La voz y el tiempo
Márcia Batista Ramos Escribir para que el olvido no se convierta en destino Comencé a escribir a los cuarenta y cinco años. No antes. No en la juventud, cuando el mundo parece un territorio abierto y la palabra una promesa sin peso. Comencé tarde, cuando ya sabía que todo tiene un precio: la alegría, la […]