Pushka/Qapu Feminista

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Esta columna quiere empezar agradeciendo a todas las personas que me han leído y también a Inmediaciones por tener un espacio para mis reflexiones. También quiero explicar el significado del nuevo nombre de mi columna: Pushka/Qapu feminista. Debo decir que me ha costado mucho tiempo pensar un nombre que pueda representar lo que pienso y siento. Aunque es siempre difícil encontrar una sola palabra que comprenda lo que una piensa, Pushka/Qapu Feminista tiene mucho significado para mí.

Pushka (quechua) y Qapu (aymara) son palabras que significan rueca. La rueca es un objeto, usualmente de madera, que sirve para hilar a mano. Al girar la rueca con la lana se va formando el hilo. La rueca no es un objeto cualquiera para mí. Es uno que me enlaza a la historia de mis abuelas. A ellas las recuerdo con su pushka/qapu haciendo hilos de lana de oveja. Ninguna tuvo la oportunidad de aprender a leer, ya que se las negó el derecho al acceso a la educación. Eso no significaba que desconocieran la realidad boliviana. Ellas sabían leer muy bien las realidades y sus contextos. Como muchas mujeres de la primera mitad del siglo XX, a pesar de la exclusión social, tuvieron una sabiduría sorprendente. Una sabiduría compuesta de saberes tradicionales y de sus propias innovaciones. Las mujeres de ese periodo fueron importantes actoras de la sociedad boliviana a través de su quehacer, sus ideas, sus apuestas por un mundo mejor y sus luchas por sus derechos. Aunque silenciadas, ellas están muy presentes en nuestra historia.

Pero no solamente se trata de rotular una columna. En este último tiempo he reflexionado sobre el tiempo, la memoria, los recuerdos, los contextos sociales y cómo los medios procesan las noticias. He examinado especialmente el contexto boliviano y particularmente el potosino. Considero que existe una hiperconcentración de noticias relacionadas principalmente con la política partidaria. Esto nos empuja a una especie de robotización que nos lleva a acostumbrarnos al caos, a la violencia, la intolerancia y la injusticia. Por otro lado, el feminismo, como reflexión y agenda, es algo que me convoca y que merece una discusión. Pienso que el feminismo es una resistencia y desobediencia que nacen de las grietas de nuestras historias. Historias en las que el silencio, la subordinación, el clasismo y el racismo han permeado nuestra sociedad. Historias llenas de violencia, sometimiento y jerarquías. Las grietas a las que me refiero no sólo son heridas de injusticias y violencia que hemos padecido muchos sectores sociales. Las grietas abren paso a la desobediencia y el cuestionamiento de las estructuras sociales de dominación. El feminismo, por lo tanto, no sólo es la representación de esas grietas de las cuales emana rebeldía, sino representa una oportunidad de transformación social que nos invita a ser conscientes de nuestras historias y rememorar esos silencios de muchas generaciones. El ser conscientes de ese pasado nos invita a transformar nuestro presente y gestar un futuro mejor.

Pushqa/Qapu feminista es un espacio en el que pretendo compartir mis reflexiones a partir de diversas realidades más allá de lo que ocurra en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz. Mi columna será un espacio de diálogo que se apoya en las experiencias de actoras y actores sociales de diversas partes de Bolivia. Será una columna en la que podré hilar muchas reflexiones no solamente vinculadas a la academia, sino también a saberes desde la calle. Estos espacios públicos relegados como la plaza, los mercados, las puertas de los juzgados, y las áreas rurales, entre otros, serán motivo de reflexión en Pushqa/Qapu feminista. De esa forma nuestra rueca feminista hilará diversas historias, memorias y experiencias. Nuestra columna es una invitación al diálogo y al debate que busca visibilizar a muchos sujetos excluídos en nuestra historia.

Evelyn Callapino Guarachi es investigadora, polítóloga e integrante de Mujer de Plata – Potosí.