.

El contenido más agresivo se comparte primero. El miedo viaja más rápido que la calma. La indignación se comparte más rápido que la reflexión. Un rumor suele llegar más lejos que una explicación seria.

El problema ya no es solo político.

Poco a poco la confrontación empieza a afectar la convivencia diaria. Amigos que dejan de hablarse. Familias divididas por política. Personas que reaccionan desde la rabia antes que desde la razón. Todo termina convertido en pelea.

Bolivia necesita discutir sus problemas reales: combustible, empleo, inflación, institucionalidad y estabilidad. Pero necesita hacerlo sin convertir cada diferencia en una guerra total. Porque cuando el miedo domina la conversación pública, la sociedad pierde claridad para pensar y termina reaccionando emocionalmente.

Y ahí nadie gana.

Las crisis económicas pueden resolverse. Los gobiernos pasan. Las coyunturas cambian. Pero las fracturas humanas tardan mucho más en sanar.

Porque un país dividido puede resistir durante un tiempo.

Pero un país que deja de escucharse empieza a perderse a sí mismo.

Oscar A. Heredia Vargas es universitario

error

Te gusta lo que ves?, suscribete a nuestras redes para mantenerte siempre informado

YouTube
Instagram
WhatsApp
Verificado por MonsterInsights