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En un “baúl lleno de gente”

Maurizio Bagatin

En un baúl lleno de gente o en la tabaquería, encuentro todas las multitudes de Pessoa. Entre las páginas del libro me encuentro también con una carta que recibí hace mas de treinta años atrás. Todos los libros encierran otros libros más y una carta. Un profesor de filosofía de Sao Paulo me escribe. Conocí a su madre en el vuelo que me hacía regresar a Venecia desde la bulliciosa Londres. Terminé de lavar los platos en Covent Garden, dejé a media un paseo por Canary Warf, me olvidé de una cita en Hyde Park y me embarqué. Hablamos de Fado y de saudade, del Océano Atlántico y de Magallanes, mientras comíamos una increíblemente rica comida servida en el vuelo. Curioseó el libro que estaba leyendo, quiso saber más y leí una poesía de Antonio Santori.

Es una carta que llevaba una frase de Borges: “No hay un ser que no encierre una intima y secreta pluralidad”. Julio García Pessanha estaba trabajando sobre Kafka, con un ojo hacia Heidegger, y la carta venia acompañada de un primer esbozo del trabajo que creo haya confluido en el libro Ignorancia do siempre. Libro que encuentro solo ahora entre sus vastas publicaciones.

Hay un poeta detrás de cada poeta, un narrador detrás de otro narrador. Un precursor ni siquiera tan oculto, está ahí sin muchos disfraces, sin mascara, casi desnudo frente al posible discípulo, al delfín de una obra o de un artista.

Le había hecho llegar varios libros de autores italianos, de esto se trataba, Drummond De Andrade encontrándose con Antonio Santori, todos eran extraños encuentros, Pasolini hablando con Guimarães Rosa, Clarice Lispector escuchando a Natalia Ginzburg, mientras las lecturas del profesor de filosofía “desafiaban” a Dino Buzzati y Giacomo Leopardi. Antonio Tabucchi quedaba entre una quimera y un Réquiem.

Seguimos buscando adentro de aquel baúl. El tema principal fue Pessoa: “El laberinto Pessoa es la negación y la afirmación simultáneas de los opuestos, para generar la paradoja”, me acordaba de la estudiosa de Fernando Pessoa, Amina Di Munno y de Octavio Paz: “La contradicción es el sistema, la forma de coherencia vital”.

Bajando del avión en Venecia nos acordamos de los 27 años de vida de Alberto Caeiro, uno del “club de los 27”, el poeta: “Há metafísica bastante em ñao pensar em nada”.

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