Óscar Rivera-Rodas*
Con el presente volumen, Juan Carlos Salazar del Barrio reafirma su técnica y consolida su prestigio de escritor en el género de la narración breve moderna. Los cuentos de Presagios, (Plural, 2026) como los del volumen anterior, Figuraciones (Plural, 2021), son excelentes, con estructuras muy bien definidas respecto al tiempo y al espacio, y con diversos niveles interiores que enriquecen su profundidad.
El cuento es un relato sintético, cuya estructura está arraigada en un fragmento del mundo y del tiempo de sus personajes, a diferencia de la novela cuya estructura puede extenderse a través de periodos temporales múltiples y simultáneos, y ocupar innumerables lugares expandiendo sus recursos narrativos a extremos ilimitados.
Los recursos narrativos de Presagios se concentran en la síntesis del acontecimiento preeminente en sus descripciones, diálogos, comentarios, aunque pueden referir, desde su instancia principal, situaciones temporales y espaciales distintas. En algunos casos, prescinden del narrador principal que, puede ser omnisciente, y narrar en «tercera persona» la historia de los personajes, distintos de su condición.
Muestran una variedad de discursos. «Almanaque», por ejemplo, es un monólogo, «Bolero» es un diálogo y «Legado», una estructura discursiva rica en descripciones, diálogos, monólogos, anotaciones, epístolas… Es el más impresionante por su riqueza.
Los relatos dan lugar preferencial a los personajes, definidos por el escritor con precisión en su condición humana, mental y afectiva, en el contexto de su comunidad y su cultura. De este modo surgen seres literarios diversos convertidos en narradores, en «primera persona», de su propia condición en una instancia concreta, temporal y espacial, de su historia individual. Es decir, son personajes muy bien elaborados.
A partir de motivos realistas, proyectan dimensiones culturales distintas. «Almanaque» exhibe la importancia del conocimiento astrológico como una manifestación cultural legítima. «Bolero», inmerso en la cultura popular, celebra la importancia de un ritmo musical tan afín a las relaciones amorosas del siglo pasado en América Latina. «Legado», extraordinario relato, que a partir de una buhardilla repleta de libros y papeles se desplaza hacia la historiografía, que despliega la cultura medieval que los españoles llevaron a América Latina en el siglo XVI.
Mediante esta técnica, Juan Carlos Salazar expone a los personajes y sus respectivos relatos a una relación directa con los lectores; lo que implica, asimismo, el manejo de la escritura en su aproximación a la lectura.
*Profesor de Literatura latinoamericana de la Universidad de Tennessee (EEUU).

Solapa
La incertidumbre se convierte en presagio cuando la soledad se confabula con el silencio en la eternidad de toda vigilia, dice el protagonista de uno de los cuentos del segundo libro de ficción de Juan Carlos Salazar del Barrio, Presagios, relatos que dan la razón a quienes sostienen que las pesadillas esperan a que despiertes para convivir con la realidad.
En su nueva obra, el autor de Figuraciones (Plural, 2021) construye historias que transcurren en mundos paralelos, como presentimiento y como acontecimiento, y da vida a personajes que transitan entre la intuición y el destino, la argamasa de toda premonición.
Periodista trotamundos, dedicó su vida profesional a describir la realidad desde la crónica y el reportaje, trabajos que recogió en varios libros. Ha publicado A la guerra en taxi (Plural, 2023), sobre su experiencia en la cobertura de conflictos armados, y Semejanzas (Plural, 2018) y Genio y figura (Plural, 2024), semblanzas de personajes que conoció a lo largo de su carrera como corresponsal en América Latina y Europa. Es también coautor de La guerrilla que contamos (Plural, 2017) y Che, una cabalgata sin fin (Página Siete, 2017), sobre la aventura del Che Guevara en Bolivia, y de varios libros de historia del periodismo.
Es Miembro de Número de la Academia Boliviana de la Lengua (ABL) y Académico Correspondiente de la Real Academia Española (RAE) en Bolivia. En 2016 recibió el Premio Nacional de Periodismo.
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Querido Juan Carlos:
Leí los cuentos de inmediato porque sé que estás en la etapa final de revisión, y yo empiezo el martes el semestre de primavera, con el que concluiré mi oficio docente. Me permito enviarte estas breves líneas de mi primera lectura de los tres textos.
Querido Juan Carlos:
Leí los cuentos de inmediato porque sé que estás en la etapa final de revisión, y yo empiezo el martes el semestre de primavera, con el que concluiré mi oficio docente. Me permito enviarte estas breves líneas de mi primera lectura de los tres textos.
Los tres relatos son excelentes, con estructuras muy bien definidas respecto al tiempo y al espacio, y con diversos niveles interiores que enriquecen su profundidad. Los tres relatos prescinden del narrador, lo que permite la presencia inmediata de los personajes que desarrollan sus relatos en contextos muy definidos y propios de acuerdo a sus circunstancias diversas, y según sus propias facultades mentales. Es decir, son personajes muy bien elaborados.
Los tres relatos muestran una variedad de discursos. «El Almanaque» es un monólogo, «Bolero» es un diálogo y «Legado», una estructura discursiva rica en descripciones, diálogos, monólogos, anotaciones, epístolas… Es el relato que más me impresionó por su riqueza.
Sin embargo, lo que más me sorprendió fue que los tres relatos, a partir de motivos realistas, proyectan dimensiones culturales distintas.
«El Almanaque» exhibe la importancia del conocimiento astrológico como una manifestación cultural legítima. (En realidad me sorprendió tu amplio conocimiento astrológico).
«Bolero», inmerso en la cultura popular, celebra la importancia de un ritmo musical tan afín a las relaciones amorosas del siglo pasado en América Latina. (También me sorprendió tu conocimiento y memoria de tantas letras). Este cuento es, en realidad, un diálogo de boleros.
«Legado», extraordinario relato, que a partir de una buhardilla repleta de libros y papeles se desplaza hacia la historiografía, que despliega la cultura medieval que los españoles llevaron a América Latina en el siglo XVI, observada por el personaje «hijo», que obviamente corresponde a la cultura moderna. Mucho más podría decirte de este excelente cuento.
Para concluir, puedo decir que como narrador, en estos tres relatos despliegas tu interés por temas propios de la antropología cultural.
Esperaré la publicación de Presagios, que ya despertó mi interés.
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Con el presente volumen de cuentos titulado Presagios, Juan Carlos Salazar reafirma su técnica y consolida su prestigio de escritor en el género de la narración breve moderna.
El cuento es un relato sintético, cuya estructura está arraigada en un fragmento del mundo y del tiempo de sus personajes, a diferencia de la novela cuya estructura puede extenderse a través de periodos temporales múltiples y simultáneos, y ocupar innumerables lugares expandiendo sus recursos narrativos a extremos ilimitados.
Los cuentos de Presagios, como los del volumen anterior ya conocido, Figuraciones (2021), limitan los recursos narrativos a la síntesis del acontecimiento preeminente en sus descripciones, diálogos, comentarios, aunque pueden referir, desde su instancia principal, situaciones temporales y espaciales distintas. En algunos casos, prescinden del narrador principal que, puede ser omnisciente, y narrar en «tercera persona» la historia de los personajes, distintos de su condición. Estos cuentos dan lugar preferencial a los personajes, definidos por el escritor con precisión en su condición humana, mental y afectiva, en el contexto de su comunidad y su cultura. De este modo surgen seres literarios diversos convertidos en narradores, en «primera persona», de su propia condición en una instancia concreta, temporal y espacial, de su historia individual.
Mediante esta técnica, Juan Carlos Salazar expone a los personajes y sus respectivos relatos a una relación directa con los lectores; lo que implica, asimismo, el manejo de la escritura en su aproximación a la lectura.
Óscar Rivera-Rodas