Márcia Batista Ramos

“He venido a París para olvidarte
pero tú obstinado me impregnas todo espacio.
Eres la quimera horrorosa de los aleros de Notre-Dame,
eres el ángel que invencible sonríe.” 
Maria Luisa Spaziani

Ex-amor:

 Vine a París para olvidarte, me alojé en Montmartre, es uno de los barrios más peculiares y encantadores que tiene París. Antiguamente fue conocido como el barrio de los pintores, debido a que aquí vivieron muchos pintores impresionistas durante el siglo XIX y en el siglo pasado aún era un barrio bohemio. También es un lugar pintoresco por su geografía, está situado en una colina de 130 metros de altura en la orilla derecha del Río Sena y es conocido por la Basílica del Sacre Coeur cerca de la cumbre. Se llega luego de caminar por empinadas y pequeñas callejuelas, me recordó a La Paz, por su geografía. Desde el templo se obtiene vistas panorámicas de la ciudad.

El barrio tiene una historia interesante de planetas, monjas, ovejas, reyes, artistas y prostitutas…

Primero llamaron a este lugar de Mons Marcare, o sea Colina de Mercurio. Luego, se lo denominó Mons Martis, que quiere decir Monte de Marte. Cuenta la historia que el Obispo de París, San Denis, fue decapitado en esta colina en el 272 D.C. Después, en la Edad Media se construyeron varios conventos y también fue hospedaje de Enrique IV en 1589. En la época de la Revolución Francesa, los campesinos destruyeron todos los edificios existentes. Pasó el tiempo la lluvia lavó los destrozos, el pasto y la hierba crecieron y algunos desposeídos empezaron a habitar el lugar que se convirtió en una comunidad independiente de París, donde se criaban ovejas. En 1860 pasó a ser el distrito XVIII de la capital francesa.

Luego a mediados del siglo XIX, Montmartre fue lugar de vivienda de numerosos artistas, porque era relativamente barato el alquiler y la comida. En este lugar vivieron artistas de la talla de Van Gogh, Matisse, Renoir y Toulouse-Lautrec (él que era primo de sí mismo). Lógicamente, que cuando ellos habitaban por esos lares, el barrio tenía la peor reputación, porque de a poco, se instalaron innúmeros burdeles y cabarets desde el 1800.

Hoy, ya no es el barrio que Charles Aznavour inmortalizó en su canción la Bohéme en 1965.  Hay lugares preciosos como la Rue Lepic con sus tradicionales cafés (donde se filmó la película Amélie), pero Montmartre, hoy es un lugar turístico, las luces de neón en las proximidades de la Place Pigalle, donde se encuentran varios cabarets, entre ellos el mítico Moulin Rouge, y la parte más bohemia, a la que se llega luego de subir unos 200 escalones o utilizando el funicular. En la zona más alta de la colina y enmarcada por la Place du Teatre, es muy agradable, tiene restaurantes y galerías de arte. Ya caminé por todo el barrio: la Iglesia y el mercado de Saint Pierre, el Espace Dali, el Theatre de Abbesses, el cabaret Patachou, elcementerio,la estatua deChevalier de la Barre, la Place Blanche, la Bonne Franquette y la Place Emile-Goudeau.

En fin, hay mucho que pasear y conocer en la ville lumière, apenas estoy empezando. Vine a París para olvidarte y seguramente, cuando leas está carta ya te habré olvidado. París, 29 de septiembre de 2022.