Un alcalde que entienda que el municipio de La Paz no es solo la ciudad sino un área mucho más amplia y compleja. Un alcalde que resuelva de una vez por todas el grave problema de límites entre municipios, sobre todo con Palca, que se ha convertido con el MAS en un nido de corrupción.
Un alcalde que convoque a los ciudadanos para tomar las decisiones importantes sobre el municipio. Un alcalde que expulse a las empresas mineras que envenenan las fuentes y depósitos naturales de agua dulce, tanto las que tienen licencias de operación truchas, como las ilegales.
Un alcalde que controle la calidad del agua potable y su acceso en todos los barrios legalmente establecidos. Un alcalde que tenga un verdadero plan de control y estabilización de las cuencas para evitar asentamientos ilegales, deslizamientos, deforestación y erosión.
Un alcalde que se preocupe por la limpieza de los ríos que se han convertido en cloacas nauseabundas, y sancione a quienes vierten desechos sólidos y químicos.
Un alcalde que sancione severamente a los avasalladores de terrenos y a quienes aplanan cerros para urbanizaciones ilegales, como Terrasur, que compra terrenos a precio de gallina muerta, aplana cerros indiscriminadamente y vende terrenos fraccionados a precios infinitamente mayores. Un alcalde que no esté coludido con las mafias de constructores que no respetan las normas y la reglamentación vigente, corrompen a funcionarios y legalizan (blanquean) dinero mal habido.
Un alcalde que facilite y haga transparentes y eficientes los trámites del municipio, sancionando la corrupción de los funcionarios y la retardación indefinida de trámites.
Un alcalde que fortalezca el sistema de salud municipal, la eficiencia de la atención, la disponibilidad de medicamentos esenciales y del equipamiento necesario en los niveles que corresponden a la responsabilidad municipal.
Un alcalde que supervise la calidad de la enseñanza en los niveles de competencia municipal, cuidando que los maestros sean calificados y sepan por lo menos escribir sin errores ortográficos.
Un alcalde que mantenga limpia la ciudad y supervise con eficiencia a las empresas subcontratadas, en el lugar de dejarlas hacer como les da la gana (ni siquiera lavan los propios camiones de recolección de basura).
Un alcalde que mantenga las aceras, en lugar de que cada propietario tenga que hacer una acera delante de su casa.
Un alcalde que desarrolle áreas verdes en lugar de ahogar los parques y plazas con cemento.
Un alcalde que sepa diferenciar entre un área protegida de un parque público.
Un alcalde que promueva el cultivo, la distribución y el acceso a alimentos saludables (sin agrotóxicos), acortando la distancia entre productores y consumidores y eliminando a intermediarios, y promueva huertos urbanos.
Un alcalde que cuide la calidad nutritiva de la alimentación de los niños en las escuelas, prohibiendo la venta de comida chatarra, y alejando a 50 metros de los recintos escolares a vendedores de bebidas azucaradas y productos ultraprocesados (con ingredientes prohibidos en otros países).
Un alcalde que promueva el etiquetado frontal hexagonal en todos los envases de productos ultraprocesados, para indicar el contenido excesivo de sodio, de azúcar, de grasas saturadas, o de grasas trans.
Un alcalde que proteja y defienda el patrimonio urbano, que no permita la destrucción de casas patrimoniales y edificaciones de valor histórico, para permitir en su lugar mamotretos que destruyen la armonía del paisaje urbano y ejercer una presión intolerable sobre los cauces subterráneos y los servicios de agua potable y electricidad.
Un alcalde que no haga obras inútiles, que sólo sirven para embolsillarse una tajada de los contratos a través de sociedades accidentales.Un alcalde que despeje las calles de vendedores ilegales que se apropian de las aceras y las dejan sucias.
Un alcalde que anule las licencias a las empresas de televisión por cable que siguen colocando indiscriminadamente cables por toda la ciudad sin retirar los que ya no sirven.
Un alcalde que elimine la pésima costumbre de mantener perros callejeros que ensucian la ciudad, algo que no ocurre en ninguna ciudad civilizada del mundo.
Un alcalde que establezca normas y regule —como se hace en ciudades civilizadas— el tamaño y posición de la publicidad comercial en el espacio público.
Un alcalde que haga con eficiencia los trabajos de infraestructura, en lugar de dejar sin terminar durante meses las obras inconclusas.
Un alcalde que amplie el transporte público, y cuide el PumaKatari y aumente el número de vehículos (eléctricos, mejor), para que funcionen bien los
GPS, la aplicación, la frecuencia, los números de reclamo, la atención en los buses, etcétera.
Un alcalde que regule con sanciones el caos de los minibuses del transporte privado, el “trameaje” que se mantiene invariable, la arbitrariedad en los cobros, la falta de respeto por el orden vehicular, los minibuses que se detienen en cualquier lugar para recoger pasajeros, en doble fila o en intersecciones, sin respeto por semáforos, otros vehículos, ni peatones.
Un alcalde que haga respetar los pasos de cebra (que los pinte, para empezar) y los lugares de estacionamiento permitidos para evitar el caos del tráfico.
Un alcalde que devuelva y amplie las cebras para la educación vial de personas y conductores.
Un alcalde que mantenga a la guardia municipal en las calles para controlar el tráfico y sancionar a los infractores que hacen lo que les da la gana (mientras la guardia municipal engorda y duerme detrás de escritorios).
Un alcalde que controle la contaminación sonora en tiendas, ventas de autos, bancos y otros establecimientos que sacan a la calle parlantes sin respetar la tranquilidad del vecindario.
Un alcalde que haga lavar regularmente a presión las aceras de la ciudad, que están mugres con costras de grasa y suciedad, como se hace en ciudades civilizadas en otros países.
Un alcalde que se dedique más a hacer gestión y menos a bailar.
Un alcalde que no use recursos municipales en su campaña.
Un alcalde que sancione a los partidos políticos y agrupaciones electorales que no limpian la propaganda electoral que queda en los postes y en las paredes, ensuciando la ciudad y con frecuencia arruinando murales artísticos realizados con mucho esfuerzo.
Y si me pongo exquisito…votaré por un alcalde que desaloje todos esos puestuchos de venta de comida que tapan una parte del mural de Gastón Ugalde en el Teatro al Aire Libre.
¿Hay un candidato así?
Alfonso Gumucio es ciudadano de a pie La Paz.