Willy Oscar Muñoz, Ph.D.
Tú no eres nadie es una crónica novelada basada en la vida de Claudia Liliana Rodríguez Espitia. En la novela Liliana Rocamora Henríquez retorna a Bolivia pese a los consejos que le dan, puesto que en ese país había sido acusada, falsamente, de lavado de dinero y de asociación ilícita, lo cual podría significarle años de cárcel, especialmente en un país donde la justicia es corrupta. En Ginebra ella pertenece a un círculo de banqueros y empresarios que financian estrategias de desarrollo en varios países. Liliana escogió Bolivia para invertir, decisión que pronto da resultados positivos. Gracias a la cosecha del 2011 ella llega a ser la mayor productora privada de arroz en Bolivia. Parte de los terrenos que había comprado para dicha siembra colindaba con la hacienda de un terrateniente que tenía antecedentes por narcotráfico, hecho que ella ignoraba. Jacob Lederman, un estafador con mucha experiencia, se vale de ese detalle y urde un plan siniestro con el apoyo de la policía, del sistema judicial y del Ministerio de Gobierno para despojarla de sus propiedades. El plan es encarcelarla hasta que pague por su libertad, pero ella no está dispuesta a pagar coimas por delitos que no ha cometido, pero de los que se la acusa.
Victimizada por una red de corrupción a nivel nacional, tal sistema la envía a cárceles que están en las alturas. El plan es que el poco aire de las alturas le haga mal, puesto que ella sufre de hipertensión y taquicardia, por lo que no debe permanecer a más de 1.500 metros de altura. Los que la acusan creen que, para conservar su salud, ella estará dispuesta a pagar. Sin embargo, ellos no contaban con la entereza de Liliana ni de su espíritu de lucha.
Secundada con el conocimiento adquirido en su trabajo en empresas dedicadas al desarrollo de comunidades a nivel internacional mejora las condiciones de vida de las encarceladas en las cárceles en las que la encierran, a la vez que pone al descubierto la corrupción de las autoridades del sistema carcelario. Su negativa por pagar a cambio de su libertad conlleva una serie de sufrimientos tanto corporales como espirituales: sufre el rigor de la cárcel y los peligros que le caracterizan e incrementa la nostalgia por su vida pasada, por los placeres que su posición empresarial le proporcionaba.
Me es difícil caracterizar al personaje: ¿es Liliana un personaje trágico? Su error sería el haber retornado a Bolivia o el no haber pagado la coima para obtener su libertad. Tampoco es un personaje kafkiano, puesto que, incluso en la cárcel, ella gobierna la situación en la que se encuentra encerrada. Tampoco es un cuerpo dócil moldeado por la vigilancia carcelaria, como lo teoriza Foucault en el Vigilar y castigar. Es más, un personaje atrapado en un “clima del absurdo”, tal como lo conceptualiza Camus en el mito de Sísifo.
La novela misma se caracteriza por la ironía, puesto que mientras Liliana cumple con el periplo carcelario que injustamente se le impone, las grandes cantidades de tierra que había comprado permanecían improductivas y las maquinarias agrícolas se deterioraban o eran saqueadas por funcionarios estatales. Los clanes de administradores de justicia y los funcionarios de gobierno hicieron desaparecer los dineros que se obtuvieron por la venta de la producción de arroz, lo cual iba en contra de los objetivos del proceso de cambio instituido por “el hermano presidente”, todo socavado por la corrupción estatal y judicial.
En Tú no eres nadie, Homero Carvalho pone al descubierto la corrupción que existe a nivel estatal y judicial y las injusticias que el gobierno nacional comete contra una mujer que llegó a Bolivia con fondos extranjeros para invertir en la agricultura, empresa que beneficiaría a los pobladores locales, a su consumo alimenticio y a la exportación a nivel nacional. Sin embargo, los desmanes del gobierno y los intereses personales obstaculizan el desarrollo de dicha empresa, imposturas que van en detrimento del bien nacional. Lo que permanece incólume en la narración es la valentía y la entereza de Liliana, la protagonista que rehúsa a ser parte de la corrupción que sistemáticamente se practica en todas las esferas de la sociedad.