¿Mar de gas o de incertidumbres?

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Pasa, últimamente, que donde los expertos identifican un gran problema el oficialismo ve maravillas.

El famoso “mar de gas” que cita el Gobierno podría responder en realidad a una coyuntura política y no a estudios técnicos.

La semana anterior, se anunció que la perforación del pozo Boyui X-2, en Tarija, alcanzó una profundidad de 7.860 metros, pero no se confirmó la existencia de gas en ese prospecto cuya inversión alcanza a 126 millones de dólares.

Los expertos advierten que podría tratarse de un fracaso exploratorio por la profundidad alcanzada. Señalan incluso que las empresas petroleras tendrán que asumir la mayor parte del costo de la perforación si es que se encontrara gas.

El ministro de Hidrocarburos, Luis Alberto Sánchez, rápidamente, aseguró la existencia de un “mar de gas” en el Subandino Sur, que incluye a Santa Cruz, Chuquisaca y Tarija, a partir del “éxito” en el pozo Boyui X-2.

Recientemente, un estudio oficial de la Agencia Nacional de Petróleo (ANP) de Brasil, máximo organismo regulador del sector hidrocarburífero del país vecino, puso en duda la capacidad de abastecimiento de gas de Bolivia, debido a la incertidumbre que existe sobre las reservas del carburante en el territorio nacional.

Al ser 2019 un año electoral, el Gobierno muestra su desesperación por maquillar la realidad con frases despampanantes que, lamentablemente, no servirán al momento de realizar la firma de nuevos contratos.