Teresa Arijón y Bárbara Belloc, dos escritores argentinas, en coedición con Silvia Ortiz Guerra han hecho un gran trabajo: Una antología monumental que reúne a más 100 escritores de los 35 países que conforman el continente americano. 

De: Homero Carvalho Oliva / Inmediaciones

La palabra es la vía. Los lectores, los viajeros.

Teresa Arijón y Bárbara Belloc

Hacer una antología es una tarea compleja que comprende mucho esfuerzo y sacrificio, el antologador tiene que investigar y seleccionar textos de acuerdo a criterios decididos con anticipación, teniendo en cuenta esencialmente la calidad estética de los textos elegidos. Hay antologías pequeñas, grandes y monumentales; Panamericana, diario de ruta, selección y edición Teresa Arijón y Bárbara Belloc, en coedición Silvia Ortiz Guerra, es un trabajo monumental que marcará una nueva ruta en la lectura de la poesía que se escribe en América. La publicación fue auspiciada por la Alcaldía de Cuenca, Ecuador y fue presentada en esa hermosa ciudad hace un par de semanas.

En el prólogo las autoras justifican su trabajo de la siguiente manera: “Panamericana es un sueño de larga data y tan poderoso que continúa vivo: recorrer el continente entero, desde Alaska y el Yukón hasta la Patagonia y Tierra del Fuego, país por país, comunidad por comunidad. En busca de lo que tenemos en común, y también de la diversidad de nuestra América. Y los sueños se cumplen, en los viajes y en los libros. En la poesía de metro libre, el verso antiguo, los manifiestos, las prosas, las palabras del lugar y su gente: aquello que el inolvidable Mallarmé definió́ como “las palabras de la tribu”. Los sueños nacen para ser compartidos. Entregados de mano en mano, escritos en una página, o murmurados al oído. Nuestro sueño es este libro. Lectoras devotas y voraces, durante años nos dedicamos a perseguir huellas, a buscar y reunir esas palabras- talismanes que abren las puertas de los 35 países que integran la América geopolítica y los territorios de las naciones originarias. Tenemos muchas voces que escuchar y que leer, que es una manera de escuchar en voz baja. Cada pueblo, con su idiosincrasia y en distintas épocas, expresa sus anhelos, dolores, alegrías y terrores. Su pasado, presente y futuro. La vida diaria. Y aunque esas expresiones sean distintas, juntos conformamos una misma vivencia”.

Cuando se publica una antología se está contribuyendo a la historia de la literatura, para decirlo con palabras del gran pensador mexicano, Alfonso Reyes: “Y como toda historia literaria presupone una antología inminente, de aquí se cae automáticamente en las colecciones de textos. Además de que toda antología es ya, de suyo, el resultado de un concepto sobre una historia literaria; de suerte que antologías y manuales se enlazan por relaciones de mutua causación, se ajustan y machihembran como el cóncavo y el convexo, como el molde hueco y la medalla en relieve”.[1]

Teresa y Bárbara, nos explican que además de los cuatro de herencia europea (español, portugués, inglés y francés), se han tomado en cuenta las “lenguas vivas”, de los pueblos originarios de nuestro continente que nuestros ancestros llamaban Abya yala.  La antología está organizada en 35 secciones, porque 35 son los países que componen el continente, cada una de las secciones lleva un nombre simbólico, los copio para que comprueben la dimensión de este extraordinario mapa poético: Los antiguos, que incluye seis poemas; Geografías, seis poemas; Los que se van, seis poemas; El pan salvaje, cinco poemas; Desnudos, seis poemas; Amazonía, tres poemas; Feminismos, siete poemas; El ardor, nueve poemas; Algarabías, cinco poemas;  Infancia, cuatro poemas; Imágenes momentáneas, cinco poemas; Extravíos, cinco poemas; Animales del aire, cinco poemas; Animales del agua, seis poemas; Animales de la tierra, cuatro poemas; Animales del fuego e imaginarios, cuatro poemas; Mientras escribo, cuatro poemas; Cosmópolis, cinco poemas, Número y colores, cuatro poemas; Eureka, seis poemas, Cordillera, cuatro poemas; Mundo espejo, seis poemas; La línea de la costa, siete poemas;  Rayuela, cinco poemas, Insulares, cinco poemas; El mañana siempre estuvo aquí, cinco poemas; Contra la guerra, cinco poemas; seis poemas; Teoría del vuelo, cinco poemas; Historia nocturna, cinco poemas; Los trabajos y los días, cinco poemas; Futurismo, cuatro poemas; La guitarra azul, cuatro poemas; Museo es el mundo, tres poemas; Modos de ver, tres poemas; sueños de trenes, cuatro poemas. Como habrán podido apreciar muchos de los títulos de las secciones son muy poéticos en sí mismos y en cada una de ellas están incluidos poetas de distintas nacionalidades.

Algo que debemos aclarar es que esta es una antología de poesía y narrativa de cuyos autores se incluyen pequeños fragmentos; así como que en cada una de las secciones está presente un poeta o un narrador ecuatoriano, porque como ellas mismas lo explican: “El Ecuador, así lo interpretamos, como ombligo, como eje de una geodesia exlibris, porque en el Ecuador estamos en el paralelo 0, porque aquí podemos pisar (literalmente) los dos hemisferios. Aspiramos a que esta Panamericana sea un panorama activo, un diario de ruta de la escritura continental contemporánea —entendiendo como contemporáneo lo escrito entre los siglos XIX y XXI, además de los versos arcaicos transmitidos de memoria— que permita recorrer los numerosos y variados caminos que propone la lectura, que es la recuperación de nuestro tesoro escondido. En la línea de tiempo, los instrumentos utilizados podrían ser la traza-guía espacial de una pirámide, un mapa, una brújula, un chip, un GPS. Aquí intentamos dibujar a mano alzada un plano sin fronteras, una silueta plena. Un cuaderno de bitácora. Experimentar la sensación y el redescubrimiento de la ruta panamericana en su poesía, en sus mínimas narraciones”.

Si bien, una antología parte de un criterio arbitrario y se constituye en una selección, se presenta como el “corpus” literario de una época, los caminos que se están recorriendo, los temas, las sensibilidades, en este caso es un panorama de  lo que se está escribiendo en nuestro continente, recurro a Claudio Guillén, citado por  Ana María Agudelo Ochoa en “Aporte de las antologías y de las selecciones a una historia de la literatura”[2], quien señala: “La antología es una forma colectiva intratextual que supone la reescritura o reelaboración, por parte de un lector, de textos ya existentes mediante su inserción en conjuntos nuevos. La lectura es su arranque y su destino, puesto que el autor es un lector que se arroja a la facultad de dirigir las lecturas de los demás, interviniendo en la recepción de múltiples poetas, modificando el horizonte de expectativas de sus contemporáneos”. De cualquier manera las antologías también contribuyen a la elaboración de cánones literarios nacionales e internacionales y eso es bueno porque ayuda a los investigadores y críticos a literarios a encontrar huellas y a seguir las conocidas.

Entre los más de cien poetas incluidos en esta ruta literaria están: Gabriela Mistral, Pablo Neruda y Raúl Zurita, de Chile; Ariruma Kowii, Nación Kichwa; Antonio Preciado y María Fernanda Espinosa,  Ecuador; Blanca Varela, Tilsa Otta Y Nicomedes Santa Cruz, de Perú; Margaret Atwood, Canadá; Piedad Bonnet, Darío Jaramillo Agudelo, William Ospina y Juan Manuel Roca, Colombia; José Emilio Pacheco, Octavio Paz, Carlos Pellicer y Juan Rulfo, de México; Alfonsina Storni, de Argentina; Nicolás Guillén y José Lezama Lima, de Cuba; Ernesto Cardenal, de Nicaragua; Patty Smith y Allen Ginsberg, Estados Unidos; Marosia Di Giorgio e Ida Vitale, de Uruguay; Juan Calzadilla, de Venezuela; Roque Dalton, de El Salvador; Humberto Ak’abal, de Guatemala; Dereck Wlacott, de Santa Lucía; Carlos Drummond de Andrade, Brasil; y de Bolivia estamos Emma Villazón y Homero Carvalho, todo un honor para mí.

Solamente para provocarlos un breve poema de Carlos Pellicer:

“Tu cuerpo es lo desnudo que hay en mí,

toda el agua que va rumbo a tus cántaros”.

Acerca de las autoras de la antología:

Teresa Arijón

TERESA ARIJÓN, (Buenos Aires, Argentina, 1960) Es poeta y traductora. Publicó nueve libros de poemas, una obra de teatro, un experimento trágico, tres compendios compartidos, varias antologías —entre ellas la primera de poesía argentina y brasileña bilingüe, Puentes/Pontes (FCE, 2003) —, algunos textos breves sobre arte y crónicas viajeras, más de 40 traducciones en formato libro y una Teoría del Cielo (biografemas de 48 artistas y escritores latinoamericanos, con Arturo Carrera). Codirige, con Bárbara Belloc y Manuel Hermelo, el sello editorial intermitente pato-en-lacara. Desde 2013 dirige, junto con Belloc, Cristóbal Zapata (Ecuador) y Sergio Cohn + Renato Rezende (Brasil), la colección Nomadismos (ensayos de artistas y escritores latinoamericanos), con sede en Buenos Aires, Cuenca y Río de Janeiro. Desde 2018 es la editora argentina de la red de poesía iberoamericana Palavbras Andantes, proyecto compartido con los brasileños Érica Casado y Sergio Cohn. Fue traducida al inglés, el portugués, el malayo y el holandés.

Bárbara Belloc

BÁRBARA BELLOC,  (Buenos Aires, Argentina, 1968) Es poeta, traductora y editora. Publicó ocho libros de poesía, entre ellos Ira (1999), Andinista (2009) y Canódromo (2015; traducido al italiano y publicado en Roma en 2018); traducciones del griego clásico, el inglés y el portugués (Esquilo, Safo, Praxila, Erina, Gary Snyder, Patti Smith, David James Poissant, Fernando Pessoa, Ana Cristina Cesar, Mário Faustino, Waly Salomão, Clarice Lispector e Hilda Hilst, entre otros). Es coeditora del sello pato-en-la-cara (con Teresa Arijón y Manuel Hermelo), y codirige la colección Nomadismos, que publica ensayos de artistas latinoamericanos en Buenos Aires, Cuenca y Río de Janeiro. Su poesía ha sido reunida en antologías de México, Brasil, España, Costa Rica, Alemania, Italia, Eslovenia, Estados Unidos y Canadá.


[1] Reyes, Alfonso, 1993, “Teoría de la antología”, en: La experiencia literaria,


ª ed. Bogotá: Fondo de Cultura Económica.

[2] https://aprendeenlinea.udea.edu.co/revistas/index.php/lyl/article/viewFile/1905/4604