Las educadoras precisan saber lo que sucede en el mundo de los niños con los que trabajan, el universo de sus sueños, el lenguaje con que se defienden, con maña, de la agresividad de su mundo. Lo que saben y cómo lo saben fuera de la escuela. 
Paulo Freire[1]

Yessika María Rengifo Castillo 

Los imaginarios son estrategias fructíferas que se utilizan para definir aspectos socioculturales nacionales e internacionales de las naciones. 

En palabras de Durkheim (1968), establece:

Todo nos conduce, pues, a la misma idea: es que los ritos son, ante todo, los medios por los cuales el grupo social se reafirma periódicamente. (…) Hombres que se sienten unidos (…) por una comunidad de intereses y tradiciones, se reúnen y toman conciencia de su unidad moral. P. 394.

Lo anterior indica que, los imaginarios son conexiones socioculturales de los seres humanos con el propósito de crear y restaurar posturas critico constructivas. No se podría concluir esta idea sin tener claro que, las definiciones de los imaginarios no son iguales para todos los individuos porque ofrece un universo de posibilidades o en frases de Carretero (2001) dice que:

La realidad no es para todos los individuos lo mismo, y, por tanto, existe una pluralidad de
espacios sociales con una variada significación del mundo. Aquello que asumimos como real
nunca es algo estrictamente objetivo, existente como una entidad en sí misma e independiente del
sujeto que la interpreta. P. 46.

Es decir que, los imaginarios son una pluralidad de concepciones sociales que se adecuan de acuerdo al contexto.

La escuela no es una excepción a los imaginarios porque ha sido establecida como una entidad o el sitio de albergue para fomentar y fortalecer los procesos de enseñanza y aprendizaje para chicos y grandes. Recordemos que, fue definida por Dmitri Mendeléyev[2] así:

La escuela es una fuerza enorme, las principales naciones y el modo de vida y el destino de los aspectos básicos de la educación escolar y los principios.

Lo cierto es que, la escuela es el eje continuo de sentimientos y de pensamientos que reafirman a los sujetos en los sectores políticos, sociales, económicos y culturales.

En ese sentido se hablará del imaginario que tienen los infantes sobre la escuela. Se iniciará recordando que, los niños y las niñas han visto en la escuela un sitio o lugar de juegos en las horas de descanso o recreo escolar, logrando ser ellos y ellas mismas.

Lo que lleva a decir que, el aula de clases se está alejando del sentir de los infantes cuando se le da prioridad al conocimiento que es importante, pero requiere de las emociones de los pequeños para que sea armónico. Una armonía que debe girar en el desarrollo de los niños y las niñas desde un proceso sentipensante para la vida y no solo para unas materias específicas teniendo en cuenta que son sujetos integrales en búsqueda permanente de felicidad o plenitud.

Aquí es importante subrayar lo que plantea Castoriadis (2013), quien introduce: el concepto de imaginarios sociales teniendo en cuenta que para él lo imaginario es simbólico y se manifiesta en relación con la realidad así:

Recordemos el sentido corriente del término imaginario, que por el momento nos bastará:
hablamos de imaginario cuando queremos hablar de algo inventado, ya se trate de un invento absoluto (una historia imaginada de cabo a rabo) o de un deslizamiento, de un desplazamiento de sentido, en el que unos símbolos ya disponibles están investidos con otras significaciones que las suyas normales o canónicas. P.204.

Lo cierto es que, los imaginarios son estrategias establecidas por comunidades a la hora de abordar asuntos sociales.

En esa escenografía, los niños y las niñas cuentan dentro y fuera del aula las situaciones que viven a diario. Situaciones que no siempre son placenteras si hay desprecio como diría Díaz Batter (2016),

No es posible convivir pacíficamente si hay desprecio por el otro; si se irrespeta y desconocen sus maneras particulares de ver la vida, aunque no se compartan; si se opta por el egoísmo y el uso de violencias de cualquier tipo, lo cual incluye la permisividad e indiferencia frente a su utilización. P. 38.

Es decir que, es complejo abordar el aula y la casa si no hay valores esenciales como el respeto al sentir y el actuar del otro. Esto hace que los maestros se conviertan en pilares esenciales a las manifestaciones de los infantes que permitirán fomentar y crear espacios dentro y fuera de la escuela para sujetos sentipensantes en compañía de la familia que es vital en esta labor.

Lo anterior se podría complementar con Del Rey y otros (2009), que establecen:

En síntesis (…) tendríamos que afirmar que escolares, docentes y familias parecen valorar en positivo la convivencia escolar, siendo los docentes los más autocomplacientes, los escolares los más críticos y las familias las que parecen peor informadas y menos partícipes. P.175.

Entonces, la tarea se convierte en un trabajo en conjunto que permita acercarse a las posturas de infantes, de educandos y de familias que son los ejes determinantes de la sociedad. Sociedad que empieza a reflejarse desde las voces de los pequeños en cada rincón de la escuela o en frase de Ken Robinson[3]:

Todos los niños empiezan el colegio con una imaginación brillante, una mente fértil y buena disposición a correr el riesgo de expresar lo que piensan.

Finalmente, el llamado es construir espacios que ayuden a las posturas críticas y propositivas de los niños y las niñas dentro y fuera de la escuela, acudiendo a herramientas como los imaginarios que develan su sentir y actuar frente al país y el mundo que los rodea.

Referencias bibliográficas

Carretero, Á. (2001). El poder de los imaginarios sociales: una reflexión filosófico-sociológica en torno a la legitimación de la dominación en las sociedades posmodernas.
Comunicación y Sociedad(39), 45-61

Castoriadis, C. (2013). La institución imaginada de la sociedad. México: Tusquets Editores.

Del-Rey, R., Ortega, R., & Feria, I. (2009). Convivencia escolar: fortaleza de la comunidad
educativa y protección ante la conflictividad escolar.
Revista Interuniversitaria de
Formación del Profesorado, 23(3), 159-180. Obtenido de
https://www.aufop.com/aufop/uploaded_files/articulos/1258588302.pd

Díaz-Better, S. (2008). ACTOS DE HABLA ILOCUCIONARIOS EN DOS FORMAS DE
COMUNICACIÓN MEDIADAS POR COMPUTADOR, Un estudio de caso.
Bogotá:
Tesis de Maestría no publicada, UPN.

Durkheim, E. (1968). Las formas elementales de la vida religiosa. Buenos Aires: Schapire.

Cibergrafía

Imagen tomada de https://www.conmishijos.com/educacion/colegio/el-colegio-y-los-ninos/


[1]Fue un pedagogo y filósofo brasileño, destacado defensor de la pedagogía crítica. Es conocido por su influyente trabajo Pedagogía del oprimido, que generalmente se considera uno de los textos fundamentales del movimiento de pedagogía crítica

[2] Fue un químico ruso, conocido por haber descubierto el patrón subyacente y la publicación en 1869 de la primera versión de tabla periódica, que ahora se conoce como la tabla periódica de los elementos.

[3] Fue un escritor, conferenciante y asesor internacional sobre educación británico, considerado un experto en asuntos relacionados con la creatividad, la calidad de la enseñanza, la innovación y los recursos humanos.