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Parábolas e hipérboles

Maurizio Bagatin

La Biblia, por ejemplo. Libro fantástico, violento y metafísico. Dejamos de un lado toda teología y nos sumergiremos en una fauna explosivamente fantástica. Ahí no creo encontrar el Mito en su sentido más estricto, o tal vez todo es mito simplemente porque también ahí todo existe. Las parábolas, casi todas, se vuelven hipérboles, y entramos en un realismo mágico ad hoc. Inverosímil y alucinante. Una vez Jesús, comenta uno de los evangelistas, dijo que, si alguien te golpea, tenemos que ofrecer la otra mejilla, pero no dijo que hacer si nos golpean en ambas mejillas.

Mefistófeles no exagera, el mito de Faust nunca podrá ser realismo mágico. Sísifo no es una parábola y no es una hipérbole, es el Mito que revela nuestra existencia; leer a Camus es leer la condición humana: “No te afanes, alma mía, por una vida inmortal, pero agota el ámbito de lo posible” (Píndaro). Posible e imposible en un abrazo irrealizable. El absoluto conocimiento y la eterna juventud que se encuentran solamente en la imperfección humana, en la efímera belleza y tal vez en la muerte.

Veo que un “alumno” de Jacques Derrida, Maurizio Ferraris, publica un texto sobre el Comunismo digital. Dice, como sostuvo muchos años atrás Woody Allen, que Marx ha muerto, pero dice que ha muerto no solamente al registro civil, sino que murió porque el capital industrial está siendo enajenado. Ofrece esperanza, sosteniendo que el comunismo aún está vivo y que puede alimentarse del nuevo capital digital, garantizando equidad y libertad. Sostiene que todo esto es posible, sin revoluciones sangrientas y con una capitalización alternativa. Habrá que leerlo.

La Grazia de Paolo Sorrentino es una pieza clave para cualquier rompecabezas. Entra sin dificultades, es generosa y simple, es elocuente y minimalista en justa medida. Exigente con la filosofía, parsimoniosa con la poesía: filósofos y poetas conciliarán en la libertad que nos ofrece esta pieza única. Es toda la ligereza del vuelo de un pájaro, el perdón de lo imposible, la flor que florece sin razón alguna. Embellece, cautiva, enamora el estado de ánimo y deja brotar una nueva conciencia. ¿Será la del mañana?

Un director de cinema alemán, uno que con su última obra nos ofreció el desencanto y la pasión por las pequeñas cosas de la vida, dice que este séptimo arte debe mantenerse al margen de la política. Como si fuera que todas nuestras acciones no son políticas. Un escritor italiano que leí tanto cuando era mas joven cae en una brutal confusión con el sionismo. Es mayor de edad y realmente me pone a pensar sobre cuanta madurez ofrecen el tiempo y los años. Me refugio incomodando a la poesía de los últimos años de Víctor Hugo: “Un spectre m’attendent dans un grand angle d’ombre,/Et m’a dit:/-Le muet habite dans le sombre./L’infini réve, avec un visage irrité./L’homme parle et dispute avec l’obscurité,/Et la larme de l’oeil rit du bruit de la bouche./Tout ce qui vous emporte est rapide et farouche./Sais-toi pourquoi tu vis? Sais-toi pourquoi tu meurs?” (Un espectro me aguarda en un gran rincón de sombras,/Y me dijo:/-El mudo habita en la oscuridad./El infinito sueña con rostro irritado./El hombre habla y discute con la oscuridad,/Y la lágrima en el ojo se ríe del ruido de la boca./Todo lo que te arrastra es veloz y feroz./¿Sabes por qué vives? ¿Sabes por qué mueres?) ¿Será verdad que cada uno envejece como puede?

Tratar con las hortalizas es tratar con las estaciones del año. Los ciclos de la vida, también de las vidas vegetales, siguen necesidades y exaltaciones, maduraciones y sabores que respetan dinámicas biológicas y sufren las alteraciones impuestas por el ser humano. Tratar con las hortalizas es tratar entre familiares, la berenjena es pariente del tomate y sin embargo es originaria de otro continente. Se miran de reojo, se enfrentan y al final entran en simbiosis en la Parmigiana que es una receta del país que más asimiló ambos frutos.

En realidad, deben existir pocos escritores que logren vivir de la venta de sus libros. Escribir es una cosa, hacer que te lean y vender tus libros es otra. Mas o menos ocurre lo mismo con la producción de un cualquier producto: hacer salsa de tomate, un encurtido o un licor y luego venderlo. Son la poiesis platónica que debe luego entrar en el Macellum.

Daniel está queriendo caminar. Mi espalda y mi cadera sufren el frenesí de su emoción. Los primeros pasos y las primeras palabras, son los instintos del ser humano en su máxima expresión, el andar y el lenguaje. Un nieto es también ver hasta donde el gen reproduce el inquieto espejo; a un paso suyo reconocer nuestros pasos, a una palabra oír nuestra voz.

Una pera firme y de cáscara dura, el queso más maduro que exista, el “vino prohibido” de mi tierra. Extraño estos sabores como extraño a mi dialecto, y la abeja y la mariposa en la flor y el secreto que lleva el cordón umbilical en el vientre materno.

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