Problemas en el análisis y la ciencia política

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La construcción del conocimiento científico en la ciencia política, sobre todo en Bolivia, representa una posibilidad muy compleja pero también efectiva y verdaderamente útil. Hoy día, los debates metodológicos deben ser puestos al día de manera explícita como un requisito de calidad pero, al mismo tiempo, como parte de una ética transparente para mostrar de qué manera se diseñaron las investigaciones, cómo se sustentan y cuál fue la consistencia de diferentes marcos de análisis, la plausibilidad de las hipótesis puestas a prueba y, sobre todo, el carácter incierto de las conclusiones con el objetivo de abrir el horizonte para la posterior profundización del conocimiento, o en otros casos, para la falsificación de teorías que hagan posible la llegada de explicaciones alternativas y nuevas visiones sobre el mundo de la política y las múltiples dimensiones de lo político. De cualquier manera, el principal problema de la ciencia política en Bolivia es la excesiva improvisación, la pueril ideologización y un lamentable sometimiento acrítico hacia el poder oficial, solamente para ganar algunos beneficios materiales. La inconsistencia ética y teórica es la característica de la gran mayoría de los analistas políticos de hoy.

El desarrollo y la aproximación científicos tienen su propia naturaleza; es decir, una identidad específica que se manifiesta en prácticas muy claras por intermedio de la metodología. En el mundo del saber común y la vida cotidiana, las personas tienden a confundir la ciencia con la metodología de investigación; sin embargo, debe quedar establecido que la ciencia política podría ser entendida como aquella adquisición de conocimientos por medio de un método y una argumentación seria e independiente, junto con la aspiración a obtener generalizaciones teóricas y el logro de paradigmas explicativos que trasciendan las fronteras de un escenario geográfico específico. La ciencia política es un tipo de conocimiento válido como perspectiva del mundo y ligado a una comunidad de científicos tolerantes que comparten la misma orientación: independencia de pensamiento, probable universalización teórica de varias perspectivas que, a pesar de su multiplicidad, compiten en el terreno de la investigación para dejar atrás el sentido común y el parroquialismo de las visiones descriptivas. Pero, sobre todo, la ciencia política practicada en serio, implica no someterse al poder y no venderse únicamente por una temporal notoriedad en la televisión, difundiendo verdades a medias.

Es necesario discutir cuáles son las actuales orientaciones metodológicas y reconocer también ciertas limitaciones que afectan al desarrollo del análisis político, prácticamente desde su aparición durante el periodo de la Ilustración. Si bien el propósito de adquirir conocimientos es la columna vertebral del científico social o político, el trabajo real descansa en una serie de problemáticas que hacen difícil la obtención de datos relevantes para la generalización teórica y el acceso a determinadas fuentes de investigación es, en muchas situaciones, conflictivo.

La clave, por lo tanto, es trabajar con fuentes confiables. Muchas fuentes de investigación no tienen consistencia, son muy difusas y exigen que el científico construya fuentes creíbles y comprobadas. En Bolivia, las fuentes se difuminan porque muchos analistas e investigadores prefieren estar sometidos a posiciones ideológicas, a una extraña fe religiosa en torno a caudillos y el culto a la personalidad de quienes les da un honorario. De cualquier modo, ¿radica el problema solamente en las fuentes de producción del conocimiento, o en quienes pugnan por imponer un determinado conocimiento, según el paradigma imperante y de acuerdo con la autoridad y poder que le otorgan credibilidad? Personalmente considero que el analista político y el científico social responsable deberían responder claramente a las siguientes preguntas: ¿cómo es que se conoce?; ¿cuál es el efecto de dicho conocimiento para la democracia plural y el pensamiento libre de avasallamientos del poder oficial?; ¿la ciencia política hace alguna diferencia para cambiar el mundo en que vivimos, o es suficiente con la contemplación teórico-metodológica que promete llegar a la esencia de las cosas y a una objetividad siempre esquiva? Los modos de obtener y difundir el conocimiento científico en la ciencia política también están relacionados con las estructuras de poder que existen en la sociedad y, en consecuencia, surgen varias amenazas sobre la posible aparición de una manera manipulativa de construir la ciencia y privilegiar ciertas visiones sesgadas del mundo. Esto se vincula con algunas reflexiones donde el método y la ética del pensamiento independiente sean el vehículo para contrarrestar la penetración de las mentiras en política. Es fundamental que el análisis político de hoy no esté dispuesto a falsear la realidad sobre lo que ocurre en el orden político y el manejo del poder, sino que oriente a la opinión pública hacia un escenario caracterizado por el fortalecimiento de la democracia y la reducción de las amenazas que giran en torno al cinismo para profundizar una dominación autoritaria.