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Feriados, feriados, feriados

Se ha dictado el decreto supremo 5521 que establece los feriados adicionales con suspensión de actividades para el año 2026, para fomentar el turismo, según dice la parte considerativa y el primer artículo del mismo. De esta manera, para el presente año, Bolivia tendrá los siguientes feriados, además del 1 y 2 de enero que ya pasaron: lunes y martes de Carnaval, Viernes Santo, día del Trabajo, Corpus Christi y el día siguiente (ampliado por el decreto), Año Nuevo Andino Amazónico Chaqueño, 6 y 7 de agosto (el segundo, ampliado por el decreto), día de Difuntos y Navidad. Trece feriados, a los que hay añadir un feriado departamental.

Antes de esta ampliación, merced a la “creatividad” masista, se tenía once feriados que, en 2025, en conmemoración al Bicentenario de Bolivia, aumentaron a 12 por la declaratoria de feriados departamentales específicos.

Remontándonos a la década de los 60 del siglo pasado, debemos recordar que los feriados con suspensión de actividades eran: Año Nuevo, lunes y martes de Carnaval, 23 del marzo (“Día del mar”), Jueves y Viernes Santo, día del Trabajo, Corpus Christi, 5, 6 y 7 de agosto, 12 de octubre (“Día de la raza”), 1 y 2 de noviembre y Navidad, además de la efeméride departamental correspondiente. ¡Dieciséis días con suspensión de actividades!

Cualquier pretexto era bueno para crear nuevos feriados. Por ejemplo, el 23 de marzo, fue producto de la inspiración movimientista puesta en práctica para movilizar el pueblo boliviano detrás de la reivindicación marítima, sin que se haya alcanzado nada al respecto, aunque -justo es reconocerlo- por lo menos no se perdió más de lo ya perdido, como ocurrió con el gobierno del MAS y sus abogados en 2018.

Y también hubo pretextos para reducir feriados, casi a su mínima expresión. En 1974, la dictadura banzerista dictó el decreto ley 11950, disponiendo que serían siete los días feriados con suspensión de actividades en la República: 1 enero, Viernes Santo, 1 de mayo, Corpus Christi, 6 de agosto, Navidad y efeméride departamental. Se hablaba entonces de la necesidad de trabajar más para sacar a Bolivia del atraso en que se encontraba.

Sin perjuicio de ello, se debe recordar que el mismo día (9 de noviembre de 1974), la dictadura dictó otras normas: el D.L. 11947, que dispuso la movilización nacional en torno a las FF.AA. para el desarrollo económico social acelerado de la República, determinando que asumían la plena responsabilidad político-administrativa hasta el año 1980. El D.S. 11948, que instituyó el servicio civil obligatorio para todos los bolivianos, sin excusa alguna disponiendo que la prestación de servicios emergente de ello era a título estrictamente personal y que, en caso de negativa, sería sancionada con reclusión de dos años o con expulsión del país, sin lugar a ningún recurso contra la Resolución Suprema que imponga dicha sanción a ser dictada por el Ministerio del Interior (hoy Gobierno). El D.L. 11949, que declaró en receso la actividad de todos los partidos políticos, alianzas y/o frentes conformados por partidos o instituciones políticas. Y el D.L. 11952 por el cual el Ministerio de Trabajo estaba facultado para designar coordinadores labores en cada centro de producción para que cumplan funciones de vinculación de los trabajadores. Fue el día en que la dictadura se deshizo de sus socios MNR y FSB, antiguos enemigos que se unieron y bailaron felices en agosto de 1971 dando nacimiento al “Frente Popular Nacionalista (FPN).

Dos apuntes respecto a esas normas: 1) El D.L. 11947 declaraba vigente la CPE de 1967 “en todo aquello que no se oponga al Estatuto de Gobierno” del banzerismo. 2) El feriado de Carnaval nunca pudo ser eliminado. La dictadura tuvo que rendirse a la evidencia de que la ch’alla era invencible, como lo sigue siendo hasta el día de hoy. Las oficinas púbicas estaban desiertas durante esos pretendidos días laborables y los empleados públicos no encontraban mejor actividad que ch’allar en ellas.

La ampliación de feriados dispuesta por el gobierno, agradó a muchos. Por ejemplo, a quienes tienen sueldo fijo en el sector público y a muchísimos estudiantes (cada vez más ansiosos de aprobar materias y obtener título profesional con el menor esfuerzo posible, mejor si es sin estudiar). Disgustó a otros, como el que se acordó de la “falacia de la ventana rota” o a mi amigo Paul Stach, propietario del gran restaurant Vienna, que me decía que tiene que parar esos días y pagar igual a sus empleados sin obtener ingresos.

Lo cierto es que los políticos (y en esto se salvan muy pocos) hacen de todo con tal de mostrar que están beneficiando a la población. Recuerdo ahora cómo en 1967, el dictador René Barrientos trajo a Independiente de Avellaneda para el 1 de mayo de ese año, a jugar un partido de fútbol, con ingreso gratuito del público y sorteo de una casa entre los asistentes. Así y todo, la marcha de la COB fue multitudinaria. Claro, era otros tiempos. Los dirigentes de la COB no eran malandrines y no necesitaban disfrazarse para ejercer sus labores.

En fin, esperemos que no se dé un “proceso de cambio” de “Bolivia, Bolivia, Bolivia” a “Feriados, feriados, feriados”.

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