Intercambio
Virginia González Dorta – España
Rema sin parar, quiere llegar a la isla. Lo salpican las olas, el sol le come la piel, pero él sigue, sin tregua. En un instante, un pez volador cae en la barca. Raudo, le corta las alas y se las incrusta, no sin dolor. El pez coge los remos y él echa a volar.
Estrella Fugaz
Jorge Larrea Mendieta – Bolivia
Ella pidió un deseo al ver la estrella fugaz. La estrella, cansada de promesas, pidió un deseo también: ser olvidada.
Sublevación de libros
Felicidad Batista – España
Escucho rumor de libros no leídos tras la puerta de mi biblioteca. Amenazan con huir. Preocupada, me siento a la puerta de casa por si intentan escapar. De pronto, sólo hay silencio. Entro y encuentro los anaqueles vacíos. Corro al balcón y los adivino en la lejanía. Olvidé que los libros tienen alas y se echaron a volar. Pero ignoran que abandonan el tacto enamorado de mis manos.
Descartables
Carmen Nani – Argentina
Cuando se cansaba de algo, lo tiraba por encima de la tapia. Las sobras de la comida. La ropa que le iba quedando chica y hasta los cigarrillos a medio fumar. Un día se cansó de su marido. Cuando la vio salir, fumando, con la ropa que ella misma había desdeñado, y con su marido del brazo arreglado como un dandi, comprendió lo bien que le había venido todo a su vecina.
Al Sur
Estéfani Huiza Fernández – Bolivia
¿Ha notado usted, que está leyendo esto, que el viento siempre sopla hacia el sur? No es por presunción, pero creo saber la respuesta. Cada vez que la vida se hace pesada, tenemos dos opciones: renunciar a todo o seguir. A veces prefiero renunciar, pero cuando escucho el movimiento del aire en la atmósfera, algo en mi oído me susurra que todo inicia mirando hacia un nuevo horizonte.