¿Qué pasa con la industrialización en Bolivia?

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Si algo resalta este Gobierno de su gestión es la industrialización de los hidrocarburos, pero ¿Es realmente loable? No hace mucho, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro visitó la emblemática planta de urea que es uno de los mejores ejemplos para describir cómo funciona este proceso.

A casi dos años de su inauguración, la planta que fue instalada en el trópico cochabambino lleva una serie de acuerdos firmados con países vecinos para la venta del producto, pero, aun así, las metas proyectadas por Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) se perfilan inalcanzables.

Según datos de la Secretaría de Energías, Minas e Hidrocarburos, de la Gobernación de Santa Cruz, citados por El Deber, durante los cuatro primeros meses de 2019, la planta redujo su producción a 60.698 toneladas. Esto significa un 30 por ciento menos con relación al mismo periodo de 2018, cuando el stock del fertilizante llegó a 90.593 toneladas.

La falta de un mercado fijo y consolidado para la venta de urea no parece ser la única dificultad, pues sus frecuentes paralizaciones siembran dudas sobre su correcto funcionamiento. En marzo de este año, money.com.bo tuvo acceso a un informe en el que se refiere a una paralización programada por un presunto problema en la turbina de compresión de aire que obligó a la petrolera a realizar un paro programado por 17 días.

Por otra parte, se encuentra el componente ambiental. Pues resulta que esta misma planta atravesó por graves críticas por contaminación ambiental. Los estudios de laboratorios de aguas, suelos y aire realizados en dos sectores del río Muñecas en mayo de 2017 develan un nivel de amonio que oscila entre los seis y 11 miligramos por litro (mg/l), más de lo que establece la Ley 1333 de Medio Ambiente que es de cuatro, según el informe elaborado por el laboratorio Quebracho encargado por el municipio de Entre Ríos, al que accedió Los Tiempos en 2018.

Lamentablemente, una de las grandes apuestas industriales que tiene Cochabamba y el país no marcha bien. La “industrialización” que se impulsa en Bolivia es cuestionable desde distintos puntos de vista. Si esto ocurre en Bulo Bulo qué pasa en las otras plantas del país: ¿Realmente cumplen con su rol, tienen mercados, lo invertido se está recuperando? Queda abierto al debate.