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Cerimedo

Desde la calle se dice que el argentino Fernando Cerimedo, asesor privado de Rodrigo Paz, tiene una influencia directa sobre el presidente. Sin embargo, desde el gobierno se afirma que no es así, que Cerimedo no tiene tanta influencia como se cree. Si fuera cierto que no la tiene ¿por qué sigue ahí? ¿Para qué sirve? ¿Qué aporta? Una buena señal del gobierno sería sacarlo porque, aunque no se lo ve en público, hace un ruido estridente que perjudica al gobierno. 

Cuando se cuenta con un buen equipo de ministros no se necesita a un asesor argentino cuyo oscuro pasado siembra más dudas que certezas y quizás contribuye más a las rajaduras internas que a la unidad del ejecutivo. 

La investigación “El encantador de serpientes de las nuevas derechas latinoamericanas” de Soledad Vallejos, publicada en enero de 2026 en la revista de ciencias sociales Nueva Sociedad (con apoyo de la Fundación Friedrich Ebert), arroja muchas preguntas pertinentes. 

Hace un par de décadas, Cerimedo era inexistente en las redes sociales latinoamericanas, incluso en su propio país. No existir en las redes sociales es, en estos tiempos, una clara señal de querer esconderse. Es lo que sucedió con quien “acabaría siendo un gurú de las derechas radicales latinoamericanas”, como lo define Vallejos. 

La investigación de Nueva Sociedad recuerda que, en muy poco tiempo, Cerimedo apareció “vinculado a la derrota del proyecto constitucional en Chile en el plebiscito de 2022, al ascenso del actual presidente argentino Javier Milei y, más recientemente, al de sus homólogos Rodrigo Paz Pereira en Bolivia y Nasry Asfura en Honduras. Algunos lo consideran un «chanta» (charlatán); otros, un monje negro de las nuevas derechas. Su pasado está plagado de informaciones de difícil verificación y su presente sigue siendo un terreno pantanoso”. 

En política se dan sorpresas y apariciones curiosas. Lo más antiguo en el pasado de Cerimedo, según la investigación, es su afición por los torneos de póker en Puerto Rico, en la primera década de este siglo. Pensándolo bien, quizás hay cierta coherencia entre el jugador de póker y el asesor político que engatusa a candidatos presidenciales, a veces con suerte (y lo saca a relucir con orgullo) y a veces no (entonces no aparece en su hoja de vida). 

Nadie sabe si su emergencia relativamente reciente (Brasil, Chile, Argentina, Honduras y Bolivia) corresponde a supuestos éxitos maquiavélicos del Rasputín de moda de la derecha, o si él mismo hizo correr esos rumores para crearse un perfil de asesor político indispensable, con ayuda de un medio tan prestigioso como The Economist, que mencionó su paso por Brasil como asesor de Bolsonaro y lo calificó como el hombre de Trump en América Latina. 

¿Cuánto hay de verdad y de mentira en su esbozo autobiográfico? “Después, en sus pasos hay vértigo y confusión. El consultor dice que se doctoró en Marketing en la Universidad de Phoenix; que entre 2008 y 2013 fue senior advisor en la oficina de International Affairs en la Casa Blanca, durante la presidencia de Barack Obama. Pero la investigación antes citada no logró confirmar ni su rol ni la existencia de esa oficina: una fuente cercana a la campaña de Obama y que trabajó en su gobierno dijo que no reconocía el nombre de Cerimedo. Y que en la Casa Blanca, además, no hay una oficina con ese nombre”, revela Vallejos.

Su “nueva vida” de asesor político comienza recién en 2018, después de los torneos de póker en Puerto Rico (donde dice que estudió, pero no hay evidencia) y de aventuras empresariales en Argentina. Quizás, como esos predicadores evangélicos que buscan una veta de oro en la fe, encontró el botín de su vida como asesor político, y tuvo el sentido de oportunidad para promover la nueva ola de derechización fascistoide al registrar el dominio de La Derecha Diario, que sigue importunando con falacias a cualquier asomo de progresismo. Quizás muchos ingenuos seguidores conservadores de La Derecha Diario, todavía no saben que él es el dueño (o por lo menos codueño, con Javier Negre).

En Brasil sus trolls cuestionaron el triunfo electoral de Lula en una campaña que usaba el hashtag #BrasilFueRobado y difundía noticias falsas, como lo hizo después en Chile en contra del presidente Gabriel Boric. La justicia brasileña investigó a Cerimedo como organizador de «milicias digitales» favorables a Bolsonaro, ya acusado de querer revertir el resultado electoral, y bloqueó el acceso al sitio de La Derecha Diario en territorio brasileño además de suspender sus cuentas en redes sociales. 

Vaya curriculum el de este mercenario. Milei no lo aceptó fácilmente, quizás desconfiaba de un sujeto con menos pasado que él mismo, aunque con un discurso parecido. Finalmente lo admitió cuando Cerimedo se convirtió en el segundo donante más importante de su campaña, con unos $us 77.000 (¿habrá puesto más plata en la campaña de Rodrigo?) Se atribuye a Cerimedo la compra de la motosierra que esgrimía Milei en su campaña, aunque puede ser que el propio Cerimedo, como otras veces, quiera atribuirse ese “mérito” (si se puede llamar así a la sandez de Milei que llegó incluso a Estados Unidos). 

No parece haber dudas de que Cerimedo recupera con creces lo que invierte. Es un personaje parecido al mexicano de Neurona, que denuncié en su momento. Unos se reclaman de “izquierda” (que hace tiempo no existe) y otros de “derecha”, pero unos y otros son comerciantes de la política y la usan para enriquecerse. 

El apellido Cerimedo (que no es común y habría que saber si es su verdadero apellido), está ahora asociado a “un operador oscuro, experto en campañas sucias, manipulador de cuentas falsas y de granjas de trolls y hábil en el manejo de la desinformación”, escribe Vallejos, quien trató de comunicarse con él sin tener éxito. 
Si fue asesor de campañas de derecha como la de Bolsonaro o Milei, lo lógico hubiera sido que fuera contratado como mercenario de Tuto Quiroga (quizás se ofreció), pero lo cierto es que terminó en la segunda vuelta con Rodrigo Paz, que está más bien en el centro del espectro político, por herencia (el MIR y la social democracia) y trayectoria (Comunidad Ciudadana), pero de algún modo logró torcer el rumbo de Rodrigo hacia el “pragmatismo” de los nuevos vientos ultraliberales que soplan. 

Una de las principales quejas de los ciudadanos bolivianos, a seis meses de asumir Rodrigo Paz, es la falta de transparencia en la información que sale del gobierno, y eso puede ser parte de la estrategia de Cerimedo, que se ajusta a sus prácticas anteriores. Antes, era común que luego de una reunión de gabinete o durante un gabinete (en caso de que durara todo el día) un portavoz era encargado de bajar a la sala de prensa del palacio para informar a los periodistas sobre los temas en discusión o las decisiones que habían sido tomadas en el gabinete. Le decía yo a un amigo que asesora al gobierno que la población necesita por lo menos una buena noticia a la semana.

Lamentablemente, ahora no sucede así puesto que cada ministro hace sus declaraciones y pareciera que el gobierno es un archipiélago con islas independientes donde cada una tiene un reyezuelo que obra en la dirección que quiere. Otra de las percepciones que hay en la gente, es que el presidente no preside y que el gobierno está yendo a la deriva precisamente por esa ausencia presidencial. Es como si Rodrigo siguiera siendo ese senador de Comunidad Ciudadana que nunca asistía a la Asamblea y se la pasaba haciendo campaña por todo el país. 

Hay buena gente en el gobierno, bien intencionada, capaz y con una trayectoria importante. Ese ya es un cambio con relación a los gobiernos del MAS llenos de improvisados. Sin embargo, la gente no deja de sorprenderse sobre la cantidad apabullante de reciclados en el gobierno y no nos referimos a gente técnica que ocupa niveles intermedios, sino a personas que afectan las decisiones al más alto nivel, por ejemplo, el jefe de Gabinete del ministro de Relaciones Exteriores, masista que trabajó antes en el Tribunal Supremo Electoral. 

Suponemos que una buena señal del presidente Rodrigo Paz sería cambiar inmediatamente al ministro de Relaciones Exteriores que hasta ahora no le ha hecho ningún bien a la imagen del gobierno ni del país. Hay personas más capacitadas que él para llevar adelante la política exterior de un país que ha estado aislado durante 20 años. 

Y la solución, obviamente, no es abrir relaciones (con bombos y platillos y en un tercer país) con el Estado más cuestionado del planeta, Israel, sino designar embajadores de alto perfil intelectual en los siete espacios más importantes para nuestras relaciones internacionales: Argentina, Brasil, Chile, Perú, Estados Unidos, Naciones Unidas y la Unión Europea. 

Lo propio podemos decir de la figura de Fernando Cerimedo: no le ayuda al gobierno, ni por la imagen que (no) proyecta, ni por su misteriosa influencia en el Presidente. El “encantador de serpientes” ya está seis meses en el Estado y no sabemos por qué o para qué. ¿Será que Cerimedo maneja también la política exterior o simplemente que tenemos un presidente indeciso y procrastinador? 

Termino con preguntas que muchos se hacen: ¿Cuál es oficialmente el puesto que ocupa Cerimedo en Presidencia? ¿Cuánto gana? ¿De qué presupuesto sale su salario? ¿No es peligroso para el propio presidente Paz tener tan cerca a un personaje con la trayectoria que hemos descrito?

Alfonso Gumucio es escritor y cineasta.

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