Pdvsa, YPFB, corrupción y narcotráfico

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Un prolongado gemido, más parecido al de un lobo que al de un ser humano, llamó la atención de los vecinos. Alguien se atrevió a entrar y encontró al famoso ingeniero venezolano Pedro Salinas, de 83 años, piel y huesos, lloroso. A su lado, el cadáver de su esposa, Ysbelia Hernández, de 74 años, bioanalista y abogada, en grado extremo de desnutrición.

Los catedráticos en la República Bolivariana de Venezuela ganan entre dos y veinte dólares mensuales. Algunos reciben alguna ayuda de un familiar, entre los seis millones de venezolanos que han escapado a la hambruna. Otros, se turnan para comer: un día sí, dos no…, hace tiempo que no tienen servicios básicos ni estrenan vestimenta. Las famosas universidades de Caracas o de Mérida cierran carreras, campus.

Mientras la hija de Hugo Chávez, María Graciela, gasta 1.600 dólares en calzones de seda, o 2.000 dólares en una noche de farra con sus amigas. ¿Dónde? En Nueva York. Los chavistas adoran vivir como los ricos; lo que aborrecen es trabajar.

La “boliburguesía” se mueve entre Miami y Madrid, derrochando el dinero apropiado de la petrolera estatal Pdvsa. La empresa era proclamada como la representación de la política antiimperialista y nacionalista del socialismo del siglo XXI, ideología que impregnó el subcontinente en las últimas décadas.

Cada tanto, alguno de los funcionarios de la compañía del oro negro, es detenido por casos de corrupción, narcotráfico y otros delitos. Varios familiares o amigos del expresidente de Pdvsa Rafael Ramírez están vinculados a una red de millonarios sobornos y blanqueo de capitales.

Rafael Reiter fue el encargado de colocar los 800 mil dólares de regalo en un maletín destinado a Cristina Kirchner, descubierto en Buenos Aires. Nunca se investigó cuántos de esos maletines llegaron a Bolivia, cuántos a Cuba, cuántos a Nicaragua.

La red de exejecutivos de Pdvsa maneja millones de euros en cuentas bancarias ocultas en Andorra. Cada uno de ellos gasta miles de dólares en compras suntuarias. Alejandro Andrade, exguardaespaldas de Chávez y ex tesorero nacional, posee una casa valorada en ocho millones de dólares, una colección de caballos de carrera y otra colección de relojes de marca. Hugo Carvajal era jefe de inteligencia y a la vez parte del Cártel de los Soles. Rafael Sarría, testaferro de Diosdado Cabello, fue sancionado por narcotráfico y blanqueo de dólares.

Las noticias que se conocen en Bolivia sobre el despilfarro en Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos y la planta de urea en la zona roja cocalera son como un espejo, en chiquito. Es el ejemplo de los socialistas de caviar chuto y sin glamour.

Salarios millonarios a extranjeros; sueldos sin descuento, bonos y doble aguinaldo a sindicalistas que no trabajan en YPFB desde el siglo pasado. Patéticos nombramientos de presidentes del nivel de Santos Ramírez, Manuel Morales, Guillermo Aruquipa. El saqueo de la principal empresa estatal comprende desde contratar personal incapaz hasta robos de enseres domésticos, presuntamente cometidos por mujeres amparadas como “bartolinas”, a quienes les “tocó esa área” (el funcionario que denunció el delito ya fue despedido). Humo sobre los casos de funcionarios acusados de llevar droga en camiones de la empresa.

El ridículo acto de 2006, con militares en escena, para “nacionalizar” los campos petrolíferos, mientras se pagan millonadas a las transnacionales. La empresa símbolo de los héroes caídos en el Chaco es la empresa que sintetiza la impostura del discurso masista.