¡Vuelvo al sur!

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Aun ronda por mi cabeza el tango de Piazzola “Vuelvo al sur”. Y es que uno de sus versos dice: “Vuelvo al sur, como se vuelve siempre al amor, vuelvo a vos, con mi deseo, con mi temor…” Escribo estas líneas desde el extremo sur del país, mas precisamente desde Yacuiba. Pujante ciudad intermedia que ha sufrido un acelerado desarrollo, producto del auge de las regalías por la exportación de gas.

Pero bueno, mi propósito no es hablar de ese tema. Lo que pretendo es recordar, abrir un espacio a la nostalgia. He vuelto después de muchos años, no sabría decir cuántos, pero si muchos años. Tuve la suerte de vivir parte de mi niñez, quizás la mas feliz de ella, en este hermoso rincón del Chaco. Región olvidada durante décadas por los distintos gobiernos centralistas de nuestro país.

La memoria muchas veces es tramposa, los recuerdos vienen y van y es difícil tratar de ordenarlos, se presentan de una forma caótica e imprevisible. Las sensaciones están en el aire, imágenes, olores, sabores, sonidos…Y el amor, ese algo indefinible que puede marcarte para siempre. No es casualidad que se diga que siempre se vuelve al primer amor, aunque este esté ausente, quedara como el rescoldo de un fueguito que nos calienta el alma.

La ausencia siempre hace presencia en estas oportunidades. Muchos amigos ya partieron, andan por ahí zapateando una chacarera y levando polvo de estrellas, quizás cantando una baguala que estremece el monte entero. “Nosotros los de entonces ya no somos los mismos”, dice Neruda. ¡Pero que felices fuimos! Aun queda la entrañable amistad de viejos tiempos compartidos. La inocencia de los amores juveniles. Los sueños soñados a la sombra de un Lapacho.

Decir que el tiempo no se detiene, que el reloj sigue su marcha, es una perogrullada, pero no por eso menos valida. Han pasado 36 años desde que un grupo de amigos decidieron formar una pequeña comparsa carnavalera llamada “Tinga la buchi”. No me pregunten que significa porque yo también lo ignoro. El hecho es que ya son varias generaciones que mantienen vivo y vigente el grupo.

Los fríos vientos australes, en lugar de empujarme a zonas mas septentrionales, me atraen, me devuelven al sur de mis amores. En estos días nos alistamos para encontrarnos con viejos compañeros, amigos de infancia, amores juveniles…En fin, será grandioso volver a cantar, bailar y soñar juntos…