Angélica Guzmán Reque

Los microcuentos narrados en el libro Muerte del filósofo chino y otros textos insomnes de Piero De Vicari pertenecen a la micro ficción desplegada a través de profundos textos donde se expone la ironía con tintes ilusorios de humor agradable y de satisfacción para el que lo entiende y los traslade a la cotidianidad. La ironía es una figura literaria empeñada, desde la antigüedad, en decirnos significados opuestos, de lo que se dice y de lo que se quiere expresar, con una habilosa estrategia verbal, como la que posee Piero, que nos permite observar, de manera simultánea, dos significados contradictorios entre sí, con la única finalidad de producirnos la risa por la habilidad fina, pero procaz del autor, nuestro amigo Piero, como por ejemplo, aquella del recuerdo de la obra de Don Quijote y su sentido de humor al contrastar dos formas de mujer: la ideal con doña Dulcinea del Toboso y la humildad de Aldonza Lorenzo, que es la real, lo gracioso cuando el autor escribe:  “Una, representaba la mujer ideal de su personaje principal (al caso, la mujer ideal de todos los hombres), la otra, la mujer real con la que — lamentablemente— solemos encontrarnos en la vida. Ese doble estándar del sexo débil se fue consolidando con el transcurrir de los siglos y estiman, los cervantinos, fue argumento fundamental para que las feministas declararan al escritor español «persona non grata»” con la simple palabra de “lamentablemente” nos provoca la risa y la desaguisada situación del varón, en muchas ocasiones, así como la del discurso de algunas feministas que quieren desbaratar lo establecido.  

Desde los títulos de cada uno de sus microcuentos, nos permite imaginar lo que se propone, así, cuando expresa El Síndrome Hámster, un ser que es todo y es nada, al mismo tiempo, finaliza expresando: “…Desde mi realidad, el hombre que encerré en una jaula, para averiguar quién soy, de una vez por todas…” ni aún así sabremos quiénes somos y a dónde vamos.Situación en la que vivimos enfrascados cientos de años sin poder descubrir esa finalidad.

Clarividencia Rentable, suficiente saber la ocupación de una clarividente y, si es rentable quiere decir que engaña con mayor razón, termina diciendo: “(…) Esa y no otra, fue la forma de retenerlo de por vida como un fiel esclavo sin cadenas.” Tenía que ser mujer para entretejer semejante castigo de por vida.

Y, todos los cuentos son una delicia al leerlos y, mejor al interpretarlos, todos están aludidos a las debilidades de los seres humanos y descubiertos en esa impotencia o el cuarto de hora que todos poseemos. Piero es muy observador y hábil descubridor de esas notoriedades inotropias y decirlas irónicamente. Los títulos de cada uno llevan ya en sus pocas palabras todo el contenido e interpretación, como:  Los dictadores suelen ser… Envite, Alumnos Eran Los De Antes…, Revelación Del Azogue, Los Superyó, le agradan los refranes como títulos, así: Al Pie De La Letra, Ojo Con Los Cuentos…, Perro Que Ladra No Muerde… y otros.De la misma manera juega con el lenguaje y las palabras, así: Honrarás Tus Palabras, Tres Palabras, El Bibliotecario, La Lectura Como Trampa y otros.

Un aspecto interesante es el que refiere a otros escritores y sus obras para ironizar acerca de aquella época ya pasada, con la realidad de vida actuales, como ocurre con Homero y sus dos obras, las distintas técnicas que usó Homero, como la de escritura y la de taparse los ojos, como le dio resultado: “no volvió a sacarse la venda de los ojos y todo el mundo lo creyó ciego. Un ciego muy particular, un ciego que ve”

La técnica de venta: “No fue la calidad de sus trabajos lo que engendró su fama, sino el récord de ventas de dos obras sólo ponderadas por la piedad de sus coterráneos.” De esta manera nos permite reírnos de su técnica de recriminación con su gran caballo de madera, la de la tercera edad, la de kinesiología, la de calumniar a largo plazo, como la de ponerle el apellido Simpson, y la de la difamación secular: “«Que digan lo que quieran», aseguran que murmuró, mientras sus quince asesores, como ya era costumbre, corregían, enmendaban o agregaban versos a sus textos.”

Quien quiere acercarse a esta joya literaria no se arrepentirá porque tendrá el solaz de la risa sincera y de aprendizaje en la alusión a escritores, personajes que nos ha legado la historia de la gran literatura de todos los tiempos, mejor si lo hace provisto de un buen diccionario. Recordemos las palabras del gran escritor Gabriel García Márquez, cuando expresaba: Recordar es fácil para el que tiene memoria. Olvidarse es difícil para quien tiene corazón.