Maurizio Bagatin

"Era como jugar a la gallina ciega salvo por el hecho de que en este caso todo el mundo tenía los ojos vendados excepto uno". 
-H. G. Wells-

Hay una metáfora – no la moraleja de las fabulas – que espera ser destapada, para luego salir a la luz del sol y mostrar todo lo que la normalidad oculta.  

El populismo y toda esta suerte de clanes que han embrutecido el mundo andan sueltos en una narrativa embriagadora; es un cuarto de siglo envuelto en el nonsense de esta democracia contemporánea – lobos disfrazados de ovejas, Calígulas con aureolas oxidadas – que nos devuelve con resentimiento la historia. 

No es solo Latinoamérica. 

“Si la gente supiera lo que se esconde atrás de un santo” es el pecado de todo ser humano, interpretaciones  que desde el alba del mundo se han dado a miserias y noblezas; “al dolor nadie pide explicaciones” hasta que no sea nuestro dolor.   

“Las circunstancias eran extrañas, pero la vida era extraña” mientras seguimos viendo estereotipos y olvidemos u ocultemos las bellezas; “solo el sufrimiento conduce a la verdad” y nos devuelve una pietas que ojalá nos condujera a un ágape, hoy, necesario.                                                                     

Narrar el horror es celiniano, “las palabras ocultaban tanto como revelaban”.

Y esto es arte.