Santos Domínguez Ramos

AVE FÉNIX 

Plantas del valle que se quedan calladas, 

junto a la ladera en que los sueños se pierden, 

entre murmullos extraños, seres nunca vistos.

Un sortilegio guía nuestro camino.

La tristeza del ayer llama a nuestra casa, 

pero un sol inmutable reina en el recuerdo, 

impidiendo los malos presagios. 

Estaremos a salvo si volvemos a ser niños, 

si regresamos a esa cumbre que besan los mares, 

a esa ladera virgen donde duermen nuestras flores.

Pues el dolor nunca vence a los sueños 

ni a la poesía ni al arte en nuestra memoria.

Con ese poema culmina Isabel Marina un viaje por cuatro estaciones de la memoria desde el origen hasta el resplandor final a través de un camino de revelaciones y pérdidas.

Un viaje por la memoria que transcurre desde las sombras asumidas y crecientes hasta la reivindicación del deslumbramiento de ese “sol inmutable” que “ reina en el recuerdo.”

Desde la infancia perdida como refugio permanente del desasosiego y la conciencia de la fugacidad hasta la salvación final de ese Ave Fénix que resurge de las cenizas, los poemas de Un piano entre la nieve, que publica El sastre de Apollinaire, reproducen un itinerario vital y sentimental que a través de la oscuridad conduce desde el dolor de las desolaciones a la esperanza de la luz, “hacia la luz de ese faro donde refulge / nuestra mirada de colegial.”