Robo chico y robo grande

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A un ciudadano del Chapare le robaron uno de sus teléfonos celulares, y se armó un revuelo nacional que oscureció otro robo más importante también relacionado con las nuevas tecnologías: las computadoras Kuaa que fabrica la empresa estatal Quipus.

Uno de los propósitos del robo del celular, es obviamente mantener el nombre del ciudadano en los titulares. Pero, para curarse en salud, el sujeto empezó a salpicar acusaciones con ventilador: la CIA, la DEA, el ministro de Gobierno, el imperialismo, la oposición, etc., y por si acaso, dijo que cualquier “montaje” que se hiciera con el contenido de su celular, no era otra cosa que una maniobra política para dañar su imagen.

Conociendo al personaje, nadie duda que su celular debe guardar documentos importantes, al menos por la preocupación que hizo trascender en lugar de minimizar el asunto. Probablemente el ciudadano chapareño tiene varios celulares, uno para asuntos políticos, con números privados de personajes que ni siquiera sospechamos. Otro celular para conspirar, que contiene llamadas como la que hizo desde México a Faustino Yucra instruyéndole cercar las ciudades y dejarlas sin alimentos (dos peritajes, en Perú y Colombia, probaron la autenticidad de esa llamada), otro celular para “asuntos del Chapare”, y quizás un tercer celular para guardar fotos de sus amigas quinceañeras, como las fotos que dio a conocer Noemí, uno de sus amores primaverales.

¿Cuál de esos celulares le robaron? ¿Será el que tiene las listas de contactos con militares, jueces, fiscales, magistrados, ministros, vocales electorales…? ¿Será el que contiene conversaciones con dirigentes de base dispuestos a actuar inmediatamente bajos sus órdenes? ¿Será un celular que lo compromete por su conocimiento de todo lo que sucede alrededor de la producción de coca y cocaína del Chapare? Me resisto a creer que sea el celular donde guarda fotos de sus quinceañeras, ese lo debe tener bien pegado a su cuerpo.

En las redes virtuales yo hice una sola pregunta: ¿qué marca es el celular robado? ¿Es de la empresa Quipus (nacional), o Huawei (China), o iPhone (imperialismo gringo)? Si existiera coherencia, debería ser uno de la gama Quipus, pero nadie supo responder a mi pregunta.

Eso me lleva a hablar de las computadoras Quipus. Apenas se supo que el municipio de Santa Cruz compró nada menos que 19.635 computadoras Kuaa surgieron las críticas, bien fundamentadas. Por un parte, el precio de adquisición es astronómico, pues cada computadora cuesta 2.796 Bolivianos (US$ 403 dólares). Por comparación, un modelo similar que fue distribuido a todas las escuelas públicas de Uruguay en el marco del Plan Ceibal, costó cuatro veces menos (100 US$), además de ser parte de un programa que incluye contenidos, formación de profesores, mantenimiento de equipos, conectividad en todas las escuelas y parques. Una verdadera estrategia educativa.

“Guardadas, obsoletas por falta de mantenimiento, sin conexión de internet ni ítems para garantizar su funcionamiento, así se encuentran las computadoras portátiles Kuaa, ensambladas por la empresa Quipus, que se entregaron en 2017 a los colegios”, según información ampliamente difundida desde hace varios años. Las computadoras de Quipus ya no sirven, fueron distribuidas sin capacitación, muchas ni siquiera salieron de sus cajas (cajas con la foto del ciudadano del Chapare, como si fueran un regalo personal, ahora aparece la foto del Alcalde de Santa Cruz, que no las pagó con sus ahorros, semejante pillo).

Muchas de las computadoras que fueron entregadas hace años a las escuelas aparecieron deshuesadas en basureros. No existe el menor control sobre la propiedad de las mismas, por lo que se alienta un tráfico ilegal. Las que han sido adquiridas por la alcaldía cruceña están cargadas con el sistema Windows 10, no con software libre, lo que significa dependencia de Microsoft para renovar las licencias de futuras actualizaciones.

Gastar por gastar, esa parece ser la consigna. Sin plan ni estrategia educativa. Deberían aprender del Plan Ceibal de Uruguay, pero no les interesa. Este robo (por el sobreprecio y la mala calidad del producto), es mucho más grave que el robo del celular del dirigente cocalero que se desespera por permanecer vigente en los titulares.