Las tareas y los dones
Recomponer un jarrón roto.
Pasar la tarde desgranando habas
mientras afuera, en el patio, vuelven
a construir su hogar las golondrinas.
Escuchar el silencio en sus rupturas
como un gran iceberg que se derrite.
Tener tiempo para ver pasar el tiempo
con sus pisadas de gamuza.
Escribir en paz este poema.
Estas son las tareas que algún dios
me atribuyó para saberme humano.
O tal vez son los dones
que un demonio menor me concedió
para alejarme mientras tanto
de Dios y del Demonio y de mí.
*
Sin palabras
Queremos aprender en dos días
un idioma milenario
que solo conocen los árboles:
dejarse mecer por el aire,
mientras las hojas dicen me voy
y las raíces me quedo.
*
Muñecas rusas
Coge una sierra,
párteme en dos:
dentro estoy yo,
esperando
a que llegues
y me partas,
y me abras de nuevo,
tantas veces
como haga falta,
cada vez más pequeño,
más yo,
esperándote,
para ver la cara que pones
cuando llegues al fin
a mi yo más oculto,
y lo mires,
y tenga tu rostro.
*
La casa sin puertas
Homero vio a Dios:
esa fue la causa de su ceguera.
Borges leyó a Homero,
y en sus hexámetros las naves
surcaban el mar para llevar el sol
hasta el ciego horizonte de sus ojos.
Yo he leído antes a Borges
y otro me lee a mí ahora.
Así viaja la luz
por esta casa sin puertas
cuyos muros son palabras:
iluminando unos cuartos
tras dejar otros a oscuras.
*
Paraíso en obras
¿Subes?
Me he calzado las botas de siete leguas
y aún hay sitio en mi viejo zurrón
para algún animal extraviado.
Tenemos todo el tiempo del mundo
para perderlo en relojes que atrasan;
conocemos la mecánica del desgaste,
el óxido de las buenas costumbres,
la solidificación de los días idénticos;
las palabras gastadas ya las sabemos.
Te ofrezco el azar, lo que tiembla
dentro del corazón de los niños,
unos pocos momentos fugaces
de algo parecido al amor y un pack
de una estancia para dos en mis sueños.
Te entrego la incertidumbre, la víspera,
lo que aún no está aquí,
lo que no tiene sombra,
el fruto del árbol del Bien y del Mal,
la trampa exacta del nosotros.
Sube:
perderemos juntos el paraíso.
Madrid, 1966