Contaminación acústica

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Todas las actividades que apunten a la reactivación económica son un gran acierto, en ese sentido, han sido meritorias la organización y realización de la Fexpocruz y la FIPAZ 2022, las cuales han contado con una participación masiva de la población y de empresas expositoras. Sin embargo, la contaminación acústica generada por el exceso de volumen de muchos stands de manera simultánea ha sido exagerada.

Los potentes sistemas de sonido de varios expositores estaban a volúmenes excedentes, generando un ruido extremo, malestar, caos y mensajes desordenados que boicotearon la información que podría haber recibido el público asistente.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) se refiere a la contaminación acústica como la presencia de ruido o vibraciones en el ambiente que tienen un efecto negativo, tanto para la salud de las personas, como para la conservación de la naturaleza y el medio ambiente. En tanto el ruido es la emisión de energía originada por un fenómeno vibratorio que es detectado por el odio y genera molestia. Cualquier tipo de sonido superior a los 65 decibeles durante el día y 55 durante la noche se considera ruido.

Actualmente la ciudadanía de las grandes urbes está acostumbrada al bullicio y movimiento. El transporte, la construcción, el tráfico aéreo o la industria son las principales fuentes de ruido ambiental a las que al parecer las personas están acostumbradas y pasan casi desapercibidas.

Según la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) en ese continente, una de cada cinco personas está expuesta todos los días a niveles de ruidos nocivos para la salud. Por ello se debe limitar la exposición de fuentes contaminantes para salvaguardar la salud del planeta y sus habitantes. Eulalia Peris, experta de la AEMA en ruido ambiental afirma que padecer problemas auditivos no es la única consecuencia que tiene la exposición prolongada al ruido. Otro de los efectos más comunes es un aumento de la frecuencia cardíaca y respiratoria que puede derivar en problemas relacionados con el corazón, el sueño y el descanso.

Por ello, desde organismos internacionales como la AEMA o la OMS, recomiendan a los gobiernos a tomar medidas para reducir la exposición a este tipo de contaminación.

Así mismo, la contaminación acústica afecta a la biodiversidad hasta el punto de llegar a alterar el equilibrio de los ecosistemas silvestres. Los países de todo el mundo ya están tomando medidas para reducir este problema ambiental. La aplicación en las carreteras de asfalto aislante de ruido, el uso de neumáticos silenciosos o la peatonalización de las calles son algunas de las medidas más comunes que se están implementando para mitigar los efectos de la contaminación acústica en el medio ambiente.

De esta manera, existe la necesidad de actualizar las normativas de los gobiernos municipales relacionadas a la contaminación acústica proveniente de actividades económicas que generan ruidos mediante equipos de sonido, bocinas de transporte y conciertos en campos deportivos, entre otros.

De igual manera, se deben incluir en las condiciones previas a las construcciones de infraestructuras o inmuebles, el compromiso de las empresas de respetar los horarios y límites de ruido, considerando el descanso de las y los vecinos. Añadir a las bases anuales de las fiestas patronales, folclóricas u otras celebraciones, un condicionado ambiental sobre contaminación acústica, gestión de residuos, control y vigilancia de los horarios de las actividades; así como todo lo referido a garantizar el orden, la seguridad y la salubridad en la vía pública.