Torquemada, OAS y el jefazo

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La saña con que el régimen persigue a sus opositores recuerda a las dictaduras militares. Los improvisados Torquemada del MAS, como el ministro Lima-limón, son tan selectivos como lo era el fundador de la Inquisición: mientras acosan a algunos con perversidad, socapan a otros.

Todos sabemos de un sujeto que ha perpetrado innumerables crímenes: estupro (Gabriela, Noemí), uso indebido de bienes del Estado (museo Orinoca, caso Neurona, viajes), conducta anti-económica (contratos sin licitación), asociación delictuosa para asesinar (esposos Andrade, Hotel Las Américas), sedición, terrorismo y conspiración (cerco de ciudades y ataques a instalaciones del Estado), y otros que cualquier fiscal podría redactar en el lenguaje apropiado.

Uno de sus crímenes más crueles resultó en la muerte de don José María Bakovic, ingeniero con impecable trayectoria internacional, que regresó a Bolivia con la peregrina idea de “servir al país”, lo cual le costó la vida el sábado 12 de octubre de 2013, cuando tenía 75 años de edad. Cuando dejó la presidencia del Servicio Nacional de Caminos (SNC) -hoy Administradora Boliviana de Carreteras (ABC)- desde el año 2006 el régimen masista lo acosó con 72 causas penales en diferentes juzgados del país, con el propósito de liquidarlo física y anímicamente. Evo Morales y Patricia Ballivián fueron directamente responsables de esa persecución política.

El ingeniero Bakovic se veía obligado a viajar de un lado a otro, conminado a audiencias que se suspendían a último momento, a propósito, para joder al acusado, quien tenía que pagar sus propios pasajes, hotel, gastos de alimentación, así como los de su abogada. De los 4000 metros de altura de El Alto a los 400 metros de Santa Cruz de la Sierra, y otras ciudades bolivianas, las repetidas descompensaciones del corazón acabaron matando a Bakovic. De ese asesinato con premeditación y alevosía son responsables, además de la pareja citada, todos los fiscales, los médicos forenses de la Fiscalía y los jueces corruptos que llevaron adelante los 72 procesos.

Bakovic no es una víctima fortuita. La saña con que fue perseguido tiene motivaciones claras, que se pueden resumir en tres letras: OAS, la empresa constructora brasileña con numerosos procesos judiciales por el trabajo esclavizado de sus obreros, por corrupción y por lavado de dinero. La gigantesca red de corrupción del caso Lava Jato llevó a la cárcel al presidente de OAS, Léo Pinheiro, hasta que decidió revelar información a la justicia, acogiéndose a la figura de “homologación” por la Corte Suprema de Brasil, para lo cual tuvo que confesar los negociados de su gestión, entre ellos, con Evo Morales.

El País (España), publicó la información enviada por tres corresponsales (Rocío Montes, Jacqueline Fowks y Fernando Molina) donde se resumen las declaraciones de Pinheiro sobre sobornos a presidentes y políticos latinoamericanos. En el caso de Bolivia, implicó directamente a Evo Morales por los contratos para la construcción del tramo Tarija-Potosí, y la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos.

José María Bakovic tenía detalles de esos hechos de corrupción. Denunció 21 irregularidades en el contrato que se firmó con OAS por instrucciones directas de Evo Morales. Una de las más graves: el precio referencial de la obra escaloì de 177 millones de dólares (que estimoì el SNC), a 436 millones de dólares. El costo por kilómetro de la obra llegoì a 1,4 millones de dólares, cuando el máximo en obras similares era la mitad: 692 mil dólares. Más aún, para la ruta por el Tipnis no se incluía el costo del asfalto. La única empresa proponente fue OAS, con el apoyo e intervención directa del presidente Lula da Silva, más tarde condenado y encarcelado por el caso Lava Jato.

Según publicó el diario Folha do SaÞo Paulo, Léo Pinheiro, ex presidente de OAS, aseguroì durante su juicio que Evo Morales le ofrecióì una compensación mediante la adjudicación de otras obras, si primero asumía la conclusión de la ruta deficitaria Tarija-Potosíì, abandonada por la también brasileña Queiroz GalvaÞo. El negociado boliviano se preparaba desde antes: ya en 2005, Augusto César Ferreira e Uzeda, directivo de OAS, aparece en varias fotografías junto a Evo Morales en sus actos de campaña. Así, la corrupción llegó al gobierno del brazo del MAS, desde el inicio.

Todo lo anterior es disimulado por los Torquemada de turno. Mientras unos son sometidos a la hoguera por su posición política, el principal criminal anda suelto y además sigue mandando en el país, como podemos constatar cada día.

Alfonso Gumucio es escritor y cineasta