Perdonen la sinceridad

0
71

Uta, cará. La agenda del Face está cerrada. Al parecer a los díscolos como nosotros nos tienen bien cagaus. A mi por ejemplo me bloquean 30 días, me devuelven la cuenta durante 72 horas y me vuelven a chingar otro mes. ¡Ya no hay caso de decir nada! Y eso que no estuve mentando a las madres de nadies, sólo a sus tías. A propósito de tías, en este mes de silencio, pasó de todo y yo condenado ahí al mudismo, sin poder decir esta coca es mía. ¡Cuánta paz que habrán sentido los masistas! Pero por suerte las cretinadas que hacen son atemporales y sus tías siempre están ahí prestas a ser mentadas.

Ciertamente lo más notorio de estos últimos días fue la desesperación con que los azulejos pretenden enjuiciar y acabar con el mandato de los líderes regionales de oposición. Que si la sentencia del Bombón, que si el juicio al Avenger, que si Mandibulín izó la bandera del Opus Dei y no la del sindicato de p’ijchadores, que si los indígenas marchantes son de derecha, que si los cocaleros no afiliados al MAS no son campesinos sino suecos disfrazados… Cualquier cosa es buena para que se les salgan su tremenda vocación de gorilitas aprendices de tiranos. Definitivamente el partido gobernante ha convertido al Estado en un prototipo de circo pobre, es decir de circo donde sólo se contratan payasos y freaks.

De joven uno soñaba pirarse de casa con un circo ambulante, pero eran otros tiempos. Los circos tenían magos y suicidas de la cuerda floja, la aventura estaba en la diversidad. El circo pobre del MAS es monotemático, es predecible, está lleno de odio y quiere ser el único circo de la aldea. Su payaso mayor tiene jurada una venganza contra todos y el resto de clowns que le obedecen va tras la pista del enemigo ya sin vergüenza alguna. Esto no va acabar bien, la brecha de resentimiento que están abriendo los gobernantes ya es insalvable y -perdonen la sinceridad- pero me temo que se vienen las eras oscuras. No sé si mi castigo en el Face me puso dark o con el tiempo me estoy volviendo emo, pero me parece queridos, y perdonen la sinceridad, que ya estamos para el culo.