Torres del silencio I

Nana Rodríguez Romero – Colombia

Entre atardecer y calicanto, los habitantes del silencio transitan escaleras sin fin, como en ese espacio escheriano donde no hay posibilidad para el encuentro. Hombres y mujeres en un presente continuo, sin palabras y sin gestos, bañados por la luz azul de sus plegarias.

Mientras mi pluma derrama su tinta, ellos levitan.

Camello

Lester F. Ballester – Cuba

El doctor se acerca al extraño hombre que desde hace un mes ve vagar en la sala de espera del hospital. Con mirada inquisidora le pregunta:

– ¿Qué hace aquí?

El desconocido lo mira de arriba abajo y se arrima como quien va a confesar un secreto.

–Trafico palabras… Soy poeta… ¿Quiere unos versos?

Quiromancia (1)

Paola Tena – México

Leo el futuro en la palma de la mano y por eso en las noches, cuando ellos están ya dormidos, tomo sus manitas y alargo las líneas que deben ser alargadas, acorto otras, enderezo y rectifico bifurcaciones, profundizo curvas y redirecciono. Qué cosas no haría una madre porque sus hijos fueran felices.

Jaurías

Estéfani Huiza- Bolivia

Gritos, golpes, llanto, dolor, muerte, era todo lo que veía, desde las alturas, aquella pequeña mariposa. El animalito se detuvo, un momento, para beber agua de una flor, pero notó que el líquido había cambiado de color, era ocre y espeso. Le preguntó a un colibrí que se posó sobre otra flor si sentía lo mismo, este le respondió – sí, les pasa a todas las plantas, la culpa es de las jaurías humanas.

Deseo

Juan Martínez Reyes – Perú

Algún día tocaré el cielo, le dijo a su padre. Meses después, logró cumplir su sueño. Emocionado, se elevó muy cerca de las nubes, quiso tocar el sol. Se perdió entre la bruma. Ícaro, jamás regresó.