Un Zeus paceño
Conocí la plaza Murillo a mis trece años, durante una escala prolongada a la que mi hermana y yo, recién llegadas a Bolivia, debíamos someternos -pues no había vuelos directos desde Sucre y presumiblemente nunca los habrá- si queríamos llegar a Santiago de Chile a visitar a nuestro padre. Con él pasábamos los dos meses […]