Televisión digital terrestre en Bolivia: ¿Una oportunidad ganada?

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De: Mgr. Erick Butrón Untiveros / Para Inmediaciones

La televisión en Bolivia se aproxima a sus bodas de oro. El camino recorrido ha pasado por innumerables episodios de transformaciones tecnológicas y cambios en las formas de producción de contenidos. Las audiencias experimentaron transformaciones en la programación –pasaron del paradigma tradicional (informar/educar/entretener) al paradigma del espectáculo (realities, telenovelas, deportes, entre otros)–. La presencia de la televisión en los hogares, modificó las rutinas familiares, la interacción entre sus miembros y la cultura audiovisual.

Hoy, con el desarrollo de las tecnologías digitales para la televisión, muchos países del mundo han migrando de la televisión analógica a la digital; otros aún se encuentran en camino. Este proceso, presiona sobre las sociedades para enfrentar uno de los cambios tecnológicos más significativos y estructurales que haya experimentado el mundo; mutarán todos los componentes que hacen al proceso de producción, emisión, transmisión y recepción. A la par de estos cambios tecnológicos, las estaciones televisivas se verán obligadas a mejorar sus contenidos y propuestas narrativas para sobrevivir en un escenario altamente competitivo –TV por pago, TV satelital, IPTV, TV en línea, Streaming, Youtube, Vimeo, RRSS, etc.–.

La televisión digital terrestre en Suramérica

Para la implementación de la televisión digital, existen cinco estándares en el mundo –ATSC, americano; ISDB-T, japonés; DVB-T, europeo; DTMB, chino y, ISDB-Tb, nipo-brasilero–, cada uno de estos con características tecnológicas particulares. En Suramérica, la mayoría de los países adopta para sí el estándar ISDB–Tb; a excepción de Colombia, Surinam y Guyana Francesa que optan por el estándar DVB–T. Estos esfuerzos están orientados a digitalizar la producción, emisión, transmisión y recepción televisiva en todo el continente.

Para la implementación de la Televisión Digital Terrestre (TDT), suceden dos acontecimientos importantes: el encendido digital y el apagón analógico. El primero, inaugura un proceso de transición a la televisión digital plena y, el segundo, cierra el ciclo de emisión analógica para dar paso definitivo a lo digital. En varios países, este proceso ha sido acompañado de varias actividades: investigaciones transdisciplinares, –con enfoques comunicacional, tecnológico, económico, cultural, jurídico, social–; entrenamiento técnico/tecnológico –procesos de transferencia tecnológica, pruebas de cobertura, desarrollo de contenidos interactivos–; capacitación de facilitadores –de capacitadores, de audiencias– y, formación de recursos humanos –actuales y futuros profesionales de la TDT–.

El proceso del apagón analógico en los países suramericanos, tienen plazos de transición entre 5 a 10 años. Varios de ellos han modificado su fecha de apagón analógico, principalmente por incumplimiento de metas. El primer país en celebrar el apagón analógico será Brasil, que tiene previsto hacerlo el año 2018 –desde el año 2019 en Brasil ya no existirá transmisiones televisivas con señal analógica–. En el otro extremo se encuentra Uruguay que tiene suspendida su fecha de apagón analógico, inicialmente declaró que debería durar cinco años su proceso de transición de lo analógico a lo digital.

¿Qué pasa en Bolivia?

En Bolivia, mediante DS 0819 (16 de marzo de 2011) se adopta el estándar nipo–brasilero ISDB-Tb. Las primeras emisiones digitales comenzaron el 10 de mayo de 2012 por BoliviaTV, realizando emisiones “espejo” –similares a su señal analógica–; posteriormente, en noviembre de 2015, con un acto público se inicia la segunda emisión digital en el denominado “Canal de Deportes”. Ambas emisiones se realizan en el formato HD y utilizan el canal 16 de la banda UHF.

Teóricamente, bajo una lógica planificada del proceso transición, el canal piloto (en el caso boliviano BoliviaTV), a la par de experimentar las cualidades del estándar televisivo adoptado, debería convertirse en centro de sistematización, investigación, desarrollo e innovación de los componentes tecnológicos y, fundamentalmente, de la producción de contenidos digitales interactivos que permita conocer sus potencialidades. Con los resultados alcanzados de ésta experiencia, se debería generar un debate académico y social que sienten las bases de una identidad audiovisual boliviana y dejen lecciones para el futuro de la televisión digital.

El 19 de abril de 2017, mediante el DS. 3152, se aprueba el Plan de Implementación de la Televisión Digital Terrestre. En él se establece la fecha de apagón analógico para el 30 de noviembre de 2019 en ciudades capital del eje central y municipios cercanos –esta zona cuenta con casi dos tercios de la población boliviana–; el 30 de noviembre de 2021 para municipios con menos densidad poblacional (no mayor a 40.000 habitantes) y para el resto del territorio el 30 de noviembre de 2024. Para el apagón analógico se utilizarán siete años.

El Plan de implementación boliviano

Algunas puntualizaciones previas: i) la televisión es un concepto tecno-comunicacional que aporta a la sociedad con significados que construyen la realidad, definen la interacciones y moldean los sentidos sociales; ii) el análisis de la televisión digital debe superar la visión tecnocéntrica y realizar un esfuerzo transdisciplinar para su conocimiento; iii) para cualquier abordaje de la televisión digital terrestre se debe considerar, centralmente, las condiciones de pobreza, las limitaciones en el desarrollo y el rezago digital en la que se encuentra Bolivia; iv) las condiciones actuales del derecho a la información y comunicación y los derechos fundamentales de las personas; v) el protagonismo de la universidades en la investigación, desarrollo e innovación y vi) el derecho a la participación y control que tiene la sociedad con acción concreta y no como retórica circunstancial.

Así, una lectura adecuada del Plan de Implementación de la TDT en Bolivia, obliga utilizar varias miradas para entender sus planteamientos y el entorno de realidad en el que se aplicara el Plan. En éste cometido, realizaremos un esfuerzo desde siete puntos de vista.

  1. Lo comunicacional. Se debe destacar dos componentes distintivos del estándar ISDB-Tb que aportará a mejorar la calidad de la oferta televisiva: la interactividad en los contenidos y, la multiprogramación. La interactividad aproximará a las audiencias a experiencias activas de participación en las narrativas televisivas –bajo la premisa de que participan en el hecho televisivo en libertad de elección y autonomía de decisión– y, la multiprogramación permitirá acceder a una oferta televisiva democrática con transmisiones de más de dos señales televisivas en un mismo ancho de banda (6Mhz), que refleje la diversidad y pluralidad que necesita la sociedad; consiguientemente, a la actual oferta se incorporarán nuevas propuestas televisivas.

En un nuevo escenario digital –de producción de contenidos interactivos y de multiprogramación de señales televisivas–, las estaciones televisivas, actuales y futuras, están obligadas a pensarse en nuevos escenarios competitivos y construir nuevas identidades diferenciales; así, las comerciales, deberán pensar en un otro modelo de negocios, y otra oferta de programación y, las públicas –las otras categorías no comerciales– deberán madurar un otro modelo de comunicación más relacionado a las necesidades de la sociedad.

¿Qué dice el Plan de Implementación sobre estos aspectos puntuales de la TDT? Siendo la interactividad y la multiprogramación la diferencia en relación a los otros estándares, el Plan de Implementación no tiene claridad respecto a ello, sobre la multiprogramación dice:

“Los operadores que implementen las mencionadas redes digitales podrán operar solamente un canal digital en HD. Asimismo, deberán implementar el equipamiento necesario con la capacidad de multiplexar la o las señales de otros operadores de Servicio de Valor Agregado para radiodifusión Televisiva Digital Terrestre.” (Plan de Implementación, pt. 6.3.1.) (subrayados del autor)

El párrafo es confuso, cuando dice “podrá operar solamente un canal digital”, autoriza a la estación televisiva utilizar los 6 Mhz para una sola señal televisiva, implícitamente niega la multiprogramación que es uno de los potenciales del estándar ISDB–Tb. En el mismo párrafo, confusamente dice que las estaciones televisivas “deberán implementar el equipamiento necesario con la capacidad de multiplexar [en otros términos: multiprogramación, multicasting]”, en otras palabras, debe contar con equipamiento para realizar la transmisión de varias señales televisivas; esta formulación, crea mayor confusión en relación al uso del ancho de banda asignado como lo manda el estándar adoptado. Esta misma idea se repite en el punto 6.4.1. del Plan de Implementación.

En cuanto a las otras categorías no comerciales, solo las estatales tienen facultad para realizar multiprogramación, bajo la condición de que deben “pertenecer a la misma entidad estatal” y aquellos “declarados oficiales” (Plan de Implementación, pt. 6.3.1.). No queda claro, ¿cómo se debe entender la categoría “entidad estatal”? ¿es un ministerio? ¿pertenece a una gobernación? ¿una dirección de un gobierno municipal? ¿es el Órgano Legislativo Plurinacional? ¿es el Órgano Electoral Plurinacional? ¿es el Órgano Judicial? Por otro lado, ¿cuáles los criterios para declarar “oficial” a un operador estatal? ¿existirán “operadores oficiales” en los departamentos y municipios? Este tipo de planteamientos, genera mucha confusión y puede provocar conflictos innecesarios.

Sobre la interactividad, el Plan no tiene ninguna mención particular. Es poco sustancial lo mencionado en el DS. 3152 (Disposición Transitoria Segunda), que manda a la ATT el desarrollo de aplicaciones interactivas con la plataforma GINGA, siendo que las funciones de esta institución son otras totalmente diferentes a la producción de aplicaciones.

Sobre los contenidos televisivos, lacónicamente plantea el fomento de la producción de contenidos, sin definir las modalidades de acceso a recursos financieros, tipos de contenidos, instancia encargada del fomento –pública, mixta, colectiva–. Sobre la cantidad de producción nacional en la programación, el planteamiento realizado por el Plan es inferior al propuesto por el Reglamento General del Servicio de Televisión de 1986; se supone que la cantidad de producción nacional debería ser sustancialmente superior al planteado en dicho Reglamento.

En estas condiciones, la futura experiencia televisiva no modificará la actual, pero tendrá mejor calidad de imagen; consiguientemente, las audiencias se expondrán a contenidos que atentan a la salud mental en calidad HD. En la futura TDT, presumiblemente, primará el mismo modelo de negocios y el modelo de comunicación que tiene como base el espectáculo y, nos perderemos de un nuevo modelo centrado en las necesidades de la sociedad y la participación activa de las audiencias. La televisión seguirá siendo la ausente en el desarrollo nacional, en los esfuerzos colectivos por salir de la pobreza y el respeto de los derechos de las personas.

  1. Lo económico. La implementación de la TDT significa el cambio tecnológico en el proceso que abarca la emisión, transmisión y recepción. Para la emisión y transmisión será necesario que las estaciones televisivas realicen inversiones en equipamiento e infraestructura; en tanto, el cambio tecnológico en la recepción lo deciden las familias tomando como referencia la capacidad de gasto que tengan; los hogares pueden acceder a la televisión digital por dos vías, primera, adquisición de un Set–Top Box –equipo decodificador de señal que tiene incrustado el middleware Ginga NCL que facilita la interactividad–, o comprar un televisor digital bajo el estándar ISDB–Tb con el middleware Ginga incrustado.

La mayor carga económica del cambio tecnológico recae sobre las familias. En el corto plazo, la adquisición de nuevos televisores no se encuentra en los planes familiares. Con el apagón analógico programado, la población afectada por el cambio tecnológico llegará a dos tercios y muchos hogares serán excluidos, o se autoexcluirán, de la señal televisiva digital. El riesgo de excluir a muchos hogares de la señal televisiva digital, será indudable en el corto plazo.

El Plan de Implementación ¿cómo resuelve el cambio tecnológico en los hogares?; el punto 8 dice:

 “En el caso de los televidentes no cuenten con televisores digitales, estos podrán adquirir dispositivos receptores de las señales de Televisión Digital Terrestre, comúnmente denominados decodificadores (Set–Top Box) y conectarlos a cualquier televisor analógico …” (Plan de Implementación, pt. 8)

Como se puede notar, la solución planteada es de mercado; dependiendo de la capacidad económica que tenga una familia, esta podrá acceder, o no, a un dispositivo que permita recibir la señal digital –televisor digital o Set–Top Box–. Actualmente, en el mercado, el costo para acceder a un televisor digital varía entre 150 $US a 700 $US, sin contar con la garantía de que esté bajo el estándar ISDB–Tb; adquirir en el mercado nacional un Set–Top Box no es posible, en los países circunvecinos tienen un costo que se encuentran en el rango de 80 $US –con prestaciones básicas– a 150 $US –con otras funcionalidades adicionales–, seguramente el costo en Bolivia sufrirá incrementos por transporte e impuestos.

A pesar de las soluciones de mercado planteadas, las preguntas que surgen son: ¿el televisor es un artículo de primera necesidad para las familias? ¿en qué nivel de prioridad está el gasto de adquisición de un televisor digital? ¿las familias bolivianas tienen la capacidad de gasto como para adquirir un decodificador que permita acceder al uso de la señal digital?, los hogares de sectores medios, ¿se resignarán a tener un televisor digital en el domicilio, a cambio de más de dos que poseen actualmente?, los sectores con bajos recursos ¿priorizarán la adquisición de un televisor digital en desmedro de otras necesidades urgentes?

Para enmendar la evidente exclusión digital, el Plan dice que todos los niveles de gobierno deben promover la penetración de la TDT “mediante políticas que faciliten en acceso a la población a decodificadores y televisores compatibles al estándar ISDB–Tb”. Para aplicar las políticas en los otros gobiernos autónomos subnacionales ¿cuál es la política nacional sobre el acceso a dispositivos que permitan acceder a la señal digital?, aún más ¿cuál es la política nacional sobre la TDT? Operativamente, ¿cuáles son los plazos de aplicación? ¿quiénes absorberán los costos de las políticas? ¿de qué fuentes de financiamiento se dispone? ¿cuál será la estrategia a utilizar?

  • El derecho de las personas y las colectividades. La Constitución Política del Estado consagra el derecho fundamental a la información y comunicación, que se complementa con la libertad de expresión, opinión, rectificación y replica (CPE, Art. 106). Asigna responsabilidades a los medios de comunicación para promocionar los valores éticos, morales y cívicos de las diferentes culturas, cuidar los principios de veracidad y responsabilidad; la prohibición de constituir monopolios y oligopolios de medios de comunicación y el apoyo a la creación de medios de comunicación comunitarios. (CPE, Art. 107)

Para el caso de la TDT, el conjunto de derechos mencionados debe ser complementado por otros mandatos constitucionales como: la pluralidad de la economía (CPE Art. 306), el derecho a la propiedad (CPE, Art. 56) y el derecho propietario sobre el espectro electromagnético que tiene el pueblo boliviano (CPE, Art. 349).

En relación al punto anterior, la Ley 164, en su Objeto, plantea:

 “La presente Ley tiene por objeto establecer el régimen general de telecomunicaciones y de tecnologías de información y comunicación, del servicio postal y el sistema de regulación, en procura del vivir bien garantizando el derecho humano, individual y colectivo a la comunicación con respeto a la pluralidad económica, social, jurídica, política y cultural de la totalidad de las bolivianas y los bolivianos, las naciones y pueblos indígena originario campesinos, y las comunidades interculturales y afrobolivianas del Estado Plurinacional de Bolivia.” (Ley 164, art 1) (subrayado del autor)

Se puede interpretar que, para garantizar los derechos constitucionales, la Ley 164 abre las puertas a la democratización de la comunicación garantizando la propiedad plural de los medios, la pluralidad en la información, la participación en la comunicación, el aporte al desarrollo, el reconocimiento de la diversidad cultural, la protección y difusión de los derechos consagrados por la CPE; para ello, distribuye la frecuencias del espectro electromagnético en 33% al Estado –para sus diferentes niveles autonómicos–; el 33% a lo Comercial –rasgo dominante en la actual televisión analógica–; el 17% a lo social comunitario –que no tiene conceptualización para su interpretación–  y, el 17% para los pueblos indígena originario campesino, interculturales y afrodescendientes (Ley 164, art. 10).

El Plan de Implementación, enunciativamente ratifica esta distribución; pero, carece de una operativización que viabilice su aplicación; es decir, ¿cómo hacer posible lo que manda la Ley 164? En su limitado enfoque, planea la reserva de frecuencias para el Estado y la progresividad de incorporación de las otras formas de organización televisiva, no comerciales ni estatales, al menos así se puede deducir.

  1. Lo normativo. La televisión es un concepto tecno–comunicacional, por tanto, su abordaje normativo está más allá de un enfoque tecnocéntrico. Su comprensión, se la debe abordar desde distintas disciplinas y, con sus aportes, contar con una normativa que esté dominada por el bien común, el sano disfrute, el aporte a una mejora de calidad de vida de los sectores más empobrecidos, el respete a los derechos de las personas y, su presencia en el desarrollo.

Contar con una norma específica sobre la TDT, implica el debate sobre el tipo de televisión digital que se quiere en la sociedad. Definir su rol, permitirá precisar su aporte a la sociedad y si ella favorecerá a las urgentes tareas del desarrollo. Superar la visión tecnocentrista de la televisión y la inadecuada comprensión de que la comunicación es un valor agregado a la tecnología, permitirá construir una televisión con mayor sentido social.

  1. Lo tecnológico. El Plan tiene visión regulatoria. Se concentra en información técnico administrativa. Carece de operativización en varios planteamientos. Deja dudas en relación al uso exclusivo y obligatoria que deben tener las estaciones televisivas en relación al OneSeg –transmisión de señal televisiva para dispositivos móviles–, a la transmisión de más de dos señales en la misma frecuencia de 6Mhz., la obligatoriedad en el uso de la aplicación Ginga NCL en los contenidos digitales interactivos y la programación, la continuidad en la recepción de señal televisiva digital en los hogares, las previsiones sobre interferencias topográficas y otras que impiden la recepción de señal televisiva digital, el uso de antenas comunes y tipos de antenas internas, los procesos y procedimientos sobre el reciclado de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, entre otros temas.
  2. La importancia de la Investigación+Desarrollo+innovación (I+D+i). La mejora tecnológica del estándar ISDB–Tb, ha nacido con el aporte de importantes universidades brasileras. En otros países, como Argentina, son las universidades que entran en el proceso de I+D+i. La incorporación del mundo académico contribuye significativamente para afianzas la solidez del estándar ISDB-Tb, ayuda a proyectar la televisión digital en relación con el desarrollo y el aporte a mejorar la calidad de vida en la sociedad.

La incorporación de las universidades debería girar en torno a los siguientes aspectos: i) las soluciones de transmisión en topografías accidentadas y con abundante vegetación; ii) el desarrollo de innovaciones en el uso del aplicativo Ginga NCL; iii) en la producción de contenidos digitales interactivos y nuevas narrativas y iv) en la capacitación de las audiencias para el uso positivo de la interactividad en las familias, los centros educativos, las comunidades indígenas y otras.

  • La participación y control social. La Constitución Política del Estado lo consagra, la Ley 164 lo ratifica y, el DS 3152, junto al Plan de Implementación, la ignoran en su operacionalización. Es una realidad, la televisión digital se está haciendo sin la sociedad, sin que ella tenga opinión; consiguientemente, la televisión se está haciendo entre autoridades gubernamentales que socializan un Plan débil a los técnicos de las estaciones televisivas.

Cabe preguntarse, el proceso de implementación de la TDT ¿es una oportunidad que se puede aprovechar para construir el sistema televisión digital boliviano?, en este proceso de construcción ¿la participación y el control social son indispensables? ¿cuáles son los mecanismos de articulación de la sociedad en un escenario participativo? Ni duda cabe, la participación y control social son importantes, no solo en la implementación, sino también después del apagón analógico. Las tareas de la participación y control social  en la implementación de la TDT, deben estar orientadas a vigilar, exigir y movilizar a la sociedad por la defensa de los derechos de las personas y comunidades a contar con la continuidad de emisiones y el cumplimiento de los planes que los favorecen.

Construir un Plan coherente para ganar el futuro

Antes de sentir que el futuro de la TDT no es promisorio, quizá sea mejor pensar en un escenario optimista donde estén claras las decisiones sobre la televisión que se quiere, el aporte de la televisión al desarrollo, el respeto de los derechos de las personas y las colectividades, la participación y control social de la televisión. El tratamiento de la televisión digital terrestre no se la puede abordar de la simplicidad mono-disciplinar; se la debe pensar desde el aporte transdisciplinar que hacen a su forma tecno-comunicacional. Es importante construir una visión colectiva del futuro de la TDT y de su presencia y utilidad en la sociedad.

El único camino parece ser la convocatoria a un debate social, para reflexionar socialmente sobre los alcances de la TDT y contar con una norma específica que refleje conceptual y operativamente la nueva visión tecno–comunicacional de la televisión digital, de esa manera superar la visión tecnocéntrica y regulatoria que tiene hoy la televisión. Este es un momento importante para la TDT y cómo se la puede relacionar con las necesidades de desarrollo de la sociedad, será ¿una oportunidad ganada?


Bibliografía

Asamblea Legislativa Plurinacional (8 de agosto de 2011). Ley General de Telecomunicaciones, Tecnologías de Información y Comunicación.
Butrón, Erick (2016). La televisión digital terrestre en Bolivia: Retos para la recién llegada. La Paz, Bolivia: A Código Abierto, Saberes Bolivianos, Illapay-comunicación digital.
Congreso de la República de Bolivia (7 de febrero de 2009). Constitución Política del Estado. Gaceta Oficial de Bolivia.
Gobierno Nacional (16 de marzo de 2011). Decreto Supremo 0819.Adopta el estándar ISDB-Tb.
Gobierno Nacional (19 de abril de 2017). Decreto Supremo No. 3152. Aprueba el Plan de Implementación de Televisión Digital Terrestre.
Ministerio de Información (mayo de 1986). Reglamento General del Servicio de Televisión.